1990, Por unos cuantos dolares menos:
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Q Magazín, 1990

POR UNOS CUANTOS DOLARES MENOS

Cansado del circuito por los estadios, y con la urgente necesidad de rejuvenecerse espiritualmente, Mark Knopfler hizo un concierto en un pub en 1986 con dos amigos entusiastas del blues y del “finger picking”. De este modo, nacieron los Notting Hillbillies y, tres años después, ofrecen un álbum y un pequeño tour.
“Es un intento a volver a ser normal” le dicen a Phil Sutcliffe. “Tomar algo de beber, llevar tu propia guitarra…”

31 de Mayo de 1986, y sábado noche era la noche de la música en Back Row, en Hunslet, Leeds. El pub The Grove, un raro superviviente del siglo XVIII en el centro de un estado industrial, madera tallada a mano y color amarillento, vendió todas sus localidades enseguida -80 personas llenaron la sala de atrás. En un extremo estaban sentados tres tipos con tres cigarrillos colgando de sus labios, tocando tres guitarras acústicas. Concluyeron con una delicada pieza llamada Hillbilly Boggie y la gente expresó su cálido agradecimiento.
Entonces un chico se subió encima del futbolín –nunca lo habían visto antes, probablemente ni siquiera era de Yorkshire –hizo una petición: “Sultans of Swing!”. La respuesta vino con una sonrisa del guitarrista del medio: era tan tradicional como la música, terminó con “apagado” y Mark Knopfler, Steve Phillips y Brendan Croker cayeron como una piedra en “Mistery Train”. Knopfler, una de las personas más famosas del mundo en aquellos tiempos, estaba volviendo allí de donde él venía.
Un mes antes de que Dire Straits hubiese terminado el ciclo de dos años de grabar Brothers in Arms y hacer la gira mundial -248 conciertos, 3 millones de personas –que los convirtieron en la aristocracia del rock.
Entonces, de momento, Knopfler había cumplido con su compromiso yendo enseguida al estudio con Tina Turner para producir dos canciones de su álbum “Break Every Rule”. Para cuando su viejo amigo Phillips se acercó a visitarlo en su casa de Notting Hill, estaba hecho polvo.
“Él dijo, realmente me encantaría poder subir a Leeds y hacer un par de conciertos contigo” dice Phillips. “Y yo pensé, lo dice en serio? Pero dije, vale, sabes que?, tengo un par de ellos este fin de semana, uno con Brendan y otro solo –vente. Y eso fue lo que hizo! No lo hablamos con nadie porque hubiese sido de locos. Pero cuando estábamos montándolo todo, Ian, el dueño de The Grove, asomó su cabeza por la puerta y dijo “Oh, habéis traído a alguien más para que toque con vosotros? Y le dije, Si, un amigo. Pero podías ver caer la moneda. Creo que hizo un par de llamadas porque cuando salimos al escenario, nunca había visto tantas cámaras en mi vida”.
Croker, que había conocido a Knopfler cuando, como ellos dijeron, apareció, nos dice que el no podría haber escogido un lugar mejor para volver a las raices. “The Grove es de verdad un pub para músicos. Probablemente es en único bar en el mundo donde puedes comprar un paquete de cuerdas para la guitarra al mismo tiempo que una pinta” dice. “Lo que yo pensé es, qué inteligente! Vamos a intentar volver a ser normales. Llevar tu propia guitarra, pedirte las bebidas, tocar. Lo hicimos durante unas tres horas. Pedimos cervezas, Lager, amarga, Guinnes, nada de muchos Barcardis y Coca Colas”.
