- Dire Straits:
por Michael Oldfield

UK
1984


Es una fría noche de Diciembre en Londres y pequeños grupos de gente, cubiertos en abrigos de invierno, rodean la colina de la estación de metro de Wembley Park. Se reúnen en un desfile fuera del Wembley Arena, caras rojas por el frío, pies congelados, y alientos que salen como humo en el frío aire.
En el cartel se puede leer “Dire Straits. Diciembre 18, 19, 20, 21. No quedan localidades”. Entradas de reventa que se van ofreciendo de grupo en grupo hasta cinco veces más caras de lo que costaron originalmente. Nerviosas manos que buscan en los bolsillos para asegurarse que el precioso papel sigue allí: ojos que brillan repetidamente mirando el cartel que confirma que las puertas tendrían que haberse abierto hace 10 minutos.
Dentro del local, los guardias de seguridad de brazos cruzados sobre sus pechos.
Tiendas y chiringuitos están preparados para sus negocios.
Cervezas, tapas, salchichas en agua caliente y camisetas de Dire Straits apiladas por tallas.
Dentro del auditorio, sitios vacíos. Los guardias de seguridad en sus naranjas chaquetas de Day-Glo observan el escenario sin mucho interés. Al fondo del todo, dos mesas encaran el escenario, una para controlar las luces y otra para el sonido. Es cuando el ingeniero de sonido de Dire Straits, Pete Granger, anuncia por el micro “es absolutamente esencial que volvamos a repetirlo otra vez!” hay desesperación en su voz.
En el escenario, lleno de toneladas de equipo, millas de cables y miles de libras en instrumentos, Dire Straits espera una decisión. En el centro detrás, está Terry Williams con su batería flanqueado por Tommy Mandel a su izquierda y Alan Clark a su derecha, los dos rodeados de sus teclados.
Delante están los tres guitarristas. Bajo de Tommy está Hal Lindes discutiendo sobre su guitarra con alguien del equipo. Bajo de Alan está John Illsley, apoyado comprobando su bajo. A la derecha de John está el saxofonista Mel Collins, esperando pacientemente a que ajusten su micro a la altura correcta. Mel toca en “Two Young Lovers” en los conciertos de Wembley y esa es la canción que se está chequeando ahora.
En el centro del escenario, Mark Knopfler, su manager Ed Bicknell y el tour manager Paul Cummins que están decidiendo si repasar de nuevo la canción o dejar que el público entre ya. La música gana –siempre pasa con Dire Straits – y “Two Young Lovers” vuelve a sonar para miles de sitios vacíos y los toques finales son repasados por la parte técnica del concierto.
Finalmente, las puertas se abren y los fans congelados consiguen entrar. Los músicos y el resto del equipo se bajan del escenario y desaparecen en el mundo del backstage. La seguridad es bastante acusada aquí con guardias en todas las entradas y salidas, sólo aquellos con el pase especial de plástico pueden acceder a esta área. Incluso los distinguidos invitados tienen que pasar por la sección de VIP con un pase.
Exactamente quienes van a ser estos distinguidos invitados es lo que se está discutiendo ahora mismo en la oficina de la promotora, donde Ed y Paul están mirando la lista de invitados.
“Se le puede dar un pase a él para la zona de VIP, pero no le será permitido entrar en los camerinos” dice Ed de una conocida estrella de rock. “La última vez que le dejamos pasar al backstage se juntó con Mark y lo aburrió a muerte durante una hora”.
Siguen mirando la lista pensando en los músicos, invitados, viejos amigos y parientes que a la banda le gustaría ver después del concierto, interrumpidos cada dos por tres por una persona del equipo preguntando por una entrada extra para su novia que acaba de llegar inesperadamente.
El backstage de Wembley es muy espacioso –al contrario que las comodidades de algunos locales de este tour donde la fiesta post concierto para unas 40 personas se ha tenido que hacer en varias salas pequeñas. Aquí el equipo tiene su propio comedor, donde Lorraine Taylor, la cocinera que es fija en los conciertos de Dire Straits, les sirve las comidas durante el día.
Es un día muy largo para ella, empezando con el desayuno cuando el personal empieza a preparar el equipo y terminando con la cena para la banda después del concierto. Mientras tanto, las comidas se suceden mientras que una parte del equipo trabaja y los otros comen. Después empaqueta su cocina, nevera, comida y todo lo demás en uno de sus camiones para salir hacia el otro concierto.
En los camerinos de la banda, a través de un pasillo flanqueado con más guardias de seguridad (si es posible), hay un notable zumbido en el aire –todo el mundo está esperando el cuarto concierto en Wembley, la culminación de tres semanas de tour por el Reino Unido. Kevin Jones, que cuida de la banda en la carretera, está controlando las ropas del escenario. Liz, la secretaria de Ed, está planchando el traje púrpura de Tommy mientras que este está tomando una ducha. Terry está jugando con su hija. Mel le está hablando a Mark sobre una gira que acaba de terminar con el saxofonista de jazz Gato Barbieri.
Es John el único que pone una nota de preocupación: exactamente que travesura nos va a hacer el equipo para celebrar el final de la gira?
“les he dicho”, dice Mark, “que pueden hacer lo que quieran siempre y cuando no interfiera en la música”.
Inevitablemente, empiezan los recuerdos sobre las prácticas bromas que les han gastado. John recuerda la última noche de su primera gira americana en Sacramento en 1979.
“Estábamos tocando “once upon a time in the west” y escuchamos un ring fuera del escenario. Miramos alrededor pero lo ignoramos al principio, pero entonces un compañero del equipo subió al escenario con un teléfono y se lo dio a Mark. El cogió el teléfono y lo que habían hecho era conectarlo con la mesa de mezclas y se podía oir todo a través de los altavoces. Mark respondió con un “hello” y una voz de chica increíblemente sexy dijo “Mark, que vas a hacer esta noche después del concierto?” por supuesto casi nos morimos todos de la risa”.
“Qué pasó la última noche que tocamos en Rainbow?” dice Mark. “cuando Lorraine salió con tazas de té para todo el mundo? Y otra vez vino con una comida completa?”
Terry recuerda las última noche de su gira con Meat Loaf. “Cuando salí al escenario, vi por el rabillo del ojo como el stage manager ponía un pastel de crema en mi asiento. Con lo que cuando me fui a sentar, sin que me vieran puse el pastel en el suelo y cuando me senté puse esa horrible cara como que me había sentado en el. Se oyeron muchas risas de la otra parte del escenario. Entonces, a mitad del concierto lo llamé y cuando se acercó, le lancé el pastel a la cara. Nunca en mi vida había visto a alguien tan sorprendido”.
Las historias no dejan de sucederse en la habitación: la lata de coca cola que aquel día se había tirado en la mesa de mezclas de Pete Granger, causando taquicardia en el técnico de sonido… la bomba de humo que se puso en el piano de Alan… el coro de los compañeros en línea bailando el can-can durante el “Les Boys”…
El bramido de la audiencia indica que las luces se acaban de apagar. Indicando el camino con una linterna siguiendo las blancas flechas pintadas en el suelo, Paul Cummins lleva a la banda por detrás del escenario y les indica las escaleras. A partir de ahora, Dire Straits están solos.

Para cualquiera que esté familiarizado con los discos, la fuerza de Dire Straits en el escenario aparece como un shock. Sobre todo, son una banda de rock, y pueden competir con los mejores grupos de “alta-energía”. Pero nunca recurren a los clichés típicos que reducen las canciones a riffs repetitivos y las estiran con solos pretenciosos.
Las canciones son el elemento más importante de su música, y todo se cuida para que salgan bien. Son creaciones complejas, cada una con una vida emocional. En el disco, las canciones son retratos, descripciones, palabras y música. En el escenario viven y respiran.
Esta noche la audiencia está completamente inmersa en la corriente de emoción que viene del escenario, a la deriva en la marea de la música. Desde la canción de apertura “once upon a time in the west” la exhuberancia del teclado empapa todos los rincones del local.
Un respiro divertido con el “Industria Desease” antes de que la potencia del “Expresso Love” rompa de la guitarra de Mark por todo el auditorio, sus solos empiezan cortos y van convirtiendo la canción más que convertir la canción en 10 minutos de solos. Su voz caldea el ambiente con urgencia y sentimiento.
Bajan el ritmo. “It never rains” empieza suavemente pero crece y crece, la canción se va creando con una escala de dinámicas, el sendero es elástico. Instrumentalmente, Dire Straits es un grupo de voces que mantienen una conversación. Nunca intentan hablar todos a la vez pero crean un zumbido de fondo mientras que la charla pasa de un instrumento al otro. La intro de Romeo & Juliet gana un alarido por parte del público por ser tan familiar, y luego van con “love over gold”, completando la trilogía que hablan de una relación que salió mal, un amor que dio paso a la incomprensión porque se ha acabado, de recriminación amarga, de una tardía aceptación. Las palabras conmovedoras a posta. No son baladas suaves sin sentimientos en las palabras. Mark Knopfler es la voz no entrenada y no pulida del hombre ordinario.
El latido de “Private Investigatios” empieza, corazones rotos y dolor de corazón salen de la inexorable escalada a una nueva dimensión emocional, culminando en una batalla entre los coros seductores del piano de Alan y el despiadado veneno de la guitarra eléctrica.
Y salen otra vez, cruzando a través de un potente “Sultans of Swing” cuyas letras son cambiadas para que peguen con el grupo –“Check out Guitar Hal/ he´s my pal/ he knows all the chords…(comprueba la guitarra de Hal/él es mi compañero/se sabe todos los acordes…) And Alan doesn´t mind/ he´s got a daytime job” (y a Alan no le importa/tiene un trabajo de día) notas saliendo de la guitarra de Mark entre cada línea.
Ahora la diversión con “Twisting by the pool”. Terry y Mark jugando con la audiencia, haciéndoles gritar más alto y más alto para motivar al batería. Entonces la banda lo rompe. Tommy bailando a lo lejos vestido en púrpura detrás de sus teclados.
Sale Mel Collins para “Two Young Lovers” una canción del estilo de Chuck Berry y que glorifica los días de inocencia. Una atmósfera que se rompe cuando Hal sale al frente del escenario para crear un solo atronador que sale de su guitarra mientras que posa y se mueve en el más estilo metálico de los 80.
Se relajan un poco con la suave “Portobello Belle” introducida como “una canción reggae irlandesa” y se vuelve a coger aire en los pulmones antes del “Túnel of Love”, una feria llena de vueltas emocionales y musicales. Increíble, estimulante y exhaustivo, simplemente es imposible de seguir. Diciendo adios con las manos, Dire Straits deja el escenario.
Pero vuelven, tienen que hacerlo con “Telegraph Road”, otra pieza que lo incluye todo que viene como un cordero y se va como un leon. Efectos de relámpagos que llenan el escenario de luz y humo.
Se vuelven a ir, y vuelven a salir con “Solid Rock” y ese sonido electrizante de rock´n roll. Finalmente se calman con el tema instrumental de “Going Home”, tocado mientras que las luces se encienden y los compañeros empiezan a recoger todo el equipo. El mensaje está claro: esto es de verdad el fin… por esta noche.

Pero, dónde empezó? Las cuatro noches de Wembley fueron solo parte de la gira por el Reino Unido de 22 conciertos. El mero comienzo de una gira mundial que va a durar unos 9 meses y que llevará a la banda a Australia, Nueva Zelanda y Japón antes de llegar a Europa en verano. Mientras tanto, cientos de apariencias promocionales tienen que introducirse. Mark y Alan tienen que completar la banda sonora original de Local Hero y, en el último minuto, también se ha encontrado tiempo para producir el nuevo album de Bob Dylan.
Los detalles se arreglan en las oficinas de Damage Management, Ed y Paul que están en Walton Street en South Kensington. Donde la banda tocará, está establecido mucho antes de que Mark sepa que canciones va a tocar.
Primero, Ed trabaja con el itinerario a seguir y que tiene que tener en cuenta todo. Desde la meteorología –no tiene sentido tocar en Escandinavia en el invierno, mientras que en el sur de Europa es un buen momento para tocar en verano ya que los locales estarán llenos de turistas –hasta la competición. No hay banda que quiera seguir las huellas de otra –no hay mucho dinero para entradas en estos tiempos.
Entonces empieza el de aquí para allá. Ed que hace de agente de la banda, un arte en si mismo, contacta los promotores locales que en realidad, organizarán los conciertos, intentando conseguir la mayor garantía para el grupo. Estos días, Dire Straits dan una seguridad. Virtualmente, cada concierto que han dado en el mundo ha estado siempre todo vendido –pero no siempre ha sido el caso.
Paul recuerda “íbamos a dar un concierto en Alemania, en Febrero de 1979 y teníamos la capacidad en el local de 3.500. es el típico local que puedes arreglar para que sea más grande o más pequeño… podría ser de 1.500 o de 6.000.
De momento ya habíamos vendido 2.100 entradas, con lo que nos dimos cuenta que necesitábamos un buen empujón para llenar las 3.500 que habíamos contratado. En el concierto, tuvimos 3.500 personas en vez las 2.100 que en un principio iban a venir. Todos nos miramos y pensamos “Señor, vamos a hacer una fortuna” ya que cualquier cosa que pasase de 3.000 conseguíamos un 90% neto. La promotora estaba llorando.”
Tratar con promotoras europeas puede tener sus problemas, particularmente en Italia, donde hilos y avisos son parte de la forma de hacer negocios. “dicen que si no haces un concierto con ellos, te pincharán las ruedas de los autobuses, o se encargarán de que nos detengan en la frontera y no nos dejen pasar, o hacer que los trabajadores locales te arruinen el concierto” Paul continúa. “En Italia todo tiene que ver con los contactos –si no conoces a la gente correcta, olvídate.”
Europa, por lo menos, no tiene problemas en comparación con Estados Unidos. En New York, por ejemplo, la potente Union de Equipos puede hacer al tour manager llorar con demandas por horas extras, o pagamentos extras si una cadena de televisión graba una entrevista en el local; incluso pueden excluir a nuestro equipo de trabajadores de la sala durante la hora de comer.
El mayor dolor de cabeza a la hora de organizar la gira a escala mundial es la multiplicidad de las diferentes reglas y regulaciones que aplican, no sólo de país en país, sino de ciudad en ciudad. Por ejemplo, los permisos para conducir camiones en Suiza es obligatorio para poder viajar los sábados. Los impuestos para artistas extranjeros en Austria significa una deducción total de gastos no es posible a no ser que la banda toque una serie de conciertos. Y en todos los sitios las leyes complicadas de seguridad, donde están posicionados los extintores, la inspección de las luces que cuelgan del techo, incluso que bombilla utilizamos en las lámparas.
Muchas de estas cosas se pueden dejar para las promotoras, por supuesto, aunque la seguridad es de máxima prioridad para la banda. No van a utilizar operadores exteriores que ofrecen grandes cantidades de dinero pero que ponen en peligro a la audiencia.
Paul: “Siempre tienes que tener en cuenta que desastres pueden y de hecho ocurren. Cada concierto es uno potencial. Podría haber un fuego y tienes que estar seguro que miles de personas tienen que poder salir de allí. Es bastante responsabilidad y si algo sale mal, ten por seguro que se culpará a la banda”.
Mientras que Paul y Ed trabajan en el intinerario, reservando los hoteles, autobuses, personal y equipo, la banda ensaya en su estudio, el Wood Wharf en Greenwich. Situado en una de las curvas del sur de la serpentina del rio Thames, es una situación ideal. No hay vecinos a quien molestar en este trozo de tierra desperdiciada con desiertas naves y abandonados edificios.
En una tarde de verano, la vista desde las ventanas del estudio da al río. Barcazas pasan, barcos de cristal llevando turistas en el río arriba y abajo desde el Cutty Sark. Pero en una fría noche de Noviembre, las aguas están negras; sólo una luz ocasional nos hace notar la presencia de tráfico.
Dire Straits se encuentran muy bien en lo que no parece ser más grande que una sala de estar, pero con cada rincón ocupado con instrumentos y equipo. El suelo está vivo con cables eléctricos que salen de los altavoces. Micrófonos desperdigados en la sucia alfombra.
Mark está de cara a la banda, un director sin batuta, transfiriendo la música de su cabeza a los dedos de los músicos; enseñando a los nuevos miembros el repertorio de Dire Straits –ni Terry ni Tommy han tocado en directo con la banda antes; traduciendo canciones frescas de los nuevos discos “Love Over Gold” la banda sonora original de “Local Hero” y el single “Twisting by the Pool” de cara a un escenario; remodelando canciones favoritas como “Romeo & Juliet”, de tal forma que bailen solas con renovado vigor y vitalidad.
Tommy lo intenta con un instrumento que saca de su teclado. Da da dum dum dum dum.
“Eso suena bien Tommy” dice Mark. Inténtalo un poco más flojo Da da dum dum dum dum
“lo intento con esto” dice Alan. Da da dum dum dum dum
“No” dice Mark, “Tommy suena mejor. Tu mantén la bocina y que vaya bajando hasta desaparecer Da da dum dum dum dum
“no Tommy, eso no fue lo que hiciste antes. Hazlo como al principio. Da da dum dum dum dum
Tommy lo intenta varias veces. Terry coge un palillo y formula un patrón para acompañar a Tommy.
“Eso está genial Terry. Inténtalo un poco más flojito, y cuando acabe lo aguantas un poco y dejas que acabe en un estruendo”.
Terry lo intenta, John se apunta con el bajo, entonces Mark y Hal cogen sus guitarras y la repiten toda otra vez y otra vez. Esta nueva secuencia dura quizás 20 segundos pero les lleva por lo menos 20 minutos para que esté perfecta. Y así sigue y sigue, cada día durante un mes, más de 12 horas al día con un par de cortos descansos, cada canción trabajada hasta el más mínimo detalle.
