Letras para 1991, Mark Knopfler conquista Dublín:
Review del primer concierto de


EL GRAN MUSICAL 15/09/1991
Joaquín Luque

MARK KNOPFLER CONQUISTA DUBLIN
El Gran Musical en la supergira de Dire Straits.

Dire Straits comenzaron en Dublín una maratón que llevará su música y su superespectáculo por medio mundo. Joaquín Luque, testigo de excepción de uno de los acontecimientos musicales más esperados de los últimos tiempos, nos cuenta todo el show con pelos y señales. La presentación de las nuevas canciones del grupo, el montaje y el recorrido por los temas más representativos de su pasado, bien valían el viaje.

Fuimos testigos felices en Dublín del comienzo de la gira mundial de Dire Straits que los llevará a 25 países, entre ellos España, en mayo del 92. Se espera que más de siete millones de personas acudan a la cita con el grupo. Esta es, pues, como ya te dijimos aquí mismo en primicia, la más larga y continuada gira que un grupo así ha hecho hasta ahora. Será la ocasión definitiva de comprobar que Dire Straits mantienen su llamarada absoluta de grandes, grandísimos del pop y son en sí mismos una moda que renace continuamente.
Porque Dire Straits están por encima de cualquier moda. Es un fenómeno absolutamente insólito. Desde el 85 no había disco nuevo y las recopilaciones han servido para confirmar la lealtad de un público masivo, mayoritario y variadísimo. Como en su concierto. Porque esa es una de las características fenomenales de Dire Straits.
Sin llevar demasiados años en esto (caso de la gira de Rolling Stones) son capaces de atraer con absoluta naturalidad a punkies, teenagers, yuppies, obreros, parejas, padres con sus hijos o sus hijas, poppies, roqueros… Una hermosa y abundante fauna humana unida en la aceptación apoteósica de lo que venía del escenario.
Y lo que salió del escenario del Point Depot de Dublín fue la elegante aventura del sonido llevada a extremos excepcionales. Podía haber un cierto temor a que el gran Mark hubiera perdido la ilusión del directo o que sus ilustres colegas de grupo o los añadidos de super lujo pudieran ser demasiado fríos por demasiado tecnicistas. Hubo, sí, perfeccionismo, pero también una apabullante pasión, un hermoso regodeo en los temas, sonando con arreglos distintos a los del disco, más amplios, con añadidos espléndidos.
Mención aparte merecen los efectos de luces (diez millones diarios invertidos en eso… y se nota!) que contribuyen a crear un clima intimista y al mismo tiempo espectacular. Es, pues, un viaje juntos por los éxitos de siempre, bien elegidos, de Dire Straits y el anticipo –entonces, en Dublín, aún no se había editado el nuevo album “On Every Street” -.
El comienzo del show es precisamente el nuevo single “Calling Elvis”, con una duración que ronda los diez minutos y donde Mark presenta a los nuevos invitados especiales, lo que da pie a una jam session deliciosa. “Walk of Life” fue reconocida de inmediato y coreada y acompañada con palmas de entusiasmo, algo muy habitual a lo llargo de las más de dos horas de un concierto excepcional. El saxo de Chris White inició un entrañable “Romeo & Juliet” que tuvo otra gozada guitarrera con el dúo entre Knopfler y Phil Palmer. “Heavy Fuel” y “Planet of New Orleans” son dos temas fuertes tremendos, trepidantes, del nuevo LP. El paseo por New Orleans es, en vivo, menos jazzero y más roquero que en el disco, confirmando la obsesión de Mark por ofrecer en vivo los temas sin calcar la versión del disco.
La guitarra acústica de Mark fue cómplice de aquellas “Private Investigations”, que tuvo efectos de luces apabullantes. Y la versión renovada de su gran éxito inicial “Sultans of Swing” nos terminó por llevar a la gloria definitiva. Ahí se notó, insistimos, el afán de crear nuevos sonidos de los ya conocidos. Empezó con guitarras, bajo y batería, como sonaba la principio de la carrera de Dire Straits. Y al final, in crescendo, con todos los músicos queda como una joya imposible de olvidar.
Pero aún quedaban más gozadas. “Fade to Black”, por ejemplo, una balada nueva con toques de jazz y la canción que da título al LP, “On Every Street”. Un hallazgo de alucinante belleza, que termina con un crescendo instrumental inédito en los temas del grupo.
Hay lógico relax con “Portobello Belle” y ese saxo tan sugerente… y el sprint final se inicia con “I think I love you too much”, que acentúa la influencia boggie en la personalidad de Mark. El final oficial nos hace recorrer el recordado “Tunnel of Love”.
Naturalmente, hay bis. “Setting me up” tiene tan buenos curiosos efectos de luces. Pero todo se hace aún más apabullante con “Money for Nothing”, sin duda la mejor canción de Brothers in Arms que suena diferente, en un glorioso jam y también con efecto de luz absolutamente inédita hasta ahora sobre un escenario pop.
Pero aún queremos más. Suena “Brothers in Arms” y Mark juguetea también con los acordes del tema que hizo para la película Local Hero. Y el final definitivo es con “Long Highway”, título adecuado. Y mientras va sonando el final del tema, el equipo técnico entra en el escenario para ir desalojando el instrumental en un efecto de coleguismo con los artistas que contribuye a crear ese delicioso clima de complicidad amistosa que Mark ha querido crear desde el principio.
Fue el final del principio. El principio de la gira mundial de Dire Straits. Y allí en Dublín, como en el resto del tour, como en España los seis días de Mayo, van a ser lo más de Dire Straits. Porque los veremos más que nunca y porque “On Every Street” venderá aún más, en menos tiempo, que “Brothers in Arms”.
Personalmente, “On Every Street” es más variado y completo, sobre todo en las baladas. Como el concierto. Tras haberles visto antes tres veces, esta fue la mejor. Mark Knopfler y Dire Straits están en la cumbre de su elegancia musical.

Antes y después del concierto

Antes del concierto hubo una audición del album, la primera oficialmente, con gentes de medios de Europa. Algunos temas ya los conocíamos y fue una gozada aún mayor degustar lo que luego hemos podido hacer más y más: escuchar sobre todo las baladas y comprobar que la inspiración de Mark como autor sigue siendo inmarchitable.
El tema central es de una sencilla y devastadora belleza con un final instrumental alucinante. “Fade to Black”, “You and your friend” y “Ticket to Heaven” tienen unos inesperados arreglos de cuerda que, como dice el título último, es un billete a la gloria celestial de ese sonido straitsante apasionante y de una deslumbrante perfección.
Pero hay también delicias roqueras cascabeleras , sobre todo “The Bug” y “Heavy Fuel”. “My parties” se lanza a la unión del blues y el country; “When it comes to you” y “How long” son también de una lucidez que sólo el grupo puede hacer… En verdad, el primer single “Calling Elvis” es sólo una muestra del desparrame total de las escenas artísticas de Mark y su banda.
Al acabar el concierto, hubo fiesta en el Hotel Conrad. Y –sorpresa- Mark se presentó y pudimos charlar unos minutos. Suficientes para que él nos volviera a decir que le ilusiona volver a España donde sabe que tiene proporcionalmente tantos o más fans que en otro país. Y su pasión por la guitarra española, su obsesión por sus ídolos, su sentido de la amistad y su deseo de que el público español aprecie su nuevo disco y su concierto. Absolutamente seguros de que, una vez más, y más que nunca, así será, Mark.