Al final de la noche, repartieron el dinero equitativamente, 22 libras cada uno. Fue la primera vez que tocaban los tres juntos en público y ninguno de ellos pensó que era el comienzo de nada. Pero lentamente, casi incidentalmente, el trío se convirtió en los Notting Hillbillies: el contrato multinacional con la compañía de discos, el video promocional, el álbum, la gira. Salir una noche se había convertido en un “proyecto” –pero los protagonistas todavía dicen que están haciendo lo que dice el título del álbum “Missing… presumed having a good time” (Desaparecidos… presumiendo estar pasando un buen rato)

Knopfler y Phillips volvieron un largo camino. Ellos se conocieron en 1968 donde un reportero de arte del Yorkshire Evening Post llamado Stephen Phillips pensó que sería muy interesante entrevistar a su tocayo, el renacentista de country blues, y se llevó con él a su joven aprendiz, Mark, graduado hace poco en un curso de periodismo en Harlow Tech. Como dos transportistas en una plataforma desierta, pronto empezaron con una especie de diálogo que deja a cualquiera que los escucha con la boca abierta. Guitarras, guitarristas, canciones favoritas. Inevitablemente, uno de ellos dijo, “Te apetece tocar un poco entonces?” y ese ha sido su lema desde entonces. Comenzaron los rasgueos serios.
“Steve tenía una sólida colección de discos y la habilidad de conseguir con la guitarra exactamente lo que hacía toda esa gente” dice Knopfler. “yo aparecía al final de ese proceso y cogería el espíritu. Íbamos de Blind Willie McTell hasta Leadbelly a través de Blind Blake y llegando entonces al swing del oeste. Steve ya había hecho su trocito de bandas y ambos habíamos hecho rockabilly y bottleneck. Era como una especie de curso de universidad sin darnos cuenta. Mi acercamiento era coger un poquito de aquí, allí y de todos los sitios, juntándolo todo después; nunca lo terminas pero llegas al punto donde tu eres un conversador, tienes una cierta cantidad de vocabulario a tu disposición”.
Parece que, verdaderos y obsesivos entusiastas como eran ellos y son, también hay una sombra de lo académico en su dedicación –un esteticismo consciente, una atención analítica a estructurar, cause y efecto, lo cual fue mucho más allá que el típico cliche. “Hombre, el blues es un sentimiento”. Probablemente viniese de las raíces familiares.
El padre de Phillips era un escultor (In the Gallery, del primer álbum de Dire Straits, va sobre él), su madre es pintora, e incluso en los 50, él estaba creciendo como en una banda sonora de blues del 78. Por supuesto, Radio Luxemburgo le hizo querer ser Elvis, pero cuando, sobre los 14 años escuchó una colección clásica del blues de antes de la guerra de Robert Jonson –inspirado en los londinenses como Clapton y los Rolling Stones a la vez –empezó un largo aprendizaje impuesto por él mismo en las raíces de la música.
El padre de Knopfler era un arquitecto y su madre tocaba el piano, pero además del rock and roll de la radio, se ha reconocido que fue su tío Kingsley asaltándole con el boggie-woogie lo que le inspiró a mirar más allá del Top 20 de tal forma que, para cuando conoció a Phillips, ya estaba bastante instruido en folk y blues.
En cuanto llegó a Leeds, Knopfler que tenía entonces 18 años, había formado una pequeña banda de rythm´n blues –como Cream –en Buddy Guy. Phillips, 20, acababa de terminar un rodeo de dos años para piano y empezó haciendo shows como cantante de country y blues mientras que tenía un trabajo en muebles y restaurador de pinturas en el museo de la ciudad. Afortunadamente, sus esposas (el primer matrimonio de Mark se rompió en 1974) se entendían, sin duda en parte para intentar protegerse la una a la otra sobre el diluvio de la música, así que hicieron un conveniente cuarteto. “Fueron noches largas en pisos pequeños sin parar de tocar” –dice Knopfler.
Phillips le introdujo no sólo en las minucias técnicas del finger-picking, el dedo de metal y los picks con el dedo pulgar sino también en la majestuosidad del estilo del guitarrista negro de blues Lonnie Jonson. “Estoy seguro de que alteré la forma de tocar de Mark” dice. “Todavía puedo escucharlo en él ahora”. La guitarra vintage National Steel fue otro descubrimiento de Knopfler. Por aquel tiempo, Phillips tenía tres –aunque cada una de ellas costaba más de 100 libras, dos meses trabajando entonces –y pronto adquirió otra para Mark (una National Steel que salió en la portada del Brothers in Arms, por supuesto).