Finalmente las canciones emergen como un set. Pete Granger sabe que sonido tiene que esperar. Chas Herington puede conseguir un plan de luces para decorar la música, el itinerario ya está hecho. Dire Straits está preparado para salir a la carretera.


30 de Noviembre de 1982. Una lluviosa tarde en Guildford, un par de hora antes del gran momento. Este local cívico es un empezar no oficial de la gira del Love Over Gold, un set completo que servirá para calentar y ver si hay algún problema.
Cuando la banda sale al escenario para las pruebas de sonido no hay pánico. La máquina de la gira se ha puesto en marcha. No hay nervios de la primera noche de la gira en el backstage. No se admiten, de todos modos. Pero se nota esa tensión en el aire. Los músicos hablan sin concentrarse. “Si, es fantástico volver a estar en la carretera después de 15 meses” dicen todos –todos comen distraídamente, pican algo de sus platos y pululan en la sala, chequeando todo una y otra vez en sus cabezas.
Y entonces llega el momento. Enfilan hacia las escaleras que les llevará a enfrentarse a una audiencia que no ven a Dire Straits desde Luxemburgo, el 6 de Julio de 1981. Desde entonces han cambiado de batería y han añadido un teclado. Es casi una nueva banda, pero no nadie lo notaría después de ese concierto, la recompensa después de las largas horas en el Wood Wharf.
En comparación con lo que vendría después, no ha sido un gran concierto. La indefinida calidad de la excitación que une a la banda con la audiencia falta. Nada se empuja hasta el límite, los músicos se toman su tiempo para relajarse, sintiendo todo el camino sin la certeza de que lo que están haciendo está siendo perfecto.
Después del concierto, los camerinos en el backstage permanecen cerrados para todo el mundo de fuera durante un largo tiempo donde se analiza cada detalle, sugerencias para mejorar se discuten, se rectifican los errores. Mañana montarán al autobús. La gira británica, la gira mundial ha empezado en serio.

La gira del rock´n roll ha llegado a ser una leyenda. Todo el mundo sabe que es una rueda constante de sexo, drogas y bebidas. Grupitos haciendo colas para orgías, cocaína apilada en las mesas, bares de hoteles.
La realidad, como siempre suele pasar, es mucho más mundana. Muy poca gente tiene la estamina para excesos todo el tiempo y esos que la tenían, mueren antes de lo debido. Es un destino que no va a afectar a ninguno de los Dire Straits.
La verdad es que estar de gira es tremendamente aburrido, aunque el resultado final es que tocar en vivo para la audiencia es tan estimulante que ninguno de la banda se queja. Es una sucesión de largos viajes en el autobús, comidas con grasientas cucharas, noches pasadas en habitaciones de hoteles sin alma. En el Reino Unido, la banda tocará 22 conciertos seguidos, los cuales te agotan físicamente y emocionalmente. El horario te deja poco tiempo o ninguno para visitar los lugares donde se quedan, para encontrarse con otra gente fuera de su pequeño mundo. La secuencia de hotel-autobús-concierto-hotel se repite noche tras noche. Teniendo éxito, Dire Straits puede hacer este proceso lo más cómodo posible, pero pronto se convierte en cansado y aburrido.
Un día típico puede empezar a las 9:30, cuando Paul o Kevin llama a las habitaciones para despertar a los miembros de la banda, que estarán bajo para desayunar dentro de una hora, antes de congregarse en el lobby mientras que se pagan las habitaciones y se carga el equipaje.
Entonces toca el autobús, que nunca se va hasta que se han contado todos los miembros de la banda. –como Paul dice siempre, si tienes a todos los miembros de la banda contigo, siempre se podría hacer el concierto. La palabra autobús es un nombre inapropiado, es un autobús a todo lujo especialmente adaptado para grupos pequeños, con asientos muy cómodos, dos camas plegables, un lavabo, un aseo, una nevera y un reproductor de video. Muchas de las millas recorridas se matan viendo películas.
Divorciados de los instrumentos, equipos etc, Dire Straits no dan la imagen popular de una banda de rock´n roll, todo glamour y excitación. Fuera del escenario nada los distinguiría, en apariencia o en ropas de otro grupo de seis personas de su edad. Nadie los pararía por la calles tocándolos en el hombro diciendo “estos son los músicos, oficial”.
Tienen mujeres y niños, o novias formales. Viven en casas y pisos, no mansiones o penthouses. Conducen coches normales y no Rolls- Royces con las placas personalizadas. Colectivamente o individualmente, no poseen yates, no atienden a subastas de arte post-impresionista en Sotheby´s y evitan locales de moda. No contratan a gente para que den a sus fantasías una cara pública y no tienen agentes de prensa para hacer sus vidas privadas, públicas.
Y ahora, entre ellos, Dire Straits ha generado suficiente dinero para comprar un pequeño estado en Centroamérica.
Dire Straits, como la mayoría de los músicos, no hacen esto por dinero, y han conseguido mantener sus personalidades en el viaje evitando todos los adornos de la fama y la fortuna. No necesitan utilizar un determinado estilo de vida, falsos amigos o profesionales colgados de ellos.
Nadie en la banda se considera mejor o más importante que nadie en este mundo, es simplemente la música que hacen lo que los diferencia. Son como actores, cada uno con un roll específico para hacer esa música. Ese proceso combina a los seis miembros en una sola unidad, aunque cada uno tiene un carácter separado y distinto fuera del escenario.
Nadie podría confundir a Mark Knopfler con nada excepto con la fuerza creativa de la banda. Pasa largas horas en el autobús mirando por la ventana, perdido en sus pensamientos. También da la impresión (aunque lógicamente no es verdad) de que es un artista muriéndose de hambre en Paris. Financieramente, nada podría estar más lejos de la verdad, pero su principal lujo, ahora, es el dedicarse enteramente a la música.
Inevitablemente, aunque, el total del retrato es más complejo. Para empezar, para alguien llamado “artista serio”, él pasa mucho tiempo no siendo serio para nada. Su cara se convierte en una sonrisa contagiosa cuando cuenta alguna anécdota del pasado que automáticamente pasa a una carcajada. Cuando se le está examinando sobre un complejo impulso emocional detrás de las canciones, la imagen cambia dramáticamente a ese humor introvertido. Se niega a dar respuestas –desconcertando a periodistas que están acostumbrados a que les den explicaciones.
El y John son la base superviviente de los originales Dire Straits, y eso no es una coincidencia. Mark se cuida de la música y John de los negocios, y no hay competencia entre ellos. John tiene esa clase de interés de un manager en la carrera de la banda, orgulloso de sus éxitos y capaz de referirse a los hechos para probarlo. Apoyado por Mark para dar una clara y decisiva opinión siempre que él pueda estar inseguro. Mientras que Mark a menudo tiene la cabeza en las nubes, John tiene sus pies firmemente en la tierra.
Hal Lindes es demasiado guapo para ser verdad. Su pelo dorado, su acento californiano y demás parece como el guaperas del grupo. Pero no lo cogieron para atraer a las chicas a sus conciertos. Hal es un músico sólido muy sediento de aprender, siempre siguiendo los consejos de Mark. Cuando están de gira, siempre tiene ese alto nivel de excitación. Es como si cada noche fuese su primer concierto y su entusiasmo se contagia a toda la banda. Nunca hay ese peligro de miedo cuando se sale al escenario si Hal está por allí.
Alan Clark, Terry Williams y Tommy Mandel son los músicos profesionales desde la infancia. Alan habla en un suave acento Geordie y es raro que lo veamos sin un teclado cerca. Para la gira, se ha traído una serie de instrumentos portátiles, y se sienta allí tocando para él mismo hasta que alguien lo convence y lo saca de sus auriculares para que entretenga al grupo con una versión disco de canciones de navidad que persiguen al grupo desde el hotel hasta el café de la gasolinera. A veces también se le puede encontrar haciendo sus ejercicios de yoga con imposibles acrobáticas posiciones mientras que está colgado de algún sitio del techo.
Deporte es un problema para Terry en esta gira. Durante varios días ha estado agonizando con un problema en uno de sus hombros y tuvo que ir al hospital para que le pinchasen un calmante antes del concierto de Birmingham en el National Exhibition Centre. Pero para él, el show siempre continúa, y después, con una copa en la mano, nos entretiene con anécdotas sacadas de sus años de rock´n roll, contando cuentos en su acento galés. Si él tuviese su propio programa de televisión, no le harían falta invitados.
Tommy también tiene años de giras. Al igual que Alan, Tommy nunca quiere estar lejos de unos teclados, pero su entusiasmo, bordea más la excentricidad. Una noche, por ejemplo, de vuelta en el hotel, mientras que todo el mundo estaba tomando una copa en el bar, Tommy se fue a tocar el piano en el desierto lobby del hotel en mitad de la noche. El combina actividades como esta con una interminable capacidad para comentarios no intencionados que hacen que la banda quede perpleja.
Juntos hacen una banda feliz sin las clases personales ni peleas que pueden atormentar a los grupos que se ven forzados a vivir y a trabajar muy juntos. Dejan pasar las horas tediosas de espera y viajes mientras que ven películas, leen, charlan, piensan y algunas veces cantando y tocando. Hal y John sacan sus acústicas, Alan su teclado y todo el autobús se apuntan cantando empezando por los Beatles, Stones, Everlys –cualquier cosa menos Dire Straits.
El final del viaje significa descargar, o bien en el hotel donde pueden quizás hacer una rápida llamada a esposas o novias, o bien en el concierto, yendo directamente a las pruebas de sonido para el concierto de por la noche.
Después, la banda va al auditorio a firmar autógrafos para los fans, buceando entre el equipo apilado que se está cargando en los dos camiones que los llevarán al siguiente concierto.
De vuelta en el hotel hay una posibilidad de irse a dormir temprano. Temprano significa la una de la mañana. Todo el proceso empieza otra vez al día siguiente a las 9:30 de la mañana. Es una máquina de movimiento perpetua, encerrada en la misma inexorable secuencia de eventos. Pero quién o qué empezó a moverla?
NADA ES MAS QUE UNA FIESTA EN CASA

La historia de Dire Straits realmente empieza con un piso en un barrio de mansiones de los años 20. Ahora, a principios de 1977, el edificio se ve magullado después de medio siglo luchando con los elementos. Farrar House no es un lugar conocido. Emerge en el fondo de Deptford, sureste de Londres, para el visitante un distrito anónimo de clase trabajadora.
Esta manzana ya había sido condenada por el ayuntamiento local para acomodación familiar, pero al principio de los 70 un estudiante preguntó al ayuntamiento para alquilar un piso ahí. Otros siguieron y en unos cuantos años, estudiantes, músicos, artistas y escritores llenaron el estado.
John Illsley, un músico a veces y estudiantes en Goldsmiths College, empezó a vivir ahí, alquilando un apartamento con cuatro habitaciones pequeñas, un salón, cocina y baño. Estaba en condiciones muy malas pero un verano de trabajo con pintura blanca y brocha lo hizo más hogareño.
El camino de John hasta Deptford fue por el mismo motivo que Mark. Nacido en Junio de 1949, el más joven de tres hermanos, John se decidió por música en el colegio como alternativa a una vida académica. Mientras que en Bromsgrove, una escuela pública en Worcestershire, empezó tocando la guitarra acústica. “Mi hermano William me enseñó E, A y B séptima” dice. “tenía los acordes básicos del blues y el resto lo aprendí por mi mismo. Conseguí un libro de acordes y papel para escribir música y copie todas las canciones del momento y conseguí no hacerlo mal con la guitarra”.
El siguiente paso fue introducirme en una banda, y ahí fue cuando empezaron los problemas. Le grupo del colegio, The Knott, donde también tocaba William, ya tenía tres guitarras y una batería. “Con lo que dije, yo tocaré el bajo”. Quité las dos cuerdas superiores de mi guitarra, la E y la D. No fue hasta 6 meses después cuando se compró por primera vez un bajo.
Por ese tiempo, la música se convirtió en todo. Con lo que el trabajo académico quedó de lado y empezaron las inevitables confrontaciones con la autoridad. “Habían unas cartas increíbles que solían ir de mi padre a mi tutor en el colegio y viceversa. Mi tutor no sabía lo que era una guitarra, con lo que le llamaba banjo, y escribía cosas como “John no hace nada en todo el día salvo tocar todo el día ese maldito banjo”.
“Cada semana me lo confiscaba por tocarlo en las horas que no correspondían. No había problema si tocabas el piano o la tuba, pero si tocabas la guitarra te asociaban con los Rolling Stones. Eras visto como uno de ellos y eso eran malas noticias. Con lo que fue muy duro al principio conseguir tocarlo porque habían tantos lugares especialmente en el colegio donde era realmente desalentador. Creo que eso me ayudó. Lo vi como una pequeña batalla y de verdad que me volví muy testarudo con esto. Se cementó en mi mente que esta era la forma en que quería utilizar mi energía y mi creatividad”.
A pesar de la adversidad, The Knott siguió. Tocaron delante del colegio antes de la película de los sábados, en otros colegios locales y ocasionalmente consiguieron conciertos fuera. “tocamos en el hall de una villa, y en un club de rugby donde pusieron un montón de madera encima de una bañera y eso era el escenario. En realidad tocamos en el baño, y el sonido fue fantástico”
El repertorio fue todo versiones, normalmente de éxitos actuales como NSU de Cream y Spoonful, “Anyway, anyhow, anywhere” de los Who; y el clásico de rock “Lawdy Miss Clawdy”. John hizo de cantante también porque a nadie le apetecía aprenderse las malditas letras. “El equipo era bastante básico también. Un pequeño PA de treinta vatios, un par de amplificadores, y los instrumentos algunos nuestros y otros prestados. Pero fue divertido y duró hasta que los miembros de la banda se fueron yendo del colegio”.
“Hablamos de hacerlo profesionalmente, quizás ir en un barco crucero o ese tipo de cosas, porque no habían muchos conciertos por aquellos tiempos. Eso fue por el 66 ó 67. No teníamos ni idea de que hacer o como ir a por ello. Yo apostaba por seguir pero uno de los miembros empezó a trabajar para su padre y lo dejamos morir. Ese fue el final”.
El interés musical fue más importante que los estudios y John se encontró con ocho suspensos y un sobresaliente en arte –no suficiente para la universidad o una carrera profesional. Con lo que se fue a una escuela cerca de Kettering para seguir con su educación e intentar aprobar Inglés y Física. Después de la vida monástica en Bromsgrove, socialmente fue un éxito, pero un desastre académicamente. “Solía ir a jugar al billar todo el día, o a pasar el rato en el Wimpy Bar”.
E inevitablemente, la música volvió a aparecer. “Empecé a tocar en una banda de blues. Había un batería excelente, yo al bajo y un guitarrista que solía tocar al estilo de Eric Clapton. Era muy bueno –tenía una Strato, lo cual impresionaba bastante. Solíamos tocar en colegios, el pub de turno de aquí o allá, o haciendo de teloneras de los grupos locales ganando muy poco dinero.
“La banda no estaba mal. Estaba basada en Cream y hacíamos ese tipo de canciones. Este guitarrista solía hacer solos de unos veinte minutos. Teníamos un nombre, pero lo cambiábamos cada vez que terminábamos porque si el concierto no había sido bueno, no queríamos que dijesen “no queremos que vuelvan”.
Después de un año, John volvió a casa en Leicester, sin trabajo, y a las inevitables peleas familiares. “Mi madre me seguía diciendo: creo que deberías trabajar en un banco” porque eso fue lo que mi padre hizo. Iba a hacer entrevistas a cualquier sitio”
Un intento de acceder a un curso para dirección en Marks & Spencer salió mal y falló en la última entrevista cuando fue grosero con el director; unas semanas en el banco Lloyds.
Eventualmente John bajó a Londres por la recomendación de un amigo de su padre para hacer prácticas en una empresa de madera. “Y eso fue genial. Salí de casa, tenía 20 años, tenía mi propio piso, mi pequeño Ford Popular y era independiente”.
Al principio me sentía muy solo viviendo en Woolwich con sólo un par de conocidos que vivían en la otra parte de la ciudad. Pero las cosas vinieron juntas –una novia, una casa, una hipoteca, y un trabajo camino de estar en la mesa de directivos en un par de años.
“Y entonces tuve esa tormenta en mi cabeza. A la edad de 24 me dije a mi mismo: mira, esto es ridículo. En serio quiero hacer esto por el resto de mi vida? Y simplemente tuve que decir no”.
Eligió ir a la Escuela de Goldsmiths para estudiar sociología, pagando él mismo sus estudios trabajando media jornada llevando la contabilidad en la empresa de madera. “La verdad es que lo disfruté; por primera vez en mi vida, estaba interesado en estudiar. Me lo tomé muy en serio, pero por supuesto, la mente tiende a cambiar una vez que te has metido en ese tipo de mundo otra vez y empecé a pensar seriamente sobre la música. Empecé a tocar la guitarra un poco más y conocí a varios chicos en la escuela que estaban bastante interesados y volvimos a formar una banda. Yo estaba muy interesado en hacer música otra vez y pensé para mi mismo, que en realidad me gustaba mucho hacerla. No tenía ni idea de cómo iba a funcionar”.
Mientras tanto, John y su novia abrieron una tienda de discos en el norte de Londres, que gradualmente empezó a tener pérdidas y tuvo que ser abandonada. Y lo mismo pasó con la relación y John se mudó de piso a Farrar House.
No estuvo mucho tiempo solo. “Estaba hablando con varios amigos míos en el pub y uno de ellos trabajaba con David Knopfler como trabajador social en el ayuntamiento de Greenwich. Ella me dijo que lo acababan de tirar de su piso, o algo así y necesitaba un sitio donde poder vivir. El vino a conocerme y nos llevamos bien con lo que vino a vivir allí”.
