Mark Knopfler
«Tengo que mejorar»

Texto: Óscar Cubillo
22/09/2000

E l lunes edita su nuevo disco en solitario el líder de los extintos Dire Straits, y nos telefonea para contárnoslo. Pega el toque con puntualidad británica, comenta educadamente que pensaba que éramos franceses y se interesa para qué medio escribimos, en qué consiste nuestro trabajo, y si nos gusta. Toma, claro.



A lo que íbamos. El guitarrista por excelencia del post punk inglés y perezoso sultán del swing, pone a la venta Sailing To Philadelphia (Mercury), álbum rutinario y sin sorpresas que satisfará a sus fans. En este trabajo, que principia sonando como los Dire Straits tardíos (What It Is), Mark labra pop light como lo haría Eric Clapton (Who's Your Baby Now), se atreve con baladas de songwriter escuela Paul Kelly (Sailing To Philadelphia, dúo con James Taylor), se deja invadir por la molicie de J.J. Cale (Baloney Again), se muestra ambiental en exceso (Wanderlust), se acerca al country vía los Travelling Wilburys (Junkie Doll) y se marca otro dueto con Van Morrison.

Knopfler se encuentra en Londres, en las oficinas de la multinacional a la que tantos millones de libras, dólares y demás divisas ha hecho ganar. La entrevista comienza. Sus palabras fluyen como caídas en el viento. Vamos allá.

¿Qué música oías de chaval?
Oía la radio, que emitía mayormente música americana. Programas como el South Pacific. Recuerdo a mi madre cantar esas canciones de la radio y a mi tío tocando boogie woogie al piano mientras me decía: ‘Esta es la mejor música'. De hecho, aprendí a tocar el piano por el boogie, pero era muy muy malo, ja, ja, ja.

¿Vestías como un teddy boy o similar en la adolescencia?
Incluso antes! Intentaba ir de esa manera desde que era un chavalillo. Me peinaba tupé y tal.

¿Cómo viviste la marea punk?
Yo era diez años mayor que los Sex Pistols y todos ésos. Tenía 28 años cuando salió Sultans Of Swing (78). Siempre he sido el mayor. Me gustaban los Clash y me decía que, si fuese diez años más joven, haría esa música.

¿Cómo aprendiste a tocar la guitarra?
Por mí mismo. Oyendo la radio y los discos, y estudiando libros de guitarra. Nunca tomé una lección. Nunca he tenido profesores, y ahora sí me gustaría.

¿Tus guitarristas favoritos?
Demasiados. Ya sabes: muchos, muchos. Tantos que no quiero empezar a nombrarlos. Hay cientos y cientos de grandes músicos, gente a la que nunca has oído y es excelente. Uno de mis favoritos es Richard Bennett.

¿Te interesan los guitarristas de blues, como B.B. King?
Oh, sí. Compré Live At The Ragal cuando tenía quince años y me enamoré de él. Es un disco muy importante para mí porque oí por primera vez a B.B. King e intenté tocar como él. Me impresionaron mucho la voz, la guitarra y el público.

Lo que de verdad mola es el swing de la mano de guitarristas americanos, blancos y modernos como Duke Robillard o Ronnie Earl. ¿Los conoces?
No.

¿Te interesa el desfase técnico de los hachas del heavy metal?
No.

¿Qué quieres expresar cuando rasgas tu guitarra?
Ah.... especialmente a mí mismo.

¿Eres perezoso?
¡Sí! Si ahora mismo me sugirieras ir a almorzar, dar una vuelta en moto o hacer algo diferente, nos iríamos. Soy así de vago, cualquier cosa antes que el trabajo.

Antes trabajemos unos minutos más. ¿Cuántos años tienes?
51.

¿Dónde encuentras la inspiración para los nuevos discos?
Mis circunstancias se presentan por sí solas, se combinan y me representan la canción, que debe ser original. No hay ninguna fórmula. Lo que más me gusta es la composición.
Me encanta escribir canciones, no tanto grabarlas o ensayarlas. Y tengo que mejorar a la guitarra; pienso que la gente me sobrevalora. Necesito un profesor para mejorar.

¿Qué significa la portada de Sailing To Philadelphia?
Quería que la foto tuviese un avión para representar el acercamiento de los continentes, remarcar nuestra relación con América. Estamos muy unidos a ella, oímos música que la representa y que, en realidad, fue hecha antes por gente europea. Por ejemplo, el folk alemán, que fue hasta ahí y volvió como una grabación americana. O los Beatles, que mandaron su música a América. Básicamente, yo soy parte de ese mismo producto. Todo el tiempo estamos representando la representación de la representación (sic).

¿Te gusta viajar en avión?
Sí, sí, mucho. Lo hago a menudo porque lo necesito. Ahora todo sucede en minutos, en tiempos muy breves. Cuando Mason y Dixon fueron a Filadelfia a construir la línea ferroviaria (se refiere los protagonistas británicos de la canción Sailing To Philadelphia), tardaron meses viajando en un barco de madera. Ahora, tomas un jet y llegas en horas.
Me interesa el concepto de viaje entre continentes.

Tu nuevo disco tiene un sonido muy americano.
Bueno, supongo…

A veces recuerda a J.J. Cale.
Aha. Hum… no estoy de acuerdo, pero bueno. ¿Si me gusta J.J.Cale? Ps… sí.

¿Vives en Estados Unidos?
No. En Chelsea.

Uh, también hemos andado por ahí. Buena zona. ¿Y la familia?
Tengo dos hijos y una chica.

¿Te consideras un hombre de familia?
Sí.

¿Y una estrella del rock?
No, jo, jo, jo.

¿Quién es más famoso, tú o Sting?
Estoy seguro de que Sting.

¿Y el artista más importante de la historia del rock and roll?
Nunca he pensado en el más importante, porque los necesitamos a todos, pero, por su influencia sobre mí, diría que el más grande es Bob Dylan. Le oí a los once años, cuando hacía ese primer folk.

¿Vendes más como Dire Straits o como Mark Knopfler?
No sé. Nunca me he preocupado de las ventas. Pero supongo que Dire Straits venden muchos más.

Con lo vago que eres, no te gustará dar conciertos.
Me encanta girar. De hecho, vamos a hacerlo con este disco. Me gusta la carretera y tocar en vivo. Hay días en los que te sientes cansado o muy lejos de casa, y deseas volver porque echas de menos a tus hijos, pero la carretera te hace sentir libre. Por eso me gusta.

¿Por qué canta Van Morrison en tu disco?
Ha sido parte de mi vida desde que era niño. Cuando escribí esa canción, le tenía en la cabeza.

¿Es verdad que tiene muy mala leche?
No lo sé.

¿Y cómo es James Taylor?
Muy amable.