Pronto el duo fue a dar el paso como The Duolian String Pickers, llamado así por el nombre de una marca de guitarras National y a la era de los gangsters favorecidos por sus héroes en muchas carátulas de discos en color sepia.”Incluso teníamos las gorras como las de Blind Willie McTell”, recuerda Knopfler con cariño. “Bastante difícil de encontrarlas. Una gran gorra con un botón en el centro”. Phillips reconoce que con esa mata de pelo largo saliendo en cada parte de la gorra, las cosa hacía parecer a su amigo como un Cocker Spaniel.
Tocaron el clubs, en pubs y en fiestas privadas donde, siendo esta la era hippy, era probable que les interrumpiesen mientras tocaban por alguno de esos eventos de arte libre conocidos como “Happenings”, los cuales generalmente involucraban las actuaciones en quitarse las ropas y “expresarse ellos mismos” –mientras que los Duolians seguían tocando con resolución.
Y así siguieron durante 5 años. Con sus propios parámetros, tiene que haber sido una especie de paraíso de la auto-educación. Pero Knopfler no estaba contento. Incluso con los Duolians, no quería tocar sus propias canciones. “El me pedía que las cantase” dice Phillips “Y yo le decía, no puedo en realidad, son tuyas, eres tu, tu tienes que hacerlo. Pero nunca lo hacía”.
Knopfler dejó el periodismo para estudiar literatura inglesa en la universidad de Leeds durante 3 años. Su matrimonio se estaba rompiendo. En cuanto se graduó en 1973, decidió ir a Londres para así “formar una banda”. Pero no parecía nada seguro y, aunque tenía varios amigos incondicionales en Leeds, ninguno de ellos vio las reservas de carisma que tenía escondidas en él y que un día lo llevarían a lo más alto.
“La cosa era que yo todavía creía que tenía mucho que aprender”, dice Phillips. “Tenía serios problemas enseñándome a mi mismo country blues, sabes? Tuve que desperdiciar muchos años intentando juntar un conocimiento básico. Por eso no quise hacerme profesional entonces”. Cambió a reparar guitarras y dio con el rockabilly con una nueva banda “The Steve Phillips Juke Band”. Entonces, en 1976. Brendan Crocker apareció.
Nacido en Bradford, Crocker había estudiado escultura en la escuela de arte, pero trabajó como basurero y guardia de trenes hasta que consiguió un trabajo como diseñador de escenarios en el teatro de Leeds. Encajó con Phillips en seguida y, cuando la Juke Band plegó, fue simplemente una cuestión de “Te apetece tocar?” hicieron el circuito como Nev & Norris “simplemente para ser horrible”, y durante cuatro años estuvieron en la escena del country blues, a menudo promocionando sus propios conciertos y llevando un club en un pub llamado The Pack Horse.
Knopfler siempre estuvo en contacto y con visitas de intercambio cultural entre el norte y el sur, los tres se juntaban siempre para tocar algo y cantar. Pero , en 1980, Phillips finalmente –temporalmente, tal y como salió –perdió la paciencia azotando el caballo cojo del country blues haciendo el circuito local, compitiendo contra las vibrantes energías del punk, nueva ola, la nueva invasión romántica y lo dirigió al estudio de un artista para pintar paisajes. Durante seis años incluso vivió de ello, realizando una ambición alternativa suprimida durante mucho tiempo por sus preocupaciones musicales.
De cualquier modo, contrariamente, en el tiempo equivocado y en el lugar equivocado, Broker se zambulló en vivir de la música –en tanto que todo el mundo lo tendría y con las explosiones ocasionales de pintar y decorar a parte cuando las cosas estaban sosas. Con su banda, The 5 O´Clock Shadows, hizo un álbum con una casa independiente Unamerican Activities y, a principios del 86, le dijo a Phillips que la escena había cambiado por fin y que si le apetecía tocar un poco…
Phillips estaba preparado –después de 25 años aprendiendo. “Todos nos hemos desarrollado tarde” dice. “Brendan y yo no empezamos a escribir canciones hasta los treinta y pico. Mark que tenía?, 27? cuando los Dire Straits finalmente despegaron. Retrasados! Al final, se decidió y empezó a hacer una sólida vida con ello, haciendo shows por todo el país, estableciendose el mismo rapidamente como un telonero para The Blues Band, Steely Span y Nancy Griffith, y por ello sacó un par de discos más en solitario con Unamerican Activities.