Dave también era un guitarrista, y los dos solían sentarse en el piso y practicar juntos. Por aquel tiempo, John estaba en una banda llamada Blind Alley. Sólo hicimos un concierto. La banda era espantosa”.
Dave había hablado sobre su hermano guitarrista y pronto llegaría el día cuando Mark y John se conociesen en el piso. “Yo había estado fuera toda la noche y volví a casa sobre las 10 de la mañana. Entré en la cocina y empecé a hacerme una taza de té, entré en el salón y allí estaba este chico tumbado en el suelo con la cabeza levantada y apoyada en la silla. Estaba casi dormido, completamente vestido en vaqueros con botas de piel. Tenía una guitarra que descansaba sobre su cadera. Pensé, no me jodas, este debe ser Mark.
“Por supuesto se despertó y empezamos a charlar. Congeniamos muy bien desde el primer momento. Y desde ese día en adelante pasamos muchísimo tiempo juntos, saliendo por el West End, a los pubs y clubs, simplemente pasando el tiempo”.
La vida de los hermanos Knopfler habían tenido los mismo hilos que la de John refiriéndonos a música. Mark nació en Agosto de 1949, David tres años y medio después, los hijos de un arquitecto húngaro judío y comunista que se fue a Inglaterra huyendo de los nazis en 1939. se estableció en Glasgow, se casó con una profesora y dejó el partido comunista. Dave continúa con la historia: “Nacimos en Glasgow y nos fuimos a Newcastle cuando yo tenía cuatro o cinco años. Siendo de izquierdas, mi padre trabajó para la autoridad local –no quiso trabajar para privado. No creo que el quisiese hacer carrera. Creo que la corrupción en el noreste le hizo mal. Mi padre fue básicamente un hombre muy estricto, quejándose sobre ello”.
Por una extraña coincidencia, Pete Murdoch quien fue el primer hombre del equipo de Dire Straits y después fue capataz del equipo vivía en la misma calle de Glasgow que la familia Knopfler, aunque nadie lo supo hasta después de un año trabajando juntos. Dave recalca: “Éramos demasiado pequeños para ver por encima de la valla, pero Pete y yo solíamos tirarnos piezas de Lego. Recuerdo pensar al tirar mis piezas que desearía no haberlo hecho, ya que las suyas no eran tan buenas como las mías”.
Cuando se mudaron a Newcastle, los padres de Knopfler despertaron un interés en la música. Mark dice: “Recuerdo a mi madre tocando el piano –todavía lo toca un poquito. Mi padre podía tocar el violín un poco, pero sólo lo vi tocando una vez. Ambos tenían oídos musicales.”
La escuela de ambos fue Gosforth Grammar, y allí también recuerda Dave la hostilidad tradicional a la música moderna que dio paso al rock´n roll. “Estoy seguro de que la escuela tuvo mucho que ver con ello, una reacción en contra, más que positiva –por lo menos para mi. Recuerdo como me tiraban del piano y me expulsaban de la escuela constantemente… detenerme por tocar el piano, cosas así. Las clases de música eran estrictamente clásicas y recuerdo ser expulsado por desperdiciar el tiempo de todo el mundo. Creo que algo similar le pasó a Mark con la misma profesora. Esto era porque no éramos disciplinados leyendo música. Quiero decir, engañaba y tocaba de oído pero hacía creer que estaba leyendo música”.
En los viajes al centro, los hermanos pegaban las narices a los escaparates de las dos tiendas de música. Un sueño temprano fue una Fender color rosa salmón, al estilo de Hank Marvin, que costaba 168 libras. Pero cuando llegó la primera guitarra, las ambiciones tuvieron que bajar para llegar a una Hofner Super Solid con dos picks ups. Dave todavía la tiene en casa.
“Mi padre la compró primero para Mark. Fue un gran trato porque Mark no quiso un viaje escolar –podría haberse ido a un crucero durante 10 días o algo así –pero dijo: No, preferiría tener una guitarra. “Por supuesto, nunca tuvimos un amplificador”.
“Solía tocar la Hofner cuando Mark no estaba: “House of the rising sun” y cosas así. Me compré una guitarra acústica por 10 chelines. Creo que Mark me enseñó un poquito. Creo que incluso tocamos juntos un poco, pero no creo que fuese bien del todo. A veces lo acorralaba para que me enseñase un poco”.
Mark juntaba bandas para los bailes del colegio, y solía ir con aquellos que tocaban música. Dave se juntó con unos cuantos amigos y formaron un grupo llamado Rock Machina donde tocaba la batería.
“Llamar a esto una banda es demasiado. Creo que hicimos dos conciertos. Mark no estaba en este grupo –hubiera sido una historia diferente si hubiese estado. No creo que ninguno de nosotros fuéramos unos niños arquetipos que vivían y morían por ello, tocando en los clubs de trabajadores, haciendo una forma de vida de ello y yendo al colegio. Tocábamos en bandas y nos importaba, pero estoy seguro que muchos de estos chicos se hicieron periodistas, profesores o lo que fuese, y eso fue el fin de la historia”.
Mark sí que hizo un pequeño paso en el mundo profesional de la música cuando se junto con una compañera del colegio, Sue Hercombe en un duo con guitarra acústica y voces, y tocaron un par de veces en un programa de televisión local.
“Hacíamos fingerstyle y canto harmonioso. Lo hacíamos todo desde la Incredible String Band hasta Bob Dylan. Éramos simplemente dos jóvenes. Ella tenía 15 años y yo unos 16”.
Su interés en la música cubría muchos estilos. Los héroes tempranos incluido el guitarrista de Ricky Nelson, James Burton y la guitarra de Elvis Presley, Scotty Moore y también músicos de blues como Lonnie Jonson.
“Pero nunca me senté con un tocadiscos e intenté copiar punteos nota por nota. Es algo que siempre intenté evitar, en realidad. Pero si que intentaba pillar el sentimiento. Recuerdo la primera vez que escuché a B.B. King cuando tenía 16 años o algo así, en el colegio. Fue el album Live at the Regal. Este me impresionó mucho. La respuesta de la audiencia y el sentir la guitarra que sonaba, sabes? Para mi nunca ha sido académico”.
Por este tiempo, Mark consiguió hacer un disco. Dave: “Creo que un chico pagó por Mark para que hiciese una demo en Londres. Fueron a un estudio de los de verdad y la hicieron en media hora o una hora. Nunca se editó. No creo que nadie hizo nunca nada con esa demo. Simplemente se hizo. No tenía la intención de ser una pieza maestra de calidad, era una demo.
“Era un canción muy buena, llamada “Summer´s comino my way”. Muy buena para su tiempo. Para lo que fue y para lo que él pudo hacer, fue un gran esfuerzo. Todavía estaba en los clubs folks por entonces”.
La adolescencia de Mark en Newcastle fue algo que más tarde se convertirían en canciones, especialmente en el primer album. Por ejemplo, Dave recuerda el fondo de “Down to the Waterline”. Mark consiguió un concierto en el National Youth Theatre o algo así. De cualquier modo, era algo bastante importante. Tomó parte en una de esas cosas de los sesenta, como Julio César en polo negro y deportivos y un arma. Por aquel entonces lo llamaban teatro experimental y era todavía muy nuevo. Esto pasó cuando Mark tenía 14 ó 15 años.
“Me contaba sobre como volvía cada noche en el tren y veía el río y sus luces. Recuerdo una noche que pareció perderse con todas esas luces e hizo una pintura del río Tyne que mis padres todavía tienen colgada en la pared. La imagen de “Down to the Waterline” viene de caminar junto al río Tyne de noche con su chica.”
Otra impresión temprana vino de “Spanish City”, un parque de atracciones en Whitley Bay, que después fue la base para Tunnel of Love.
Dave continúa: “Solía dejar la escuela primaria, coger el tren sin pagar, ir a Whitley Bay, que está a unas ocho millas, esconderme en los baños hasta que el revisor había pasado, bajarme en la última estación y caminar unos tres cuartos de milla hasta Spanish City y pasar varias horas jugando a las máquinas tragaperras. Conocía todos esos trucos, y siempre me las apañaba para conseguir suficiente dinero para montar en las atracciones. Estaba obsesionado con los parques de atracciones. Mark y yo solíamos allí bastante”.
Los hermanos se separaron in 1967, cuando Mark se fue al sur a pasar un año estudiando periodismo en el Harlow Technical Collage. Por supuesto, la guitarra se fue también para sesiones informales en fiestas, y en el verano, en el jardín fuera con otros estudiantes. También habían viajes para ver que bandas tocaban en los diferentes clubs de blues en Bishops Stortford, y a veces en Londres.
Cuando acabó el curso, Mark se fue a Leeds, donde trabajó como reportero en el Yorkshire Evening Post durante dos años antes de decidir que el cuaderno de notas no era para él, y se fue a la universidad para conseguir el grado en Inglés. También hubieron bandas aquí, pero nada serio hasta que no terminó los estudios. Mientras tanto, Mark se casó en Leeds pero no duró mucho.
“El primer día que dejé la universidad me dije, vale, me voy a Londres a tocar en una banda de rock´n roll –y me fui. Abrí el Melody Maker y busqué el anuncio más grande. Me bajé del tren, caminé y encontré a otros guitarristas que salían de la audición que me desearon suerte. Entré y conseguí el concierto”.
La banda se llamaba Brewer´s Droop. Como el nombre de una de sus más conocidas canciones sugiere “Beer”, no se les podía tomar muy en serio. Establecidos en High Wycombe, habían estado haciendo el circuito de las escuelas durante unos cuantos años, pero no habían llegado muy lejos. Su filosofía, como explicaba su líder Ron Watts, era llegar a ser una banda real y honesta muy buena, tratando de comunicarse con la audiencia”.
“Toqué con ellos durante dos meses” recuerda Mark. “Muerto de hambre. Tocaban R´n´B pero tocaban el mismo set básicamente durante tres años ya. Había una seria cantidad de cerveza consumida. Pero mi matrimonio se estaba rompiendo, sin dinero, sin nada. Supongo que en parte fue una buena experiencia”.
Esto se acabó rápidamente y Mark se fue al colegio de profesores y consiguió un trabajo como profesor de inglés en el colegio de Loughton en Essex.
Dave, mientras tanto, se fue de casa y se fue al politécnico de Bristol. “Iba a tomarme un año sin hacer nada, pero mi madre no estaba de acuerdo. Me estaba presionando para que fuera al politécnico, con lo que fui, y no fue tan malo porque lo disfruté conforme pasaba. Tocaba los teclados con un chico llamado Pete Ward, con el que perdí contacto porque suspendió los exámenes del primer año. Yo seguía buscando bandas pero no había nada para mi allí, no hasta que me metí otra vez en el Fol., lo que parecía que era la única cosa que podías hacer si eras guitarrista”.
Dave dejó el colegio y se fue a trabajar para DHSS. Mark se acababa de mudar a Loughton y pensaba bajar con su Honda 250 a visitarlo.
Dave: “Tenía dos guitarras. Tenía una mía, una Sovereign que me costó 40 libras, y otra que conseguí de la basura de un piso que limpié y restauré. Mark y yo solíamos tocar con esas guitarras”.
Once meses después, Dave dejó su trabajo y se mudó a Londres, quedándose durante un mes en el piso de Mark en Buckhurst Hill.
“Eso fue una cosa formativa ya que recogía”, dice Dave. “Nosotros dos estábamos en un piso asqueroso, comprando fish and chips o nuestra comida china para llevar a las 11 de la noche, cogiendo las guitarras acústicas y tocando hasta que nos quedábamos dormidos a las dos de la mañana. Y esa fue en realidad la rutina de cada noche.
“Muchas de esas cosas fueron los primeros pasos para lo que fue después el primer disco. Algunas de las canciones eran un embrión. Recuerdo particularmente la melodía de “Lions”. Cuando estábamos en Basing Street grabando el primer album, nos faltaba una canción. Mark tuvo que escribir una más, y recuerdo que le sugerí utilizar aquella melodía, y lo hizo.
“Tenía más que ver con un sonido, un estilo, una onda, que con canciones actuales. Recuerdo cuando conocí a John en Deptford, llamé a Mark después de conseguir el piso. Estaba bastante excitado pensando que Mark bajaría y conocería a John porque sentía que podía ser el tercer miembro potencial de una banda”.

Mark mientras tanto, ya había formado una banda con amigos del Loughton Collage. “Teniamos un cantante y un bajo y un batería. Yo solía tocar la guitarra y cantar. Hacíamos rockabilly, R´n´B. Tenía este amplificador Selmer que solía ponerlo encima de dos sillas para tocar”.
Esta banda eran los Cafe Racers, una banda con un personal flotante que consiguió una sólida reputación en circuito de pubs y locales del Collage en Londres. Eran particularmente favoritos en King´s Head en Islington tocando en el verano de 1976. No tocaban canciones originales, sólo clásicos como “good Morning little schoolgirl”, “move it”, clásicos de Jerry Lee Lewis.
“Incluso hicimos una versión de “Not fade away”. Solía hacerlo como James Burton cuando tocaba con los Everly Brothers. Era realmente una buena versión. Hicimos un par de cosas de los Everlys; creo que incluso hicimos “Bird Dog”. Yo tocaba una Gibson Les Paul Special que enchufaba directamente al amplificador. Solía tener que utilizar una pua (plectrum) mucho más por aquel entonces; era una combinación de dirigir y llevar el ritmo”.
Si a la banda le faltaba el bajo alguna noche, John estaba invitado a tocar con ellos. La combinación funcionaba y tocó en un par de conciertos más. Pero la banda no estaba llegando a ningún sitio, y los dos John y Mark lo sabían.
John: “no era para nada una gran cosa, pero recuerdo claramente una noche después de haber ensayado, Mark y yo fuimos a un pub cercano y estábamos hablando sobre sus canciones. Quería un vehículo para hacer su propio material, con lo que dije “entonces, vamos a formar algo y lo haremos nosotros mismos”.
En Abril de 1977, Mark recogió su piso y se fue a vivir con John y Dave a Farrar House, aunque todavía tuvo su trabajo en Loughton durante unos cuantos meses más. “Disfruté de dos años enseñando, pero el tercer año pensé para mis adentros, Dios mio, no puedo hacer esto por el resto de mi vida, simplemente no puedo. Las canciones estaban presionándome demasiado”.
A través de horas de ensayos y prácticas, las canciones emergieron y rápidamente fue obvio para John, no sólo que Mark era un excelente guitarrista, sino que además, era un buenísimo escritor. “Era increíble, un guitarrista diferente. Había tocado con varios y Mark era excepcional. Solía tocar con la plectrum con las Racers, más que con los dedos como lo hace ahora en Dire Straits. Debería pensar que el estilo de los dedos era algo que solía hacer en casa durante horas y horas –cuando no podía encontrar una plectrum, conociéndolo.
“No solía hablar mucho de las canciones. Sólo solía decir, “Creo que he escrito una muy buena” y eso era todo. Yo decía, me gustaría escucharla y entonces él la tocaba. Solíamos mantener largas conversaciones por aquellos días y creo que éramos como estimulantes el uno con el otro. Y eso puede que ayudase con las canciones. Era casi como si tropezase con un alambre y empezaba a escribir”.
Durante la primavera y el verano de 1977 las canciones seguían viniendo. “Wild West End” fue escrita sobre los paseos de Mark en Londres; “Southbound again” vino de las memorias de los viajes a la capital. De “Sultans of Swing” Mark dice: “Sultans” se escribió bastante antes de tener la banda; no había conocido a John todavía. Dave vivía en algún sitio en Greenwich y simplemente fuimos al pub –creo que se llamaba The Swan, o algo así, en Greenwich High Road –y jugamos al billar y nos tomamos un par de pintas. Había una banda de jazz tocando, y no había nadie allí excepto nosotros y un par de chicos en el rincón.
“Cantaron un par de peticiones. Les pregunté por “Creole Love Call” y fue genial. Hay muchas bandas como esas. Son carteros, lecheros, contables, profesores. Simplemente se juntan los domingos a la hora de la comida y algunas noches y tocan. Y es divertido porque tocan esta música de New Orleáns nota a nota –en Greenwich”.
John recuerda que originalmente, el Sultans era muy diferente. Las letras eran las mismas, pero la música era completamente diferente. “Tenía la sensación que escribió la música un día y dijo, Hey, tengo una nueva música genial para el Sultans!”.
“In the Gallery” fue inspirada en una visita que John y Mark hicieron a una galería de arte moderno que pertenecía a un amigo de Mark en Shaftesbury Avenue. John dice: “estábamos dando vueltas por allí y ninguno de los dos podíamos creer la mierda que estábamos viendo. Era basura; no había otra palabra para eso. En lo que nos concernía a nosotros, ni siquiera se debería haber considerado como arte.
“En el camino de vuelta, Mark iba sentado en la parte trasera del coche y estaba escribiendo casi furiosamente. No dije nada, y volvimos a Deptford en completo silencio. Salí del coche y le dije si venía y me dijo: “sólo tengo que terminar algo”. Vino una hora y media más tarde, y había escrito la canción.
“De momento no tenía la música para la canción, pero cuando estábamos tocando en el piso, teníamos una melodía con la que solíamos jugar. Estábamos sentados un día y de momento dijo “hey, estas dos van juntas”. Cosas así pasan ocasionalmente, lo cual era divertido. Solíamos terminar las canciones con la banda. Solíamos lanzar ideas o recoger ideas, lo que fuese”.
Con canciones que tomaban forma, dos guitarristas y un bajista, el siguiente paso era encontrar un batería. “Mark dijo un día, “yo conozco a este batería y toca con mucha sensibilidad. Creo que él pegaría aquí”. Pick vino y fue de lo más natural”.
En términos de la experiencia, Pick Withers estaba a siglos de distancia de los otros tres. Un recuerdo temprano de él es estar viendo la banda de los Boys´ Brigada marchando calle abajo al ritmo de este gigante tambor. “Por alguna razón yo quería aquel tambor. Tuve que pasar por un montón de pruebas –estar en la brigada durante un año, tocar la trompeta durante otro año. Mi pieza maestra fue tocar “The Last Post” en el campamento. Entonces tuve que esperar a que hubiese plaza y finalmente conseguí el tambor. Solía llevar a mis padres de cabeza”.
A los 17 se hizo músico profesional y se unió a una banda llamada The Primitives. Durante tres años estuvieron de gira en Italia, tocando una colección de canciones antiguas de R´n´B y algunas originales pobres.
Al regresar a Inglaterra, tuvo una secuencia de sesiones y una banda llamada Spring, que grabó una album para RCA sin mucho comercial o éxito crítico. “Los críticos pensaron que era pretenciosa, y en retrospectiva, lo era”.
Entonces el se mudó a los estudios Rockfield de Dave Edmunds en el sur de Gales como el batería pero siendo el trabajo poco lucrativo. Tenías que pedir 40 pennys para cigarrillos”. Pero de cualquier modo, le dio la oportunidad a Pick de trabajar con una colección variada y exquisita de artistas como Bert Jansch, Howard Perth, Michael Chapman y Del Shannon.
Se encontró con Mark en la casa de un amigo mutuo, donde Mark recalca, “Estaba ocupadísimo”. Cuando Pick llegó a Farrar House, el efecto fue inmediatamente obvio para todos. John dice: “Para mi, como bajista, estar tocando con Pick Withers era fantástico para un comienzo. Nunca había tocado con nadie tan bueno como él.
En realidad tenía mucha vergüenza de tocar al principio. El solía tocar en un club de folk y era muy delicado. Un músico excelente entonces, y creo que se hizo mejor con le paso de los años, aunque probablemente te lo discuta. Si que habían determinados aspectos del rock´n roll que no le gustaban.
Ya tenían una banda de verdad, el personal para los ensayos intensivos. John recuerda pasar horas y horas tocando en esa pequeña habitación del piso. Había suficiente espacio para la batería y tres chicos de pie, y eso era todo. Intenté chequear el sonido. Puse un falso techo y lo rellené con material aislante. Teníamos alfombras en las paredes.
“Era un estudio horrible, que olía fatal. Con todo el mundo fumando todo el tiempo, después de 20 minutos no podías ver a través de la habitación. Sólo recuerdo tocar y tocar todo el tiempo, todos los días, horas y horas. Y de momento nos dimos cuentas que teníamos un cierto estilo. La forma de tocar era muy delgada pero todo estaba en su lugar, incluso a pesar de se increíblemente básico”.
Y finalmente llegó la seguridad para llevar esa música a una audiencia.
ESCUPIR Y SACAR BRILLO

El verano 1977 fue un momento genial para empezar una banda –teniendo en cuenta que eras menor de 20 años, no podías cantar, no podías tocar, no podías escribir canciones y querías ser revelación amateur. El Reino Unido estaba teniendo su cambio más profundo en música popular durante una década ya. Cientos de bandas salían por todo el país en rebelión contra los astutos profesionales sin alma que habían venido a dominar el escenario de la música.
El sueño del rock´n roll del niño con granos subido muy nervioso en un escenario para hacer sus canciones había sido hecho añicos. En mitad de los setenta, una estrella de rock había pasado a ser un chico graduado en la universidad de 27 años, con tres años de conservatorio tras el, escondido detrás de un montón de teclados y tocando una suite de tres piezas sobre duendes en Marte.
El “rock”se convirtió en sinónimo de albums, preferiblemente tres LP lleno de grandes temas, música pellizcada de los clásicos y letras capaces de llenar almohadones. Pomposidad, presumida satisfacción de ellos mismos y una inflada forma de ver a los músicos. Los fans esperaban años para que se formase la última pieza maestra en estudios con la más nueva tecnología, casi rozando lo exótico, en playas de palmeras.
Las “super strellas” pasaban la mayoría del tiempo haciendo giras en América en super jets, parando a tocar en frente de millares de personas en estadios de fútbol para lo que pagaban sumas colosales de dinero. Su hobby más acusado era lanzar televisiones por la ventana del hotel.
El Reino Unido representaba un esbelto estilo, de este modo, era rara vez visitada. La duración de estas giras era determinada por las reglas internas refiriéndose a la residencia para conceptos de impuestos. Los super grupos tocaban largas sesiones en gigantes locales en una atmósfera de solemnidad. La audiencia se sentaba quieta, se le obligaba a no aplaudir en mitad de una canción, escuchaba los interminables solos y miraba los apocalípticos efectos de luces.
Eso era a malas penas rock´n roll.
Las listas de singles funcionaban para el beneficio de las estaciones de radio, con sitio para las baladas sentimentales, prototipos de albums demasiado trabajados, y la música de los quinceañeros.
Efectivamente, la música popular había sido cortada de sus raíces; niños de la clase trabajadora estaban entrenados. La frustración y el enfado estaban a la orden del día. Los primeros signos de descontento aparecieron en 1976. En 1977 el punk rock estaba en pleno auge.
En Londres, los chicos subían al escenario con su traje de buzo para una audiencia que les escupía cerveza ( y lanzaba la lata si la banda era buena de verdad).
Instrumentos de destreza eran tabú, aunque un rudimentario conocimiento era preferible para evitar daños serios. Las canciones eran más rápidas que la luz, las letras se repetían hasta la saciedad y la banda tenía espasmos después de dos minutos. El tono de las canciones iba entre odio y aburrimiento, los cantantes escupían su rabia a la sociedad, familia, pais, a todo con monotonía.
Era importante ser joven y asqueroso, para enfatizar la insatisfacción con el mundo adulto de alrededor con las ropas rotas que llevaban y la música inarticulada. Podría haber sido ordinario, pero trajo otra vez un sentimiento y pasión por el rock´n roll. Temporalmente cortó la armada de mentes, contables, trabajadores, expertos en tasas y hombres de negocios los que mantuvieron a las super estrellas aisladas de sus fans, y le dieron a la banda y a la audiencia unos roles equitativos durante las actuaciones.
El embrión de Dire Straits se formó de los dos campos, el talento musical de una parte y la pasión de la otra. Escribieron y tocaron canciones con mucha fuerza en un momento en que esa música no estaba de moda.
Inevitablemente, tuvieron que hacer su primer debut en un festival de punk. Utilizaron el nombre de la antigua banda de Mark, Café Racers –Dave tenía incluso camisetas con el nombre –y tocaron en la grasienta zona detrás de Farrar House en Julio de 1977.
John sonríe: “Eran unas 30 bandas de punk aquel día. Todos caminaban por la calle con tambores, cubos, guitarras con tres cuerdas –era el grupo más vergonzoso de músicos que nunca había visto. En realidad no los llamaría músicos, estaban allí para reírse.
“Se levantaban y empezaban a cantar “mi viejo es un cerdo y odio a mi jodida madre” –todo esto desentonando. Nadie aplaudía con lo que la banda paraba y decía “Vamos a hacer el jodido bis ahora, vais a aplaudir o qué, bastardos?, bien, lo vamos a hacer de todos modos. Onetwofreefour y salía otra canción. Todo esto era regocijante”.
Los Racers tocaron una media hora, antes de Squeeze, que era la banda más importante en Deptford por aquellos días. El set incluía originales como “Sultans of Swing”, “Down to the Waterline”, “Southbound again” y “In the gallery” mezclado con algunas canciones de Ry Cooper y la canción de Brenda Lee “Sweet Nothin´s”. La deliciosa “Wild West End” con Mark en su National se perdió por toda la audiencia, como si un viento fuerte se hubiese llevado parte de la música.
“Fue un buen concierto, lo pasamos muy bien” recuerda Dave.
Su segunda aparición fue poco después. Y en la Deptford Albany, como teloneros de Squeeze, la banda tenía un nuevo nombre.
John explica: “estábamos buscando nombre todo el tiempo. Un amigo de Pick sugirió Dire Straits, principalmente refiriéndose a nuestras situación financiera y todos dijimos: “ese nombre es genial!” Pero fuimos los únicos que pensamos así. El resto de la gente pensaba que era terrible. La primera vez que conocimos a Ed Bicknell dijo: “Podeis cambiar el nombre?” Y Johny Stainze de Phonogram dijo “la banda es genial. Pero el nombre –qué vamos a hacer con ese nombre?”.
Siguieron más conciertos, pero era una existencia precaria, especialmente después de que Mark dejase su trabajo. Era difícil encontrar trabajo como John, que pasaba mucho tiempo buscando donde poder hacer conciertos, pudo notar. “Llamaba a Hope & Anchor y gente así y me preguntaban si éramos una banda de punk. Cuando les decía que no, me decían: “lo siento, sólo cogemos bandas de punk”. La gente no estaba interesada en bandas de rock´n roll rítmico tocando sus propias canciones. Querían a alguien que iba a ir y a escupir sobre todo el mundo”.
La economía de tocar en los pubs pequeños de Londres era comer lo que se ganaba. Unas ganancias de 50 libras era alquilar un PA y gasolina; un concierto de 75 libras necesitaba un PA más grande, lo que suponía un coste más alto y la banda acababa con suerte con 3 ó 4 libras limpias por noche de concierto, lo cual era como una semana de trabajo.
“Fue bastante duro durante un tiempo pagar la renta” dice John. “Solía cocinar un poco en el piso. Solía hacer esos grandes stews y sopa de lentejas, cosas así, que aguantaban durante un tiempo”.
Mark añade: “habíamos dejado nuestros trabajos para darlo todo por la banda, pensando, que demonios, esto es en lo que realmente creemos y esto es lo que realmente queremos hacer. Y eso fue lo que hicimos. Era de verdad un acto concertado de querer algo, y tuvimos que conducir mucho. John y yo nos movíamos mucho intentando conseguir cosas, conseguir cables, conseguir amplificadores y altavoces arreglados, reservando los conciertos. Fue muy bueno que tuviese a John conmigo entonces porque nos animábamos a intentarlo con más fuerza”.
Los ahorros más potentes se guardaban para grabar una demo en los Estudios Pathway aquel verano.
“Es un estudio pequeño en Islington” explica Chas Herington, ahora a cargo de las luces de Dire Straits. “Yo trabajaba allí como ingeniero y reservaron un fin de semana como los Café Racers. Tocaron 4 canciones. El resto de la gente estaba haciendo cosas de la nueva ola y yo estaba haciendo muchos actos de Staff –the Dammed, Wreckless Eric, gente de ese tipo”.
Las canciones que tocaron fueron “Sultans of Swing” –para aquellos que la han oído es la mejor versión grabada –“Wild West End”, “Down to the Waterline” y “Water of Love”, donde todas fueron grabadas otra vez en el primer album. También hicieron “Sacred Loving”, una canción escrita por Dave que pronto salió del set.
El problema sobre qué hacer con la cinta fue solucionado cuando John se acordó de Charlie Gillet, al cual él llamó para pedirle consejo cuando él y su ex novia estaban abriendo la tienda de discos. Charlie presentaba un programa en la Radio BBC de Londres, que se emitía a mediodía los domingos, y que tenía una reputación excelente porque ponía música que no estaba de moda en esos momentos pero era de calidad, incluyendo cintas que le enviaban las nuevas bandas. John le mandó la cinta de los Straits para que le diese su opinión, pero Charlie quedó impresionado y la puso una y otra vez en la radio aquel domingo sin decírselo a la banda que estaban ayudando a un amigo a mover los muebles de su apartamento con lo que se perdieron el programa.
Hubo una reacción inmediata. Varios hombres de la compañía de discos A&R escucharon la cinta y quedaron muy impresionados. John Stainze de Phonogram estaba en la ducha, salió y se quedó mirando la radio, mojando la alfombra. Otra persona de la A&R conducía por las afueras de Londres, paró su coche en la cuneta porque iba perdiendo la señal de emisión conforme seguía conduciendo. La cinta siguió en la radio durante varias semanas y pronto tuvieron una considerable cola de ejecutivos de compañías de discos esperando para ver a Dire Straits en acción.
Dave recuerda la excitación: “Charlie puso aquella cinta hasta la saciedad en la radio. Vaya que si lo hizo. Y la ponía con una actitud como: “Ahora, para, escucha, esta es lo más importante que tengo para poneros hoy”. Fue como ganasr al billar –cuantas bandas consiguen algo así? Hoy en día, que pongan una demo en la radio no es nada del otro mundo, pero por aquel entonces era realmente algo importante.
“Charlie nos hizo un gran favor. Estaba muy enfadado porque no consiguió que firmásemos con su compañía, pero fue muy honesto diciendo que el pensó que una compañía más grande nos haría mucho bien. Podría haber venido y haber dicho “mirad, os pongo la cinta en la radio si hacemos un trato”. Pero no hizo nada de eso. Fue genial. Fue el mejor descanso que una banda puede esperar”.
Hubo un murmullo definitivo en el aire sobre la banda a partir de ese momento. Los críticos de música fueron a los conciertos, aunque las entrevistas primeras iban principalmente sobre quien era la mayor influencia de Mark. Los principales eran J.J. Cale y Ry Cooper, ambos guitarristas que utilizaban un estilo parecido aunque Captain Beefheart, Randy Newman, Lou Reed, Bruce Springsteen, Little FEat y Eric Clapton también estaban ahí. La opinión generalizada era que la banda era americana en sonido y en estilo, lo cual era la completa antitesis de la mayoria de la música que se tocaba en Londres por aquellos tiempos.
Por las noches, la cantidad de trabajo empezó a aumentar. Durante el día, John y Mark iban de compañía de discos en compañía de discos, escuchando ofertas, hablando de un futuro.
Particularmente John, sabía que este era un momento crucial. “Queríamos saber algo sobre los negocios de las compañías de discos. Cuando no sabes nada y todo el mundo te dice que la cinta es lo mejor que han escuchado desde el pan cortado, piensas, “Que está pasando aquí? Nos volvimos muy cuidadosos. Al final de cada día nos solíamos sentar y hablar sobre todo ello hasta que nos dábamos cuenta de lo que queríamos. Todos los tratos que se estaban haciendo eran de cómo mucho un album, pero nosotros queríamos por lo menos cuatro o cinco albums para que la banda tuviese tiempo a desarrollarse”.
Las compañías de discos estaban impacientes para firmar con Dire Straits –pero con sus propias condiciones. Uno nos ofreció 1.500 libras para grabar el primer album, lo cual hubiese sido “tirarlo a la pared para ver si se pega”. Otra les llenó de bebidas y drogas para conseguir que firmasen en la linea de puntos.
Dave recuerda viendo a un hombre de la A&R en un concierto en King´s Head en Islington con los ojos cerrados y su cabeza alta. Obviamente estaba en un estado de éxtasis porque pensaba que iban a firmar con nosotros. Recuerdo pensar, que esto no iba nada mal. Pero no tenía la experiencia para compararlo con nada más. No sabía que el que saliese bien en un concierto en un pub de rock significaba mucho. Yo pensaba que éramos buenos, pero simplemente te climatizas a hacer buena música; no sabía si esto llegaría a alguna parte”.
Por recomendación del periodista Richard Williams, la banda se fue a ver al abogado Robert Allan, quien retomó las negociaciones. Finalmente consiguieron un trato aceptable con Phonogram y firmaron en el otoño de 1977, para el gusto de John Stainze, que había presionado bastante el caso. Como resultado, Mark consiguió un contrato de publicación de sus canciones con Rondor.
Contrariamente a la opinión popular, las bandas no se vuelven millonarias de un día para otro tan pronto como firman un contrato con la discográfica; en el caso de Dire Straits , la cifra de seis números por la que fue supuesto en un principio, no existía de momento. El trato fue de cualquier modo, un buen trato y bastante inusual para una banda nueva y que les permitía 3 albums antes de que la compañía decidiese deshacerse de ellos.
La banda recibió algún dinero al firmar, pero la mayoría de ese dinero se fue para pagar la grabación del disco –más de 25.000 libras sin bases recuperables, esto es, sin ninguno de los costes que venían de los royalties de la banda. (Subsecuentemente, el contrato fue re-negociado y los tres primeros albums costaron más de 150.000 libras de hacer; el cuarto Love Over Gold solo, costó unas 110.000 libras).
La necesidad urgente de Dire Straits ahora mismo era conseguir un manager que les organizase sus carreras y les ayudasen a salir de los pubs y clubs y hacer giras de verdad. John Stainze contactó a Ed Bicknell a principios de Diciembre de 1977 para decir que Phonogram había firmado con Dire Straits y necesitaban un agente para conseguirles conciertos.
Ed estaba trabajando con la agencia NEMS, principalmente consiguiendo giras para actos de la nueva ola americana. Un batería que tocaba en una banda con John Whetton (ahora con Asia) el cual se fue a Mogul Thrash y luego se convirtió en Average White Band –donde Ed y John fueron despedidos por no ser escoceses.
El se convirtió en agente y consiguió escalar en su carrera haciendo de manager para un par de bandas comerciales sin demasiado éxito, Isotope y The Surprise Sisters.
Su carrera estaba en lo más bajo cuando recibió la llamada de John. “Pensaba en dejar el mundo de la música. Acababa de hacer una gira con Richard Hell y The Void-Oids que casi acabó conmigo. Fue el peor grupo con el que he tenido que ver”.