Mientras tanto, por supuesto, “nuestro colega Knopfler” sacó su certificado para enseñar, hecho en un par de años en la escuela avanzada, formado Dire Straits y volverse una super estrella y producir a legendarios como Bob Dylan, Tina Turner y Eric Clapton.
“Supongo que te hace sentir un poco extraño que eso le pase a un amigo tuyo” dice Phillips. “Es porque son las mismas personas que has conocido durante los años con lo que no los ves de la misma forma que las personas que lo han conocido sólo como estrellas. La cosa de los Hillbillies empezó hace un par de años cuando él me dijo que me produciría mi segundo álbum”.
“Aunque en el momento en el que lo empezamos fue un esfuerzo unido” dice Knopfler. “Steve inmediatamente decidió que sería mejor que un disco de Steve y Brendan juntos, pero Guy Fletcher de los Dire Straits también estaba dentro para llevar el Synclavier y coproducirlo. Pronto estábamos todos dando ideas, especialmente sobre esas canciones maravillosas que queríamos que la gente escuchase”.
Trabajaron en ello regularmente desde principios de 1988 en el estudio en la casa de Knopfler, moviendo sus agendas entre otras cosas de interés artístico –Dire Straits llegó a lo más alto con la “fiesta de cumpleaños” de Nelson Mandela, el trabajo de Knopfler y Fletcher en el álbum de Randy Newman, la banda sonora de Last Exit to Brooklyn –y para Phillips y Broker, las urgencias fiscales de ganar dinero haciendo conciertos (y en caso de Brendan, a través de un contrato mejor para The 5 O´Clock Shadows con Silverstone). Un día, Knopfler preguntó donde estaba Brendan, y un miembro del equipo dijo “Missing, presumed having a good time” (desaparecido, supuéstamente pasándolo bien) y ya tenían el título del álbum.
Entonces, el último verano, en un bar de vinos del Notting Hill, el manager de los Straits Ed Bickner estaba por allí mientras que en otra mesa había un muro de complicidad. Cuando ya parecieron haber llegado a una conclusión, se fue hacia la mesa y Knopfler anunció, “Hemos decidido crear una banda, grabar un disco y hacer una gira”. Antes de que las cejas de Bicknell volvieran a su sitio, añadió “Y tu eres el batería!”.
Esto fue totalmente una nueva dimensión de mezcla musical. Bicknell ya había tocado en el álbum en el sentido que ya había golpeado el kit para Fletcher para probarlo y secuenciarlo. Pero, un manager en la banda? Bien, él insiste en que tiene credenciales si vamos unas décadas atrás (ahora tiene 41 años) –desde estudios con el tutor de batería de Buddy Rich, pasando por lecciones con Alec Sidebottom de su palacio de la danza cuando era un adolescente, hasta un montón de cambios dudosos incluido Mogul Thrash, con John Wetton en el bajo (King Crimson, Roxy Music) y Molly Duncan y Roger Ball en el saxo (Average White Band).
Aunque la mejor marca de agua, fue probablemente los meses que pasó con acompañando a Wetton con el ídolo de los adolescentes Jess Conrad. “Hicimos los circuitos, Batley Variety Club y Fiesta Stockton” dice. “John solía estar dentrás de las cortinas cantando las notas altas de él porque este no llegaba y en Oh You Beautiful Doll tenía un baile de tacón que tampoco podía hacer con lo que lo hacía yo con el tambor. No soy un purista. Soy bastante feliz tanto si es un fox trot o un toma cinco. Si uno de los Hillbillies dice, bien, el hokey-cokey! No tendré ningún problema con ello”.