Ed se fue a las oficinas de Phonogram, escuchó la cinta de Charlie Gillet y quedó impresionada inmediatamente. Fui invitado a cenar –“la comida griega más barata que he comido en mi vida –y llevado a Dingwalls, el club en el norte de Londres. En cuanto entraron, Dire Straits ya estaban con su primera canción “Down to the Waterline”.
“Lo primero que noté fue que no era necesario estar al fondo de la sala; eran muy tranquilos. Acababa de hacer The Ramones, que fueron ensordecedores. Te empapabas de su música tan pronto como entrabas en el local –podías incluso caminar hacia delante del todo sin que te empujasen por la espalda.
“La segunda cosa que noté fue que Mark estaba tocando una Stratocaster roja, que inmediatamente me hizo pensar en Hank Marvin, al cual había idolatrado en los sesenta. Y de una forma u otra, fui atraído por sus canciones. Lo que estaban tocando fue lo que consecuentemente salió en su primer LP, más algunas canciones. Esencialmente estaban haciendo un tipo de música americana, cosas como “Eastbound Train”, “Southbound again” y la versión jazzy de Chuck Berry, “Nadine”.
“En la segunda o tercera canción me fui hacia Stainze y le dije: “me gustaría ser el manager de esta banda, son geniales. Te digo una cosa John, te daría el 5% de lo que haga con ellos, pero consígueme este grupo”. Y él me dijo: “Joder Ed, eso no es necesario!”. Estaba muy excitado –no sabía como hacerlo para tenerlos. El concierto terminó y Stainze me llevó a lo que se suponía que eran los camerinos. Cuando entré, me caí encima de la Strat roja. Y todos me miraron como diciendo “Qué está haciendo este perro?”.
John afirma: “Llevaba ese abrigo con el cuello de piel y el pelo blanco”
Al día siguiente, Mark, John y Dave fueron a la oficina de Ed., la cual había sido transformada rápidamente en una oficina de un gran manager.
“Hice que mi secretaria hiciese sonar el teléfono muy a menudo para dar la impresión de que recibía muchas llamadas, y cogía el teléfono y decía “Ni de coñas! 5.000 libras!! Ellos estaban sentados en esas sillas de plástico encantados con todo esto”.
Ed estaba en aquellos momentos reservando una gira británica con Talking Heads, y le ofreció a los Straits ser los teloneros. Les dio copias del disco de los Heads del 77 y los tres músicos salieron de allí para pensar la oferta. Dave estaba renuente; Mark and John pensaron que Ed estaba completamente loco, pero parecía saber lo que estaba haciendo. Lo llamaron al día siguiente y aceptaron; las ruedas se acababan de poner en movimiento.
“Lo que les dije que nunca deberían hacer, que he oído fue la razón por la que vinieron conmigo, fue que nunca deberían firmar un contrato de agencia con nadie más sólo NEMS. Esto les impresionó aparentemente. Para mi era posible ser el manager de Dire Straits mientras que todavía trabajaba para NEMS desde diciembre de 1977 hasta Febrero de 1979 y al irme virtualmente nadie sabía lo que estaba pasando. Y utilicé su nombre, sus teléfonos, su telex, sus secretarias.
“Pasa muy a menudo que la gente de las agencias terminan siendo managers de diferentes artistas bien porque no tienen manager o porque el que tienen es un incompetente. Quiero decir que de los managers con los que trabajábamos desde allí, diría que un buen 70% eran totalmente incompetentes, con lo que siempre acababas haciendo su trabajo. Por ejemplo, en aquel punto, ninguno de los actos de The Sire tenía manager. Lo único que lamento del éxito de los Straits fue que perdí a Talking Head por falta de tiempo”.
La gira con los Talking Heads empezó el 20 de Enero de 1978: a los Straits se le pagaban 50 libras por noche por un set de 50 minutos. Ambas bandas se quedaban en los mismos hoteles, viajaban en el mismo bus y usaban el mismo equipo. No era una vida de lujo pero desde luego mucho más que a lo que estaban acostumbrados los Straits. La verdad es que fue divertido.
John es entusiasta: “Trabajar con los Talking Heads fue genial. Conseguíamos tener pruebas de sonido que era casi impensable para unos teloneros. Teníamos bises casi todas las noches y funcionaba bastante bien. Tocábamos conciertos medianos, nada gigantesco. Una universidad con unas mil personas era lo máximo, creo”.
Ed le da la razón: “Fue una gira muy feliz. Las bandas habían tocado juntas subsecuentemente en estivales y eran muy buenos amigos. Creo que los Straits estaban un poco atónitos por el hecho de que Tina Weymouth nunca había cambiado las cuerdas de su bajo. Los Heads vieron a los Straits cambiando las cuerdas de sus guitarras una noche y creo que David Byrne o Jerry Harrison les preguntó por que lo hacían. Cuando examinaron las guitarras de los Heads vieron todas estas cuerdas oxidadas porque tampoco las limpiaban. Después de aquello, los Heads empezaron a comprar cuerdas y a limpiar sus guitarras”.
Al estar con las dos bandas, Ed estuvo con ellos de gira y tuvo la oportunidad de conocer sus nuevos cargos.
“Me gustaron todos el día en que los conocí, pero pronto fue muy aparente que cada uno tenía su pequeña caja. Mark siempre parecía un poco el raro, principalmente por su manera de hablar, que es con largas pausas. Tenía una forma muy especial de expresarse, con lo que nunca estabas seguro del todo de lo que pasaba por su cabeza o si quería decir algo diferente. Podrías estar hablando y de momento el diría algo que no tiene nada que ver con lo que se estaba hablando en ese momento.
“David sufría del síndrome del hermano menor. Esto se manifestaba en él quejándose todo el tiempo –creo que era porque el no podía hacer un gran impacto musical en el contexto en el que estaba por aquellos tiempos. Y esto continuó durante todo el tiempo que estuvo en el grupo. Mientras que nos hacíamos más y más famosos, sus quejas se hacían peores y peores. Pero incluso entonces se quejaba de los monitores, o los amplis o el hecho de que Chris y Tina estuviesen sentados junto a la calefacción en el autobús. No le gustaba el hotel, o lo que fuese.
“La cabeza de John siempre estaba por encima, lo llevaba todo. Sabía exactamente de los negocios del grupo. Puede que él no sea el Jaco Pastorius del rock, pero ha hecho una gran contribución. Es casi como una punto centrífugo que todo el mundo gira, porque saben que tendrá esa actitud sensible hacia todo. Entiende de dinero y cosas así –por ejemplo, él llevaba la contabilidad en trocitos de papel con un lápiz. El es probablemente el que más se parece a mi. Puedo llamarle y discutir la devolución del IVA con él, algo en lo que Mark nunca estaría interesado –y tampoco hay razón para que lo esté, por supuesto.
“Pero es muy práctico tener a una persona en la operación en la que todos confían. Quiero decir, que confían en mi, pero él estaba en su propio campo –él sabía que no estaba robando dinero de ellos, o que Joe Bloggs no es el promotor.
“Pick era un misterio –todavía lo es de alguna forma. La experiencia de Pick en grupos había consistido en encantamientos con gente como Dave Edmundo, toando “Sabre Dance” más y más rápido, y Bert Jansch y Ralph McTell y todo ese tipo de cosas. Creo que Pick probablemente volvió a mirar a sus años musicales formativos. El estaba encantado. Creo que una de las razones de por que ha vuelto a Rockfield es porque fue uno de los periodos más felices de su vida. Pero probablemente estaba en la miseria, viviendo de latas de judías y consiguiendo 5 libras a la semana en las sesiones con Bert Jansch.
“Siempre estaba un poco apartado de los otros tres. Además de eso, John, David y Mark vivían en la misma casa, Pick llegó a la banda el último, era mayor que los otros y tenía más experiencias con bandas que los otros. Creo que él era más amargo por todas las cosas que le habían pasado. De cualquier modo estaba un poco más separado de los otros tres y conforme pasaban los años, esto se fue haciendo más obvio. Por ejemplo, él nunca venía a las reuniones, no expresaba ningún contento o entusiasmo sobre nada. Con los otros, habían un interés genuino en la forma en que se desarrollaba su carrera y lo que pasaba a la música que estaban creando. Pick nunca tuvo eso, en realidad.
“La banda estaba estructurada muy democráticamente, lo cual no funciona. En algunas bandas, la razón por que el bajo consigue su horrible canción en la cara dos es porque es democrático. No funciona de esa forma. Supongo que en un sentido era más democrático musicalmente de lo que es ahora, pero entonces, la música era más simple”.
John dice: “creo que siempre estuvo en el fondo de mi cabeza, que la banda siempre sería un vehículo para las canciones de Mark. Esa es la forma en la que empezó, la forma en la que se desarrolló y la forma en que presumiblemente seguirá hasta que pase algo más. No me importa. Creo que una de las razones por las que una banda se hace famosa y mantiene ese éxito es que hay algo con lo que la gente se puede sentir identificada. Pienso que puede ser un poco confuso si tienes una banda democrática donde cada uno hace sus propias canciones. Para una mayoría de gente, su interés por la música es periférico, con lo que necesitan un centro, un punto focal”.
Mientras que la banda formaba su camino por el país con Talking Heads, la búsqueda se centraba en un productor para el primer album, no era una tarea fácil para una banda que no era conocida tocando música que no estaba de moda.
La lista corta se componía de dos nombres: Pete Gage que solía tocar con Vinegar Joe, y Muff Winwood. El hermano de Steve Winwoodhabía sido miembro del Spencer Davis Group que había tenido una serie de éxitos durante los sesenta, incluido el clásico de “Gimme some Loving” y era un productor respetable. Winwood tenía tiempo y los Straits fueron a los Estudios Island, en Basing Street, al oeste de Londres el 14 de Febrero.
El material era básicamente el mismo de los conciertos, aunque se omitieron un par de canciones: “Sacred Loving” de la demo original; Nadine de Chuck Berry; “Real Girl”, una canción divertida con las letras basadas en un anuncio de la revista londinense Time Out y “Eastbound Train”, un boggie directo que apareció después en un album recopilatorio y como la cara B de “Sultans of Swing”.
John continúa: “Nos dieron tres semanas para hacer todo el album, lo que por aquellos tiempos parecía muchísimo tiempo para utilizar el estudio, pero por supuesto, resultó que necesitamos una semana más y después de pelear por ella, la conseguimos. Conocíamos todas las canciones virtualmente, pero cuando llegamos a los estudios, tuvimos que empezar desde abajo y trabajarlas todas de nuevo. Y cuando las despellejamos del todo sonaban mucho mejor, por eso las dejamos así”.
Ed dice: “Las dos cosas que recuerdo es que Muff le decía constantemente a Pick de tocar tiempos en vez de llenos, y Pick estaba hasta las narices de todo esto. Y la otra coas era que Muff seguía diciéndoles: “Si os compenetráis lo vais a hacer bien, chicos. No os preocupéis e intentad compenetraros” .
“De la fortuita forma que todo esto estaba pasando, Muff tenía su tiempo de estudio y su presupuesto y estoy seguro que tuvo que ver con su actitud: “Vamos a grabar esto ya”. Quiero decir, el aceptó 500 libras por adelantado en vez de el 50% del royalty, lo cual consecuentemente fue un montón de dinero. El es muy filosófico al respecto.
“No habían muchas ideas que los de fuera pudieran dar sobre el album, en realidad. Las canciones se sujetaban por si mismas. Nadie vino a decirles de poner un sintetizador. John Steinze intentaría meter un par de ideas y Muff también, pero básicamente, lo que grabaron fue lo que estaban tocando en la gira. Si se hubiese hecho un disco en directo, no hubiese habido casi diferencia.
“Yo no influencio la elección de las canciones. Puedo ir a los ensayos y decir: “no creo que esta canción funciona” o lo que sea, pero generalmente hablar por aquel entonces sobre música dependía de ellos. Ahora depende de Mark. Phonogram nunca ha interferido artísticamente pero desde el principio, hemos hecho las cosas a nuestra manera. Es un poco como si fuésemos un pequeño planeta que está unido con el cordón umbilical a Phonogram, enviamos la música y ellos nos envían los discos”.
Dire Straits el album debut es una realización increíble. Incluso hoy en día, la música suena fresca e inspirada. En aquel tiempo fue una revelación, relajante y estimulante, cuando todo lo de alrededor intentaba reclamar atención expresándolo con riffs repetitivos hasta la saciedad. Era el calor, sentimiento sin complicaciones de lo mejor de la música americana del momento, ecléctico en sus influencias. Viene del rock´n rol, country y blues pero se queda líricamente y vocalmente muy británico. El como tocan, más acusado en Mark, por supuesto, es sin protestar pero inspirado. Por primera vez en años había aparecido un guitarrista que tenía algo fresco que decir. Si hay algo, es la modestia de la guitarra principal, elevando los momentos más dramáticos con pausas antes que llenar cada vacío con acordes.
Lo que más hay que destacar, es que este album es un album de canciones melódicas y con fuerza. Todo lo demás está ahí para servirlas. El album está hecho de forma cronológica, una secuencia de eventos en la vida de Mark. La canción de apertura “Down to the Waterline”, vuelta a las memorias de Mark paseando por el río Tyne. Las cuatro canciones restantes de la primera cara se refiere a infelices historias de amor, lo más probable es que viniesen de la ruptura de su matrimonio.
De este modo, en la suave “Water of Love” canta: Una vez tuve una mujer que pude decir que era mía/ Una vez tuve una mujer, pero esa mujer se fue. En la cortante “Setting me up”: Todo lo que querías era un poco de acción/Ahora hablas de otro hombre. En la obsesiva “Six-blade Knife”: Todo el mundo tiene un cuchillo que puede ser lo que quieran que sea/ una aguja, una mujer o algo que no puedes ver. En “Southbound again” empieza: Aquella mujer con su amante/ él no quiere volver a ver su cara otra vez, pero termina con una nota optimista: Ahora mismo estoy harto de vivir/ pero voy a seguir intentándolo.
La cara dos lleva la historia a Londres, con “Sultans of Swing” la canción más infecciosa y memorable del disco. Sigue con “In the Gallery” inspirada en una visita a una galería de arte con John pero también hecha a raiz de un amigo escultor. Y hay dos canciones ricas en imágenes sacadas de los paseos de Mark en la capital: “Wild West End” una de las favoritas de los tempranos días de Dire Straits y “Lions” escrita al tiempo que se grabó.
Pero las canciones tienen más dentro que una perspectiva personal de Mark, su vida y sus sentimientos: hay un mensaje universal. “Sultans” por ejemplo es un retrato acusado de una específica banda amateur pero que comunica la alegría de todos los músicos en crear y comunicar. Fue un debut que prometía mucho bueno para el futuro.
Con el album en la lata, una pequeña fiesta para celebrar que habían terminado la grabación para los miembros de la banda y la compañía de discos en un pequeño restaurante en Portobello Road. Tenían algo que celebrar.
ROCKAWAY ROCKAWAY

A Dire Straits les estaban pasando muchas cosas –las canciones, los músicos y una actitud que les hizo mirar a sus carreras como algo a largo plazo y no como un hecho y pagado. Pero a veces, esto no era suficiente; hay muchos artistas con talento que han nadado contra la marea comercial y se han hundido. Un poco de suerte también viene bien.
La buena suerte de los Dire Straits fue que mientras que ellos empezaron a nadar en la dirección errónea, la marea cambió, y se encontraron con que no eran los únicos en el mar. El rock punk no creo muchos seguidores. De cada 92 relámpagos del estilo “odio a todo el mundo”, emergía uno que era diferente. Elvis Costello tenía canciones con pasión e inteligencia. Graham Parker re introdujo lo que es el R´n´B; Maddnes and the 2-Tone devolvió el beat de los sesenta. Todo el mundo estaba agrupado de forma débil, y Dire Straits se sujetaban bajo el mismo paraguas. Ellos tocaron en el Roundhouse de Londres, por ejemplo a principios de 1978junto a los frenéticos Slaughter y The Dogs, y el cool e intelectual rock de Talking Heads.
Su primera canción que apareció en un disco fue “Eastbound Train” una grabación en directo hecho en el festival de Front Row en el pub de Hope & Anchor en Noviembre de 1977. En la recopilación de este festival Front Row, quedaron en medio de una gran variedad de estilos, desde el más puro punk hasta el rockabilly, reggae, rock.. la única calificación para la nueva ola era que fueses nuevo y que tuvieses una determinada fuerza en directo que evitase comparaciones con las odiadas super estrellas del rock.
Con suerte, las buenas canciones no iban a parar a la lista negra, y era significante que de los 17 artistas del album de Front Row, los únicos que hicieron una marca permanente fueron los Straits, XTC y The Stranglers –todos con material fuerte e individual.
Ed subraya este punto: “Hay un millón de guitarristas que pueden ponerse de cabeza en hielo seco, haciendo malabares mientras que tocan increíbles licks. Pero sólo puedes hacer esto durante un periodo determinado de tiempo. Lo que perdura son las canciones ya sean de Cole Porter, Barry Manilow o quien sea. Espero que mucho tiempo después de que Dire Straits haya dejado de dar conciertos, las canciones sigan perdurando, y que hayan dejado marca”.
Eso ya estaba pasando. En Marzo, los Straits se fueron a una residencia en Londres en un prestigioso club de marca. Todos estos conciertos fueron venta absoluta. El plan era que para el nuevo album que saldría en Mayo, fueran teloneros para la gira británica de Climax Blues Band. Pero en Abril, se llamó a la banda a las oficinas de Phonogram y se les dijo de regrabar “Sultans of Swing” como single. El director sentía que la versión del album no era suficientemente cañera ni excitante.
Ed dice: “Nunca pensé en ellos como una banda que hiciese singles; singles para mi siempre han sido el hielo de la tarta. Es sólo cuando te metes en las compañías discográficas y en sus departamentos de marketing, cuando empiezas a oir sobre “Ese es el single!!”.
Phonogram tenía la idea que un single ayudaría a darle al album un empujón, así que la banda, sin estar muy convencida del todo, volvió a los estudios Pathway para producir otra versión del “Sultans” con Chass como ingeniero. El single tenía que salir en Mayo, con lo que el album fue pospuesto hasta el 8 de Junio.
Mientras tanto, habían problemas con el disco, o mejor dicho, con su embalaje. Ed dice: habían discusiones interminables sobre la portada. “El problema con Dire Straits era su actitud de cara al arte en comas invertidas, que podía ser una fotografía de ellos, videos, cualquier cosa con lo que fueran visualmente presentados. No hay consenso sobre lo que constituye arte bueno. No saben lo que es hasta que no se les presenta y lo ven. En aquel punto el departamento de arte de Phonogram estaba encargado de la carátula y no dejaban de discutir.
“Finalmente el grupo tuvo que ceder. La sesión de fotos que venían en la parte de atrás del disco -y de todas las fotos tomadas de ellos, estas son probablemente las que más circularon –se hicieron en unas condiciones de tremendo frío en un almacén en el sur de Londres una tarde. Nadie quería estar allí, ni les importaba que se hiciesen esas fotos, con lo que conseguimos cuatro fotos bastante malas”.
También nacido en aquel tiempo fue la pequeña guitarra roja, el bebé del artista Chuck Loyola, que llegó a ser el logo de la banda y que desde entonces se utiliza.
“Sultans” pegaba con “Eastbound train”; fue editado en Mayo y llegó al Top 40 pero pronto salió mientras que la banda estaba en una especie de gira con poco éxito por el Reino Unido con Climax Blues Band. A esto se sucedió inmediatamente una gira europea con los roqueros americanos Styx, que se volvió un pequeño desastre.
John explica: “no podían relacionar el hecho de que ellos eran gigantes en América pero no significaban nada para el resto. Sólo hicimos tres conciertos –Paris, the Hague, Hamburgo –antes de que cortasen el tour y se volviesen a casa. Styx eran inaccesibles como personas. Ni siquiera te decían hola en el lobby del hotel. Era patético. Creo que tenían mucha tensión en el grupo además de ellos mismos. Estaba muy enfadado por haber topado con todo este tipo de gente. Fue una gira muy deprimente. Estábamos contentos de volver a casa”.
A su regreso, el album ya se había editado y recibieron un montón de buenas y entusiastas críticas, pero comercialmente no empezó a arder el mundo inmediatamente, empezando en el número 37 en las listas. La banda salió de gira por primera vez tocando en clubs y colleges.
Ed dice: “Yo fui a la primera parte del tour. Empezó en Lafayette en Wolverhampton, y luego en dirección sur. Puedo recordar un día que un miembro del equipo se puso enfermo y vomitó en la papelera y Mark y Pick recogieron todo y lo limpiaron. En otro concierto la banda estuvo conduciendo una y otra vez por el lugar intentando encontrar el local antes de darse cuenta que esa tienda de fish and chips era el local y que tenían que entrar en el local a través de las rejas. Pero fue una gira con éxito”.
A mitad del tour, Ed tuvo que irse a América para conseguir un contrato. Aunque el contrato con Phonogram era en todo el mundo, estaba estipulado que la banda no podía tener licencia con ninguna compañía americana controlada por Polygram (hermana americana de Phonogram) excepto RSO, básicamente porque fue pensado en los tiempos en que el brazo americano estaba confuso.
Aunque nadie podía haberlo previsto, esta estipulación había tenido un efecto directo en la fortuna de Dire Straits en los Estados Unidos e indirectamente en la banda.
RSO, por aquel entonces la marca más potente en USA con el Saturday night fever de los Bee Gees, fue ofertado a los Straits a su debido tiempo, pero no contestaron.
Robert Allan se llevó el album a Columbia (CBS) en Nueva York, que estaban interesados pero no lo sacarían hasta Navidades.
Ed y Robert pararon en Los Angeles y empezaron a dejar presentar el disco por ahí. Las prioridades eran encontrar una firma con la imagen correcta -“No pegábamos con Journey y Santana en CBS; o con Hall and Oates con RCA –y otro que quería editar el disco bastante pronto. El peligro era que dos mercados de los grandes estarían fuera del paso con la otra.
Dos compañías estaban realmente interesadas en firmar: Mercury , la marca americana hermana de Phonogram, quien realmente estaba contractualmente excluida de firmar con ellos, y Warner Brothers.
Ed dice: Mercury me perseguía en Los Angeles, y una persona intentó sobornarme con una considerable cantidad de dinero para conseguir que la banda cambiase de opinión sobre la claúsula. No tengo ni idea si esa persona estaba autorizada, pero me ofreció una cantidad de seis cifras. Me llevó a una sauna en un estudio donde se estaba grabando City Boy y me ofreció el soborno. Yo era demasiado inocente, y no pensé que estuviera hablando en serio hasta unos cuantos minutos después de la conversación. Tenía un aliento horrible y mi impresión general fue: Dios, este chico apesta. Ojalá hubiese dicho que si al soborno y se hubiese largado ya.
“Incidentalmente, después me ofrecieron medio millón de libras al contado en cualquier sitio del mundo por el contrato como manager de Dire Straits, lo cual rechacé. No es asignable de todos modos. Y la persona que lo hizo no se daba cuenta de por que estaba haciendo aquello. No era por el dinero”.
Ed y Robert tuvieron una recepción más convencional en la Warners, y gracias al entusiasmo de Roberta Peterson y Karen Burgh habían sido contratados eventualmente.
Ed afirma: “Realmente hubiesen dado una pierna por nosotros. Y así pasó, Warners era la compañía con la que queriamos estar en realidad, por la sencilla razón que ellos tenían a Randy Newman, Van Morrison, Bonnie Raitt y demás. Mirando las etiquetas, este era el lugar donde pegábamos”.
Ed voló de vuelta a Inglaterra, para encontrarse con que cosas raras estaban pasando en Europa. El album y el single gotearon durante Julio en Holanda y Bélgica, y en Alemania, sólo el album había sido editado. Entonces Ed empezó a recibir telex de Ámsterdam: “El album ha hecho 3.000 … 6.000”. Entonces Bruselas: “ha hecho 1.500… 1.700”. Nadie le prestó mucha atención.
John: “Entonces recibimos una llamada de Holanda diciendo que “Sultans” estaba saliendo mucho en la radio y el album se estaba vendiendo. Eventualmente vendió 50.000 copias allí, un disco de oro. Y Phonogram había dicho que si su primer album vendía 5.000 copias en todo el mundo, ya se podían dar por felices.
“Todos pensamos, Jesús, esto es fantástico. Con lo que nos montamos en un avión y nos fuimos allí para hacer una presentación y un programa de televisión llamado Pink Pop. Había una gran limusina negra en el aeropuerto y pensamos, esto es. Lo hemos hecho. Fuimos a los estudios de televisión lo cual fue muy excitante, con cámaras por todos los sitios, los flashes. Tocamos “Sultans” y volvimos a ese gigantesco hotel en Ámsterdam. Realmente estábamos flipados, increíblemente flipados y muy excitados.
“Por supuesto, de lo que no nos dimos cuenta fue de que nos estábamos dejando llevar a unos tiempos muy duros. Nos separaron y nos llevaron de un periodista al siguiente durante 10 ó 12 horas. No había comida, y cada minibar de cada habitación estaba vacío; cada vez estábamos más y más hartos. Teníamos la sensación de que estábamos siendo golpeados por esos periodistas y dejamos que pasara.
“A la una de la mañana se sugirió que la banda debería comer algo. Fuimos abajo, a este club en el hotel, y Ed flipó. Todo el mundo estaba bastante borracho. Fue terrible, pero al mismo tiempo fue excitante. Al día siguiente había sesión de fotos y todas esas cosas.
“El viaje nos enseñó que no íbamos a ser inundados con millones de entrevistas otra vez. Pero aprendes todo el tiempo. Nunca pasó otra vez –hasta que nos fuimos a Italia, por supuesto, y simplemente, no se puede controlar a los italianos.
“Siempre tuvimos la filosofía de que hablaremos con todo el mundo, no importa quien sea, dándole la cantidad de tiempo que tengamos y teniendo algo que decir. Hay ocasiones en la que no tenemos mucho de lo que queramos hablar. Me di cuenta que todo el mundo quería hablar con el hombre principal, Mark, pero esto nunca me preocupó. Es bastante natural –todo el mundo quiere hablar con Mike Jagger y Keith Richards de los Stones”.
Incluso aunque el primer album empezaba a coger fuerza, los pensamientos ahora se basaban en el siguiente. La pregunta volvió a surgir otra vez: quién lo produciría? Y entonces Jerry Wexler, una legendaria figura desde los cincuenta gracias a su trabajo grabando artistas de R´n´B y sus conexiones con Atlantic Records, nos ofreció sus servicios después de escuchar los zumbidos que venían de la Warner.
Ed dice: “Recuerdo decirle a Mark: “Qué tal Jerry Wexler? Y Mark dijo: “Quién es Jerry Wexler?” con lo que le dije: “Ben E. King, The Drifters, Aretha Franklin, Solomon Burke, Ray Charles…” y me dijo: “Bien, parece una buena idea”.
Ed y Mark volaron para cementar el contrato y finalizar los planes en Muscle Shoals, Alabama, el hogar de un estudio de grabaciones para artistas de soul y R´n´B y cualquier persona que quería sonar como ellos, y un acompañamiento de eminentes músicos de sesión.
Ed continua: “Jerry nos recogió en la puerta de nuestro hotel en un camión de recogida. Nos hizo sentir bienvenidos y nos llevó a ver proyecto de la presaTennessee Valley Authority, y nos contó sobre la tierra y su historia. Éramos como dos chiquillos en las rodillas de Ernest Hemingway, al que Jerry se parecía.
“Bajamos del camión y nos sentamos allí, con todos estos músicos Muscle Shoals. Tuvimos nuestro jamón salado, que nos hizo sentirnos mal, y nuestra gravilla que también nos sentó mal y salimos del estudio. Ya era mediodía para entonces y el reparto para el disco de Mavis Staples se estaba haciendo.
“Resultó ser que ya habían hecho casi todas las canciones y Mavis volaba aquel día de un concierto de Chicago con Pops (su padre y el líder de los Staples Singers). Ella iba a hacer las voces en tres días y volvería a la carretera. Mark y yo estábamos encantados de cómo se hacían las cosas. Cuando Mavis llegó, Jerry le dijo como cantar las canciones, de forma que volvimos a quedarnos pasmados. Estaban cambiando las letras de una canción de los Doobie Brothers y cortando cosas. Barry Beckett estaba allí, dirigiendo a los músicos, y nosotros estábamos mirando desde la sala de control.
“Finalmente, Barry le dijo a Mark: “Te gustaría tocar?” Con lo que Mark muy nervioso cogió la guitarra de Jimmy Jonson y tocó la canción de “Lies” de J.J. Cale que la conocía”.
Mark dice: “Sonaba realmente bien, también. Recuerdo a Pop Staples. Yo estaba sentado en el estudio, tocando, y Pop vino y me miró. Yo pensé, qué estoy haciendo? Me giré hacia Barry que me dijo: Piensa que eres genial. Acaba de flipar. Lo acabas de dejar hecho polvo”. Y Pop me dijo: “Eres jodidamente bueno, hijo”. Yo estaba un poco abrumado con todo esto. Quiero decir, no sabía muy bien ni lo que era una lista o cosas así. Simplemente me quedé callado todo el tiempo”.
Se arregló con Jerry y Barry que el segundo disco de Dire Straits se grabaría en los estudios Compass Point, en Nassau, en las Bahamas. Los productores no querían viajar muy lejos de los Estados Unidos, mientras que la banda ahora prefería grabar fuera del Reino Unido por razones de tasas.
Los negocios ya estaban hechos y Mark y Ed se fueron a California, para conocer la gente de la Warners en Burbak, que estaban en ese momento en medio de la discomanía y más ansiosos de seguir con los discos de Bootsy Collins que dedicar tiempo a una nueva banda inglesa. Ed reconoce: “Era una actitud de mierda para los fans. El album estaba a punto de salir de la máquina. Mark y yo hicimos nuestra parte, la cual fue básicamente un ejercicio de PR. Pero esto es lo que haces con las discográficas: las quieres a muerte y entonces se motivan”.
Pero la acción, hablando de ventas, estaba ocurriendo en Europa, y en Octubre, los Straits fueron a Bélgica, Holanda y Alemania. Era obvio que la banda estaba siendo buenas noticias. Originalmente se planeó como una gira por clubs, pero se tuvo que hacer en salas debido a la gran demanda de entradas. Un promotor belga fue un paso hacia adelante y cambió el concierto de un club a una sala y a una tienda en el campo, y los Straits tocaron ante 2.500 personas en una ciudad donde originalmente se esperaban 300. No quedaron entradas en toda la gira y para cuando llegaron a Hamburgo y Berlín, ya planeaban salas con capacidad para 2.000 personas.
Siguió un tour por universidades británicas con un par de salas en ciudad, y la banda debutó con el nuevo material que tenía que aparecer en Communiqué. Se vendió todo a pesar de que el disco “Dire Straits” y el “Sultans” habían desaparecido hacía 5 meses. Mientras tanto el resto del mundo estaba viendo el mensaje: •”Inicialmente reacción de las radios que se propagó”. Australia y Nueva Zelanda cogió el album, e hicieron número uno en los dos países para las Navidades.
A finales de Noviembre, la banda se fue a Nassau y entró de lleno en un mundo diferente. Los alrededores eran extra lujosos, estuvieron en Capricornio, una mansión perteneciente a un millonario loco del arte, con piscina, pórticos griegos, estatuas de maniquís negros y madera china. Por las noches, se sentaban en un comedor de mármol bajo una lámpara de cristal, tomando unas comidas gigantes supervisadas personalmente por Jerry.
Ed dice: Wexler estaba sentado al final de la mesa, igual que Hemingway, entreteniéndonos con anécdotas. Todos estábamos sentados alrededor, pequeños niños de ojos azules; era muy raro. Entonces nos íbamos y nos tomábamos un café y un brandy en la sala, escuchábamos las cintas del día y luego escuchábamos discos de Django Reinhardt, o Blind Pegleg Loser, o cualquier otra cosa. O bien pasábamos la tarde bebiendo zumo de lima con Robert Palmer y su mujer que vivían allí. Cogíamos prestados los amplificadores de Robert porque los del estudio no valían para nada.”
El horario de trabajo estaba bastante bien regimentado. Empezando temprano por la tarde, trabajaban durante toda la noche. Todas las canciones de Communiqué, la cual había sido escrita una tarde en Compass Point mientras que el ingeniero Jack Nuber estaba enfermo, habían sido grabadas en una demo en Londres. Esto fue tan impresionante para Jerry que incluso bromeó: “vosotros ya habéis hecho el album. Ahora sólo hay que volverlo hacer”.
Cualquier pequeña duda que Mark hubiese tenido sobre trabajar con Jerry habían quedado resueltas: “Pensaba que había una posibilidad –esto fue antes de que mandásemos las demos a Jerry –de que se nos podía presionar a hacer un uso excesivo de otros instrumentos, aunque en el fondo no me sentía mal al respecto. Pensaba que no importaba porque sé que no puede ser un mal disco –para nada. De hecho, lo que pasó fue que él fue el primero en decir que no se debía añadir nada más. Toda la charla sobre utilizar los pitidos de Memphis fue innecesaria”.
La forma en que el equipo de producción trabajaba fue rápidamente obvia. Barry Becket, un teclado y productor excelente cuya carrera en Muscle Shoals se volvió al soul clasico de James y Bobby Purify de “I´m your puppet”, se encargó de los finales musicales, mientras que Jerry era más como un organizador.
Mark explica: “es una cosa de feeling, conocimiento de los tiempos de entrada, elegir una toma. Jerry también está allí para marcar un sentimiento de seguridad que cuando no estaba, se notaba su espacio. Y la otra cosa importante, es que Jerry se encargaba de las voces”.
Wexler, con una impresionante carrera de éxitos tras él, era obviamente un productor de la vieja escuela, como Ed notó. “Estaba hablando un día con la banda en la mesa durante la cena, sobre dinero, y él dijo enfrente de ellos: “Nunca deberías discutir de negocios con el artista”. Esa es la diferencia entre su era y mi era –la banda y yo no tenemos secretos. No me encargo de su dinero; no quiero encargarme de su dinero. Ellos saben todo el tiempo lo que está pasando.
La actitud de Jerry era, como cuando estaba grabando con Mavis Staples. El artista era como una herramienta para él, igual que el guitarrista o el operador de la demo. Mavis Staples no tenía nada que decir en la elección de canciones, o en cómo las estaba cantando –pero salía al mercado como un disco de Mavis Staples. Con ella y los Straits, Jerry era como la figura patriarcal sentado en la sala de control. Recuerdo que incluso se quedó dormido un día”.
Por su parte, Jerry se tomó mucho con Dire Straits. “Tienen esa característica del sur. Es como un poro, respirando donde no encajas. Hacer música es siempre un intercambio entre cuanto tienes y cuanto puedes dejar a la imaginación, y la respuesta para ello es tu propio gusto.
“Es imposible para mi poder categorizar la banda. No hay ningún análogo. Casi siempre puedes poner a alguien en una caja y decir “Son así o así”. Esta banda no es como ninguna de las que conozco. Con lo que el siguiente paso en el silogismo es: no tontees con eso, no lo estropees y ni siquiera pienses que pueda ser una opción porque Mark no lo permitiría.