Aunque ellos no lo han visto en acción todavía, el contingente de Leeds tiene mucha confianza en sus habilidades. “Yo sabía que Ed era un batería por cuando venía a mi casa a tomar el té” dice Croker. “Dale un cuchillo y un tenedor y te hará una marcha militar. Una comida china, palillos… y él estará en el cielo! No, no se le hubiese propuesto esto si hubiese sido imposible. Todo pareció bastante natural. Una vez que cogimos el ritmo, fue como verter agua fuera de un vaso”.
Uno de los aspectos menos obvios del álbum de los Hillbillies era la forma en que juntaban las canciones antiguas (sin mencionar las guitarras vintage, y otras hechas a mano por Phillips que, según Knopfler, son las mejores que ha tocado) y metían esa tecnología.
Brendan Croker, amante de la “poesía barata”, es el archivista inextinguible del set list. “Bewildered” es una canción de Lonnie Jonson, algo precioso, un antecedente real al pop moderno. “Blues stay away from me”, esta es por Delmore Brothers y sin ellos no tendríamos a los Everlys, en mi opinión, ya que su padre, Ike Everly, estuvo muy bien con los Delmores. “Railroad Worksong” siempre me gustó esta canción debido a Jesse Fuller que era un trasto viejo encantador, un tipo de hombre muy animado. “Este viejo martillo suena como plata, brilla como oro” cuando trabajas con herramientas estas tienden a hacerse más grandes. “Feel like going home”, esta es Charlie Rich y él es normalmente muy producido, muy Billy Sherrilled, el gran Nashville. Pero Steve y Mark y yo la escuchamos hace un par de años en un corte donde parece que la está cantando para explicársela a la banda. Te deja destrozado. Ha sido parte de mi vida desde entonces, nunca me ha dejado”.
Eso puede ser el corazón de la cuestión, pero Knopfler, las raíces dan con un cuarto de millón de libras que cuesta un Synclavier, en Guy Fletcher, una mano irreverente en el timón de la producción. El nunca había escuchado ninguna de estas canciones. A los 28 alumno de las bandas arquetipos de los 70 Roxy Music y Cockney Rebel antes de que se uniese a Dire Straits en 1985, no tenía nada contra el country blues, pero ante de los Hillbillies, no le dio importancia. “Siempre intento escuchar los discos” dice. “Mark siempre me dice que debería. Pero no lo hago. Es mi error. Todavía, lo que es excitante es escuchar esas canciones grabadas en sus estilos originales con esa frescura que les da la nueva tecnología”.
Croker, como curador de tradición que es, estaba bastante optimista respecto a la habilidad del Synclavier de simplificar y rehacer los elementos de una canción electrónicamente. “Si a Guy no le perjudica que nosotros queramos utilizar guitarras muy viejas, igualmente, nosotros no podemos salir perjudicados sobre sus habilidades” dice. “Yo pensaba que era una buena cosas unir diferentes trozos del mundo y, con la cooperación mutua, hacerlo funcionar”.
Para la considerable sorpresa de Ed Bicknell, la salida del disco tuvo una más espontánea aceptación de las compañías de discos que cualquier disco de los Dire Straits, especialmente en América. Por otra parte, los Hillbillies son plenamente conscientes de que si hubiesen hecho la misma noción a los mismos ejecutivos sin Knoplfer, como Broker dice, “no hubiésemos pasado la segunda puerta”.
Pero ahora, llega Abril, estarán “en tu ciudad esta noche-sabes, como Hank Williams”, 40 conciertos en 42 días, con los tres guitarristas, Fletcher y Bicknell, aumentados con el as de Nashville en la peda steel Paul Franklin y el bajo de 5 O´Clock Shadow, Marcus Cliffe. No es la aventura desentendida que tenían en sus fantasías iniciales, pero se acerca bastante.
“Al principio, estábamos hablando de tocar solamente en pubs y clubs” dice Knopfler, “pero entonces Ed empezó a mirar la logística y los costes y se nos fue un poquito. Tendríamos unas 1.500 personas por noche, creo. No querría que fuese más de eso”.