“Mark no toca esa especie de chillidos sin cabeza con la guitarra que ha sido tan popular, lo cual depende también del sonido. Sino que improvisa melódicamente, lo cual es para mi la marca de un gran músico, lo contrario de simplemente improvisar en la estructura de acordes y estando harmónicamente orientado. Puede hacer esto y todavía tener esa relación con la canción. “El fantasma de la canción siempre está ahí. Eso es, en mi opinión, buena improvisación.
“Dire Straits representa un aspecto muy contemporáneo de la sociedad británica. Son jóvenes y bastante bien educados en comparación, con un gran sentido de si mismo y donde quedan sus más grandes intereses. Estos son elementos de un determinado conocimiento, de quizás una clase baja media de trabajadores pero con el beneficio de una educación en el collage, y es muy bueno”.
El album –el título Communiqué fue elegido debido a una fuerte presión de Jerry en “News” –refleja muy claramente las circunstancias en las que la canción fue hecha. No es un album de ciudad, pero suave y lánguido, con gracia bajo un sol caliente. También tiene ecos del album debut.
Ed tiene su teoría. “Creo que Jerry, y hasta una determinada extensión, Barry, estaba intentando copiar el sonido del primer disco, pero quería endulzar el sonido un poquito para la radio americana. Con lo que venía al estudio y preguntaba a Mark que ampli utilizó en “In the Gallery”, o que guitarra podría conseguir ese mismo sonido, que tambor utilizó Pick, entonces, al día siguiente imitarían los sonidos del primer LP, pero era como si lo pusiesen en una máquina y esta lo hiciese todo más suave”.
Communiqué es el album de Dire Straits más controvertido. Polariza las críticas y todavía hay muchos que dicen que se parece al primer LP y otros muchos que dicen que es más suave. Por supuesto que hay similitudes con Dire Straits: es la misma banda, con los teclados añadidos por Barry Beckett (que aparece en los créditos como B. Bear), y el mismo escritor. Pero en estructura y en el estilo de escribir es un album muy diferente.
No todas las canciones aquí van sobre Mark Knopfler –en el primer album, todas las canciones menos el “Sultans” mencionan yo, o a mi, -y los temas son más abstractos. Esto es especialmente cierto en “Once upon a time in the West” que abre el LP con una guitarra parecida a la de “Down to the Waterline” pero entonces rompe en un beat que parece que recorre toda la primera cara del disco uniendo todas las canciones.
“News” es muy a menudo interpretada como memorias de los tiempos de periodismo de Mark; pero en realidad, fue inspirada por una noticia sobre un motorista que murió en un accidente de tráfico. “Communiqué” es la canción del periodista, adornada con términos periodísticos y expresiones: “no comment”, “incomunicado”, “rumours are flying”, “speculation (is) rife”, “serious piece”. Pero también tiene que ver con las reacciones de Mark a la hora de ser entrevistado, una noticia caliente, visto a través de una distancia “él prefiere…” “Quizás podría hablar sobre los trucos del intercambio/ quizás podría hablarnos de él mismo/ quizás podría hablarnos sobre el dinero que ha hecho /quizás nos podría decir algo más”.
Con el primer LP, las historias en las canciones estaban más definidas y curadas, viñetas de la experiencia; ahora ya está todo menos claro. En “Where do you think you are going?” se aprecia esa confusión: la chica se va o finalmente se queda?
La cara B está más relacionado con el disco Dire Straits: cinco canciones distinguidas, separadas en parcelas. La “Lady Writer” es la autora Marina Warner, cuya apariencia en un programa de televisión nos lleva a las memorias tristes de un amor que se nos fue (posiblemente la mujer de Mark) y hay puro veneno ahí: “Recuerda que tu nunca leíste un libro”, y “Tu hablabas conmigo cuando te apetecía”. La melodía es muy parecida al “Sultans” lo cual puede explicar porqué no funcionó como single.
“Portobello Belle” nos recuerda a “Wild West End” y a “Lions”. Esta vez el viaje es alrededor de Portobello Road. “Single-Handed-Sailor” fue escrita sobre el estudio de ensayos de la banda en Greenwich –“en una noche en el que el viento perezoso gime alrededor del Cutty Sark” –y la atmosférica “Follow me Home” que hace referencia a un incidente de Mark en el pasado.
“Angel of Mercy” es una rareza genuina: una historia de amor feliz. No hay problemas, no hay miedos, no hay altibajos, simplemente una relación divertida.
Ian Birch de “Melody Maker” entrevistó a Mark en Compass Point y este hablaba de los cambios que estaba haciendo a la hora de escribir las canciones. “Me siento más separado de las canciones ahora, lo cual no desvirtúa la canción. Es simplemente una canción de rock. No creo que tenga que responder por ella –no intento negar mi responsabilidad por las canciones, pero hay un montón de buenas pinceladas que hacen que la canción tenga vida propia, en términos de su cohesión y que todavía deja opción a diferentes finales o lo que quiera que surja.
“Creo que esto se aplica a mucha gente que compone y toca. Hay un sentido en el que las canciones son como otra gente. No te pueden pertenecer, o decir que “esto” es lo que quiere decir, porque entonces serías un mentiroso. Es contradictorio, lo sé, porque todo sale de ti mismo. Pero cuando alguien hace un retrato, por ejemplo, yo estaría muy sorprendido si el nivel en el que sale ese retrato, refleja lo que en realidad se intentaba expresar fotográficamente.
“Es un bonito descubrimiento, en realidad. No sé si tu te has encontrado alguna vez con que una cosa puede empezar a tomar forma espontáneamente bien por los dictados de la fórmula que has decidido utilizar, o simplemente por la multiplicidad transparente de su contenido o yo que se por qué. Lo que quiero decir es que nunca tienes algo completamente trazado. Dado que , pienso que lo que necesitas es un sentimiento para el formato, pero lo que realmente quiero es evitar toda esa atención a Mark, el hombre, que es sólo un hombre. Realmente no quiero nada de esa mierda.
“Algunas veces, cuando escucho esas canciones, pienso que no tienen que ver nada conmigo como hombre. Por ejemplo, “Follow me home” es muy importante en muchos sentidos. Si, estaba en una isla y si, había una chica –pero eso no es diferente de cualquier otro turista durmiendo en una playa, subiendo a unas ruinas y viendo el mar, comiendo carne y bebiendo vino. Pero la idea va más allá de eso, desembocando en una canción que en realidad no tiene nada que ver con el chico. Me gusta estar divorciado, en ese sentido, de la canción”.
De cualquier modo, los hechos iban a cambiar eso.
VOLVIENDOME LOCO EN LOS CARRUSELES

La imagen de las estrellas de rock que la mayoría de la gente que no está en este mundo tiene es de un montón de parásitos que van por ahí a todo lujo, emergiendo de vez en cuando para quejarse y hablar sobre lo difícil que es estar arriba del todo. Su “trabajo” consiste en escribir canciones, grabarlas en estudios llenos de instrumentos buenos que pueden crear cualquier sonido deseado, y plantarse delante de un escenario durante dos horas por noche.
Cuando los músicos hablan de presión –y lo hacen muy habitualmente –la mayoría de la gente asume que quieren decir que las compañías de discos los presionan para que escriban las canciones más rápido.
Esa impresión no tiene en cuenta el proceso creativo, que no funciona como la línea de producción. La letra de “In the Gallery” puede que se escribiese en el asiento de atrás de un coche y en un par de horas, pero para otras canciones se han necesitado semanas o meses hasta que estaban terminadas.
Y tan pronto como llega el éxito, particularmente a la escala mundial del primer disco de Dire Straits, entonces, la presión se la crea el propio grupo. La presión está en el escritor, en primer lugar, que tiene que sacar canciones igual de buenas, si no mejores que las anteriores –no sólo por él mismo, sino por millones de personas que estarán muy disgustadas si no fuese así. Lo cual inmediatamente nos lleva a esta pregunta: qué es lo que hace estas canciones tan buenas en primer lugar?
No hay forma de decir esto. Y las dudas empiezan a surgir. Es esta canción tan buena como esta otra, cuando en realidad no sé porque aquella es tan buena? Una línea aparece: debería escribir exactamente lo que pienso, o debería escribir lo que pienso que la gente quiere escuchar? Soy un individuo aislado escribiendo para mi mismo, o soy un comunicador, transmitiendo mis pensamientos de tal forma que todo el mundo pueda entenderme?
Esta es la presión en el individuo, pero Dire Straits también es un grupo, y tiene que haber un entendimiento para que las cosas puedan funcionar. Estar de gira significa trabajar y vivir juntos. Inevitablemente las tensiones se hacen más grandes y como cada miembro de la banda quiere mantener su posición, ejerce una presión sobre los otros.
Mark era como un dramaturgo que también dirigía y actuaba en su obra. El grupo, cuando se preparó para salir de gira otra vez en Febrero de 1979, se convirtió en un circo viajero. La forma de actuar actual no era diferente, pero el éxito trajo una serie interminable de extras promocionales, entrevistas, sesiones de fotos, visitas a la radio y compañías de discos, recepciones después de los conciertos, gente esperando en los estudios de televisión y adulación. Todo el mundo quería conocerlos –eran estrellas!
Es muy difícil mantener un nivel en tu cabeza cuando todo el mundo quiere tener un trocito de ella en casa, como souvenir. Inevitablemente, algunos miembros de la banda llevaban la fama mejor que otros mientras que la noria loca los llevaba de arriba abajo desde octubre 1978 hasta que llegó el estremecimiento en Diciembre de 1979.
Ed sigue con la historia: “Musicalmente, conforme se hacían más grandes, las pequeñas inseguridades se empezaron a mostrar. Y llegó hasta el punto que algunos de los miembros de la banda se avergonzaban de otros miembros. No querían que el resto de la gente percibiese como el producto final había llegado allí, como actores que no quieren que la gente vaya a los ensayos.
“Pick por ejemplo, durante un tiempo tuvo una fase un poco snob de cara a las habilidades de John y David. El pensaba que Mark era un guitarrista excelente y le encantaba tocar canciones de Mark, pero pensaba que hubiesen sido mejores con un segundo guitarrista. Esto se demostró en las extrañas broncas, los extraños ultimatums en plan de “si no se va él, me voy yo” y ese tipo de cosas”.
John dice: “Por supuesto, siempre hay conflictos dentro de las bandas. Yo diría que la banda se lleva excepcionalmente bien y siempre se ha llevado bien. Pero pienso que sería imposible no tener momentos de tensión también, porque tu vives con la misma gente todo el tiempo. Es casi como un matrimonio: tu tienes que dar y tomar un montón, y si no eres lo suficientemente fuerte para hacer eso, entonces no te quedas en una banda”.
Dave ve este patrón más familiar. “Todas las cosas que recuerdo de cuando era niño, todas las cosas que lees en las revistas de música, sobre lo que le pasa a la gente –siempre piensas que de alguna forma, tu eres inmune a todo eso. Asumes eso porque tu has empezado en un lugar diferente, y no te encontrarás a ti mismo yendo en esa dirección. Y no parece que sea tu caso. Empiezas con una idea y pierdes la visión de ello tan pronto como la presión te lleva hasta el camino que va a la misma mierda por la que cualquier banda ha tenido que pasar”.
La construcción actual de la banda, mientras tanto, iba perdiendo esas raíces democráticas. Ed notó que Mark estaba ganando confianza consigo mismo, llegando a ser casi dictatorial –y digo esto en el sentido más positivo posible, no en un sentido fascista, porque pienso que su dictadura era un beneficio tremendo.
1979 empezó con la mezcla del Communiqué en Muscle Shoals, seguido de apariciones en televisión, promociones, entrevistas y ensayos para una gira corta en Alemania y Holanda, que fue como calentamiento para su primer tour americano.
En estos momentos, salir de gira no era una cosa sencilla, y Paul Cummins, con renuencia de alguna forma al principio, se unió a ellos para aclarar los detalles complejos. Un tour manager con experiencia que había trabajado con Callagher & Lyle, Linda Lewis, Andy Fairweather-Low, Jesse Winchester y XTC.
“Yo estaba de lleno en la nueva ola por aquel entonces, sobre todo Talking Heads. No estuve muy implicado con el primer album de los Straits, pero yo estuve con B-52 en Georgia y se estaba tocando en todos los sitios. Recuerdo pensar, esta banda va a ser gigante”.
La primera vez que vio a los Straits fue al final de la gira por el Reino Unido en Hitchin en Noviembre de 1978. “La nueva ola todavía estaba pasando y habían dos punks delante del todo, escupiendo a Mark mientras que tocaba “Water of Love” y moviendo el micrófono. La banda dejó de tocar la canción, lo cual yo pensé que no era muy profesional. Si te atrevías a parar un concierto punk en aquellos días, morías.
“Entonces Pete Murdoch salió al escenario y dijo: “la banda se niega a seguir tocando hasta que los que están causando problemas, salgan de la sala”. Yo estaba en un lateral de la sala, esperando los disturbios, pero la audiencia se separó como si fuesen el Mar Rojo y los punks se fueron. Pensé que no lo había hecho nada mal, porque yo nunca me hubiese atrevido a parar un concierto. La vieja saga del concierto tiene que seguir. Yo buscaría un par de chicos de seguridad para que les amenazasen con una pistola en la espalda y les obligasen a salir.
“Llegué a conocer la banda muy bien en América. Nunca antes habían tenido un tour manager y este puede lograr una gran diferencia. Principalmente porque yo había salido de gira antes, conozco los cables a mover, no me gusta que abusen u hoteles que se quedan con tu dinero pero no ofrecen ningún servicio. Creo que el servicio.
“Hay una gran parte de sentimiento moral hacia un acto cuando eres el tour manager –quiero decir que matarías por el artista. Matarías para que el show empezase a su hora. Daría horribles empujones, y gritaría a esa gente a pesar de ser el doble de grande que yo. Me mirarían y no podrían creerse que yo estaba haciendo eso”.
John dice: “America fue la primera vez que probamos el sabor de la cara loca de los negocios de la música. Era ridículo, increíblemente excitante. Era un tour por clubs y fue algo excitante”.
Ed asiente: “Fue una experiencia increíble. No fue exactamente unos segundos Beatles, pero fue algo bastante grande. Al decidirnos a quedarnos en los clubs, el murmullo era mucho más grande y era incluso para darnos miedo”.
También fue completamente exhaustivo -51 conciertos en 38 días, más de 300 entrevistas e incontables visitas a las estaciones de radio para promocionar el disco y el single. Por supuesto, valió la pena todo el esfuerzo. Dire Straits alcanzó el número dos en la lista de Billboard. “Sultans” llegó a ser un single de la Top Five. Ed continúa: “La Warners, y no los culpo, exprimió el limón todo lo a menudo y todo lo fuerte que pudo. Sabes?, Dire Straits era la primera banda inglesa que rompía en América a esa escala desde los días de grupos como Zeppelín y Tull”.
En Nueva York, la banda llenó el prestigioso club Botton Line tan rápidamente que les preguntaron para tocar en el gigante Madison Square Gardens. Se quedaron en el club, que estaba lleno de pared a pared con celebridades.
Para Mark fue una experiencia extraordinaria. “Todas las estrellas tienen a estos tipos gigantes que se aseguran que al artista no lo toca ninguno de los mortales. De momento un chico de estos empieza a empujar al resto de la gente para poder pasar mientras gritaba “Dejad paso a Carly Simon! Dejad paso a Carly Simon!”
En los invitados al backstage estaba Gary Katz, un productor notable que trabajaba por aquel entonces con Steely Dan en su nuevo album, Gaucho, en los estudios Sigma Sound en New York. Estaría Mark interesado en tocar en una sesión con él? Preguntó. Por supuesto que estaría dispuesto, ya que Mark había sido un admirador de la banda desde el principio e incluso los vio cuando estuvieron en Londres.
Aunque lo que encontró en el estudio, fue un sistema de trabajo para aliens: tomas infinitas, con Donald Fajen y Walter Becker intentando decirle como tocar. Yo estaba allí y Donald y Walter decían: Puede hacer esto, o puede él hacer aquello?” refiriéndose a mi mientras que yo estaba allí. Sé que esa es la forma en que los americanos hablan a veces. Ellos hablaban como si me hubiesen llevado allí para hacer un determinado servicio. De alguna forma, no fue muy diferente como una operación de limpieza de desagües”.
Los resultados se pueden escuchar en la canción “Time out of mind” la cual ilustra bastante gráficamente el corte entre los guitarristas ingleses y los americanos. Mark se mantiene bajo en la mezcla, en un canal, y toca una línea que preocupa a la melodía, complementándola más que repitiéndola. Como un actor veterano que representa una pieza nítida de negocios del teatro que atrae la atención sin interrumpir su actuación.
Ed de manera muy seca comenta en la sesión: “Cuando eres más bien un inglés un poco inocente, vas a tu primera gira americana y el mundo se está cayendo alrededor de tus oídos, y allí estás tu, sentado con Steely Dan y están hablando sobre ti, como si ni siquiera estuvieses en la habitación, es una sensación muy extraña”.
Durante la gira, “Sultans of Swing” finalmente rompió en las listas en Inglaterra, y hubieron muchas peticiones frenéticas para que la banda volviese y promocionase su album. Eran ignorados y el tour siguió en Los Ángeles y otro concierto en un club prestigioso, Roxy. Aquí la audiencia fue incluso de más estrellas: Rod Stewart, Dave Mason, Linda Ronstadt, Keith Richards, Ronnie Word, Bette Midler, Jackson Browne y Russ Kunkel estuvieron allí. Y también estuvo Bob Dylan.
Dylan estaba en el proceso de grabación de un nuevo album que sería producido por el equipo de Jerry Wexler y Barry Beckett que produjo el Communiqué. En un bar exclusivo arriba del Roxy, se les preguntó a Mark y a Pick si les gustaría tocar en las sesiones. Por supuesto que les gustaría.