El estilo Hillbilly será espartano en comparación con Dire Straits, bastante cómodo en comparación a lo que Phillips y Croker están acostumbrados. “Bueno, viajaremos en minibús, con un camión para la carga” dice Bicknell. “Nada de catering para el tour –como Mark dijo. Hay un restaurante indio abierto casi en cada ciudad, no? Pero seremos 17 personas en total y es virtualmente imposible conseguir habitaciones pro menos de 50 libras la noche por un grupo de ese tamaño. Esto son realidades con las que tienes que tratar. Están los costes de cinco semanas de ensayos también y se tiene que tener una seria consideración con el hecho de que la mayoría de la gente de este tour tiene que ganar algo para vivir, incluso si Mark y yo podemos permitirnos algún sablazo de vez en cuando”.
Al final de la gira, se volverá al espíritu de The Grove –dividiremos las ganancias equitativamente entre los miembros de la banda. Pero de momento, por supuesto, esos beneficios son estrictamente hipotéticos.
Mientras que la empresa ciertamente ofrece un lugar de honor para la nostalgia, Knopfler no es ningún fanático cuando hablamos de los aspectos de los días del rock de pubs. “nah, no tengo buenas memorias sobre llevar mi propio equipo” dice. “Era bastante difícil subir los cubos y bajarlos a la bodega en el Hope & Anchor. No me apetece cambiar las cuerdas de mi guitarra tampoco. Siempre te haces daño en las manos”.
Para él, la cosa es, tal y como le dice a cualquiera que pase un poco de tiempo con el, es que “se ha vuelto a enamorar de la música” y, en compañía de los Hillbillies, libre para expresarlo con gente que habla su idioma. “Hay una conexión entre nosotros” dice. “Si vienes a un ensayo te preguntarías de qué demonios estamos hablando. Son gruñidos casi todo el tiempo y saliva y aspiraciones y la frase típica de " el jefe del pick up” o “el beat bajo”. Es simplemente el desarrollo de muchos años trabajando juntos”.
Los Hillbillies anticipan una corta y feliz vida. En Mayo se acabará todo (aunque no necesariamente para siempre). Phillips volverá a sus conciertos en solitario, Croker y Cliffe a los “Shads” (cuyo otro guitarrista Mark Cresswell, está de gira con Tanita Tikaram), Bicknell a su oficina –y Fletcher y Knopfler a Dire Straits.
Hasta hace poco tiempo, Guy Fletcher creía que Brothers in Arms completaría su carrera con Dire Straits. Knopfler, obviamente ha sido absorvido por producciones de discos y bandas sonoras de películas lo cual hizo pensar que tenía una nueva vida más que una digresión. Pero en parte, con los Notting Hillbilles, hizo el círculo completo.
“Me gustaría decir que no voy a volver a hacer otra banda sonora, que nunca voy a producir a otro artista” dice. “Me gusta hacerlo pero es mucho tiempo consumido soñando los sueños de otra gente. Te aleja de lo que sabes hacer mejor. Yo soy mejor… no, digamos más efectivo, cuando trato con mis propias canciones y mi propia banda. Me siento más cómodo en el centro de ello, yendo sobre algunas canciones y arreglándolas. Con lo que tengo que pasar menos tiempo siendo tentado”.
Antes de que el cumpla esta promesa tiene que completar una labor de amor, un álbum de duetos de guitarra que está grabando con Chet Atkins, el rey de los finger picking de Nashville, y aparecer en el festival de la Terapia Musical de Knebworth con una banda de estrellas (incluyendo a Clapton, Elton John y el bajista de los Straits, John Illsley). Entonces, en Septiembre, Dire Straits se reconvocarán y comenzarán el tirón largo hacia un álbum y la gira mundial de las dimensiones de pantalla amplia.
“Algo de lo que me he estado dando cuenta es que puedes llegar a olvidar lo que tus canciones significan para la gente”, dice, “cuanto las utilizan –para conducir taxis, para tener a sus niños, para pintar, sabes, para vivir. La gente te escribe y te dice esas cosas, o das con ellos en un pub y te lo comentan. Si piensan que no vamos a volver otra vez, se enfadan bastante. Pero ya no es sólo lo que significa para ellos, es lo que significa para mi, esa es la cuestión”.
Como él remarcó una vez en un raro momento de vehemencia axiomática, “arte sin responsabilidades, mierda!”.