Lo que no fue aparente en aquellos momentos, era qué tipo de album iba a ser; la conversión de Bob Dylan al cristianismo se había notado –este fue cuando en el velatorio del presidente Jimmy Carter, muchos americanos renacieron de nuevo como cristianos –pero nadie sabía si esto tendría algún efecto en su música.
Ed dice: “Dylan me cargó mucho, y me dijo: “acabo de estar de gira por Europa. Realmente ha sido muy buena”. Con lo que dije: “Oh, y con qué banda estás tocando?” El dijo: “No estoy con una banda, estoy con los Niños de Dios”. Y le dije: “aaaaah”. No pensé nada más en aquellos momentos”
La gira continuó durante unos cuantos días más, finalizando en la Universidad de Davis, Sacramento, el 2 de Abril. Paul recuerda: “Cuando aquella gira terminó, quería morirme. Estábamos todos muy unidos. Como individuos, ellos me quitaron del camino incorrecto en lo que se refiere a negocios porque sabían mucho más que yo sobre los negocios del rock´n roll. No podía entender por qué esta gente me estaban diciendo que lo estaba haciendo todo mal. No era yo del todo, otras cosas que la compañía de discos estaba haciendo.
“No fue hasta el final de la gira cuando empezaron a sentir el éxito como parte de ellos, después de que todo el mundo del rock´n roll fueran a Roxy a ver a la banda. Entonces se dieron cuenta de que estaban predestinados a ello. Como individuo, Mark siempre supo lo que quería y Pick y John eran chicos maravillosos, pero David –no podía creer que él era mayor que yo. Era totalmente insoportable. Cualquier cosa que hiciésemos, le suponía un problema”.
Mientras que el resto de los Straits se tomaba un descanso, Mark volvió a Los Ángeles al estudio de Dylan en Santa Mónica para ayudarle a sacar el material. Dylan tocaba acordes rudimentarios al piano mientras que Mark conectaba la guitarra y entonces empezaban con las canciones.
A ellos se acoplaron Pick, Jerry y el bajista Tim Drummond en Muscle Shoals a principios de Mayo para grabar correctamente. Al principio de las grabaciones, Mark llamó a Ed para decirle: “Todo va bastante bien. La primera noche fue horrible, simplemente no ocurrió, pero una vez que nos metimos en ello, fue bien. Pero todas estas canciones van sobre Dios…”
“Slow Train Coming” no es para nada una colección de himnos. Es una ola constante de humores musicales y estilos que promueven el descubrimiento individual de Dios más que los sermones de la cruzada de un orador fundamentalista. Algunas de las canciones no tienen mensaje abierto, pero cuando miras el contexto, la cuestión principal no es difícil de entender.
La música es básica pero rica en melodía, rock mezclado con R´n´B y con toques de armonías de Gospel de las tres voces que hacían los coros: Carolyn Dennos, Helena Springs y Regina Havis. La energía empuja en Muscle Shoals mientras que un piano nos trae de vuelta ecos de la vieja religión. El sonido en general es desnudado hasta las raíces, lustroso y reluciente, no como la instrumentación fortuita que Dylan había utilizado antes. El describe “Slow Train Coming” como su primer album profesional.
El ambiente era como cortado a medida para Mark, su guitarra bailando suavemente sobre el tema “Gotta Serve Somebody” y lujosa en la melodía de “Precious Angel”. Como toca en el título principal es una pieza maestra de modestia exquisita, dejado espacios amplios que sirven para enfatizar la riqueza de lo que toca. Pick lo mantiene todo junto con un beat de hierro, embelesando las canciones con delicadas florituras.
Mark y Pick consiguieron quedar limpios cuando la prensa magulló a Dylan por el nuevo disco que apareció en 1979. Una vez más había salido de las predicciones y confundido las críticas.
Mientras tanto, los Straits estaban frente a la decisión más importante en su carrera. Communiqué estaba grabado, mezclado y listo para salir en Junio, un año después del album Dire Straits. Pero in América el primer album estaba en la calle sólo 7 meses, y Warners pensaba que todavía le quedaba vida a ese album, particularmente, querían editar “Down to the Waterline” como continuación del “Sultans”. Esta vez no hubo preguntas sobre una salida asombrosa. La banda estaba tan de moda, que América se inundaría con importaciones.
Se tenía que tomar bien una decisión artística –sacar el Communiqué –o una decisión comercial –retrasarlo. Finalmente se sacó el disco, y tal y como pasa con los segundos discos, fue muy criticado en América colisionando con el ascenso del Dire Straits que lo hizo bajar, creo confusión en la mente de muchos compradores de discos. Como resultado, Communiqué vendió solo 350.000 copias en los Estados Unidos, comparado con los 1.2 millones del primer album. En el mundo entero, superó el millón de copias vendidas, pero nunca alcanzó el nivel de su predecesor.
Pero mientras que habían problemas en América, Europa no se cansaba de escuchar Dire Straits. La banda hizo un triunfante tour en el Reino Unido –donde el single “Lady Writer”, también falló comparándolo con el “Sultans”, alcanzando sólo el número 51 en la lista del Music Week –metido entre las apariciones en el circuito del festival europeo. En Holanda tocaron ante 60.000 personas (pagando a medias con Police y Elvis Costello), llenaron 4 conciertos con Barclay James Harvest en Alemania y dos festivales en Bélgica con Rory Gallagher.
Cuando acabó el verano, se había concertado una segunda visita a los Estados Unidos para empezar el 8 de Septiembre. No se podía haber elegido un peor momento, aunque Ed, que había hecho las reservas de las fechas con algunos meses de antelación, no podía haber sabido que Communiqué no alcanzaría el éxito que merecía, ni que los negocios de la música en América, empezarían a bajar dramáticamente.
“Era la primera gran cosa desde los días de “Fiebre en Sábado noche”. En particular, el fondo llegó con un golpe sordo al mercado de los conciertos. Justo cuando llegábamos nosotros, un gran número de chicos desempleados dejaron de ir a los conciertos”.
El efecto no fue aparente inmediatamente, ya que la costa Este Boston, Nueva York, Philadelphia y Washington tuvieron lleno total. Pero el estar constantemente de gira ya estaba afectando a los miembros de la banda, especialmente a Mark.
Paul nos revela: “Yo estaba realmente preocupado por él. No estaba comiendo nada. Estaba terriblemente pálido. Siempre estaba cansado. Siempre tenía calor. Estaba perdiendo mucho peso. Pensé que quizás estaba perdiendo sal ya que sudaba mucho. En Philadelphia insistí en que fuese a ver a un médico. Después del examen, el médico salió y dijo: “Le he dado un complejo vitamínico y está bien. Su problema es que echa de menos a su novia”.
La chica era Holly Vincent, líder de una banda llamada Holly and the Italians donde Ed y Paul también eran los managers. Holly estaba ahora mismo ensayando en Inglaterra.
Paul continúa: “La llamé por teléfono y le dije: “mira Holly, sé que esto no es justo. Depende de ti, pero Mark está realmente deprimido por no poder estar contigo. Sería muy bueno si pudiésemos sorprenderlo y que volases aquí para verlo”. Y ella me dijo: “A decir verdad, estaba a punto de dejarle. Iba a decirle que todo esto se había acabado”. No quería saber aquello. Mark estaba completamente loco por ella.
“Él la llamó literalmente unos minutos antes de salir al escenario aquella noche y parece ser que ella se lo dijo. Yo no sabía nada de esto. Pero cuando empezó a tocar “Where do you think you are going” para finalizar el concierto, pude ver que algo iba mal. El cantó la canción de una forma que no había hecho hasta ahora y que no ha vuelto a hacer. Yo estaba casi llorando”.
Mark cayó en una profunda depresión, todos los días se sentaba solo en el autobús, delante del todo, con el conductor, comunicándose a duras penas con alguien. Este sentimiento se propagó exageradamente conforme iban llegando al sur y viendo más conciertos semivacíos. De Greensboro y Charlotte in Carolina del Norte, a través de Tampa y Miami en Florida, la gira fue cayendo hasta un penoso final.
Los últimos tres meses de 1979 fueron una pesadilla. Mark no podía volver a Deptford, con lo que se quedó en el piso de Ed en Barbican, lo cual le inspiró una canción, “Suicide Towers” Sentado aquí/ en las torres suicidas/ días y días /horas y horas/ voy a salir de aquí/ voy a salir por la puerta/ no voy a salir por la ventana. El riff se utilizó después como “Expresso Love”.
Nuevas canciones habían aparecido y reaparecido todo el tiempo en la gira americana. “Twisting by the pool” se utilizaba como bis. “What´s the matter with you baby” co-escrita por David hacía ya algún tiempo, llegó a ser una demo, pero cosas como “Suicide Towers”, “Sucker for Punishment”, “In my car” y “Bernadette”, la que era cantada por David, nunca vieron la luz.
De las canciones que iban a servir para el tercer album, sólo “Solid Rock” y “Les Boys” fueron tocadas en directo en 1979. Una canción llamada “Making movies” fue escrita y después transformada en “Skateaway” pero que dio el título al LP. Adicionalmente, en el periodo de finales del 79, principios del 80, Mark produjo demos de “Solid Rock” y de “Twisting by the pool” en Basing Street para un posible single que nunca apareció. También produjo un single para Lee Fardon que tampoco se editó.
En Noviembre, la banda hizo gira por Europa, haciendo sus apariciones debut en Escandinavia. La gira tuvo mucho éxito pero Ed dice: “Los conciertos estaban dejando de ser frescos. Todo el mundo había estado trabajando muy duro, demasiadas entrevistas y demasiadas apariciones en televisión. Aquel periodo fue horrible, jodidamente espantoso. Incluso diría que estuvieron a punto de tirar la toalla y abandonar la banda. De hecho, el ímpetu de lo que estaban haciendo probablemente les hizo no hacerlo ya que nadie tenía tiempo para pensar”.
Unos cuantos días de vacaciones, y entonces cuatro conciertos en Irlanda; un pequeño descanso y dos conciertos en Lewisham Odeon y dos conciertos más en Rainbow, en Londres y se vieron metidos en Navidades.
Ed recuerda: “Justo antes de los conciertos de Londres, Mark llamó y dijo: “no puedo hacer esto”. Había mucha preocupación y persuasión, y eventualmente, todo se aclaró y los conciertos se hicieron. Sabía que en aquel momento teníamos que parar. Nos estábamos volviendo locos todos. Todo eran pequeñas cosas triviales pero que se convertían en grandes problemas. Hacer la colada era un gran problema. Las novias eran un gran problema”.
Ahora Mark mira hacia aquellos tiempos como si hubiese sido un bajón constante. “Pensé que la banda se rompería, pero sabía que yo estaría bien. Yo sabía que continuaría y eso era. Básicamente si miras por todo lo que hemos pasado, puedes ver que John y yo somos los únicos que quedamos de la banda original. Es como una rueda. Hay grandes ciclos”.
1980 empezó con todo el mundo teniendo un descanso. La hoja con las tareas estaba vacía. No había planes para nuevo disco. En febrero David enfermó. Como dice Ed: “la mierda siempre afecta al fan. Porque lo que pasó fue que de momento, se alejaron del mundo y todos empezaron, “Gracias a Dios”. Y luego fue “qué hacemos ahora?, supongo que mejor toco algo la guitarra. Supongo que debería practicar la batería. Qué vamos a hacer después?”
“Entonces empezó el problema de las novias. Y me temo que, cuentos sobre lo que había pasado antes, se convirtieron en grandes escenas de confesiones, que nunca funcionan; entonces llegaba una gran cantidad de pechos palpitantes y frases como: “lo siento, no lo volveré a hacer”, mientras que los misiles volaban en el aire y los psiquiatras iban apareciendo. Todo el periodo de Febrero y Marzo fue simplemente una jodida confusión”.
Con la idea de salir de todo aquello, Mark y Ed se fueron a Nueva York para chequear estudios y productores para el tercer album. Ed dice: “tuvimos una reunión sobre productores. Dire Straits no son una banda que estudia las partituras de los discos muy de cerca, con lo que estábamos cogiendo diferentes nombres al azar. Yo mencioné Jimmy Iovine y John Landau”.
Ambos tenían una conexión con Bruce Springsteen. Landau era el manager de Springsteen y estaba en estos momentos a mitad de la producción de “The River” (y llevaba ya un aña), mientras que Iovine había sido el ingeniero y mezclado el album anterior “Born to Run”. De acuerdo con la leyenda del rock´n roll, Iovine estaba produciendo el album “Easter” de Patti Smith al mismo tiempo y “cogió prestada” una de las canciones de Springsteen, “Because the night”. Mark admiró mucho su impacto explosivo que después utilizaría al comenzar los conciertos de Dire Straits”
“Tuvimos este interesante meeting con Jon”, continúa Ed. “Vino el día antes del día de la cita y estuvo por allí dando vueltas durante cinco horas, pensando donde nos habríamos metido. Jon es un tipo encantador pero él no es realmente un productor. Es un mentor para Bruce Springsteen, un amigo y un confidente. Mark estaba realmente buscando un productor técnico que pudiese conseguir sonidos; en otras palabras, un ingeniero”.
Se llegó a la conclusión de que el problema con los discos anteriores de los Straits era que nunca había llevado a cabo esos efectos electrizantes en el escenario de los conciertos donde la audiencia esperaría escuchar algo parecido al sonido de J.J. Cale, pero a cambio escucharían una banda de rock´n roll. Mark quería que el tercer album cruzase ese puente. Iovine, que también había producido a Tom Petty y Graham Parker, parecía el hombre que podía hacerlo.
Ed recuerda la apariencia de Jimmy en el hotel Mayflower en Nueva York . “Iba vestido como un Action Man, en un traje amarillo y aparentaba ir acelerado, aunque después supe que tomaba polen de abeja que tiene el mismo efecto. El y Mark se llevaron bastante bien desde el principio. Jimmy tenía varias buenas ideas sobre como sacar los sonidos y tuvieron varias complejas discusiones sobre como amplificar una guitarra acústica”.
Se pusieron de acuerdo en que Jimmy produciría el siguiente album, aunque cuando sería o que iba a haber en él, todavía seguía abierto. De momento, su contrato con la compañía de discos había sido re-negociado, así la banda pagó por los costes de grabar el disco. Ed tuvo que negociar un precio por los servicios de Iovine.
“El manager de Jimmy quería una suma extraordinaria; una suma tan grande que por un momento perdí mis nervios y le dije que se fuese a tomar por el culo. Y dijo: “bien, esto es lo que a mi cliente se le ha ofrecido para producir “Foreigner”. Mi comentario fue “Él no quiere producir Foreigner”.
“tuvimos muchas idas y venidas y finalmente se acordó que Jimmy lo haría por una suma que era bastante viable pensando que era un productor importante, y en América, por supuesto, productores son una percha para que las compañías de discos cuelguen sus ropas. Partíamos de un disco bastante pobre y débil en lo que concernía a los Estados Unidos”.
A principios de Marzo la banda apareció para la grabación de un documental sobre Dire Straits para la BBC 2, Arena. Incorporaba escenas de los conciertos de Rainbow y los presentaba ensayando y haciendo las demos del nuevo material como “Solid Rock” y “Making movies”. También mostraba un video de fantasía de “Twisting by the Pool” y contenía algunos comentarios reveladores de sus carreras hasta la fecha.
John hablaba de las tensiones que emergieron. “el éxito te pone una tensión increíble sobre ti. Pick me lo describió como un curso de obstáculos, lo cual supongo que se va sumando. Te vuelves un poco loco durante un tiempo. Un minuto tu estás en América, el minuto siguiente estás en Alemania, luego estás haciendo el album, luego haces algo de música para algo más y nunca tienes tiempo de parar y pensar. Con lo que estos dos años hemos estado en una especie de alboroto, trabajando en lo que podemos y tan duro como podemos. Y hemos decidido que tenemos que volver y ver lo que hemos estado haciendo durante los últimos dos años, porque la naturaleza de la banda y la forma en la que hacemos música ha cambiado”.
Dave está de acuerdo: “No estábamos para nada preparados para todo lo que iba a pasar. No teníamos ninguna forma de anticipar los hechos que iban a tomar lugar. Fuimos catapultados por esta montaña de experiencias, sin ninguna pausa para reflejar o asimilar lo que estaba pasando.
Estos han sido los dos años más penosos que ninguno de nosotros ha vivido nunca. En un sentido, lo que pasa es que te ves absorbido. No es un proceso inevitable, pero es un proceso muy difícil de intentar y resistir. Tus contactos naturales con la gente se han visto afectados. Pierdes contacto con todos tus amigos. Yo he perdido el contacto con por lo menos un 90% de los amigos que tenía antes de que empezase a estar en la banda. Eso es realmente malo”.
En Semana Santa, Mark y Paul se fueron a Brittany para pasar un fin de semana largo con sus novias. “Mark y yo estábamos muy unidos por aquellos tiempos. Creo que veía a Mark unas seis noches por semana durante meses. No sé si había trabajado ya en “Romeo & Juliet” antes de ir a Brittany; probablemente si. Era una casa enorme. Había muchos libros –Shelley, Wordsworth, Longfellow –y una chimenea. Era una preciosa casa antigua. Mark se levantó pronto una mañana, encendió la chimenea y empezó a tocar su guitarra. Me dijo: “He escrito una canción nueva, “Romeo & Juliet”. Me hizo llorar cuando la escuché porque estaba tan unido a Mark que sabía exactamente lo que estaba pasando. La frase donde dice “Y ahora me dices: "Bueno Romeo, ya sabes que solía tener una escena con el" ya la había leído en una entrevista. Aquellas palabras me destrozaron el corazón. Fue horrible. Este chico estaba muy enamorado de esta chica”
La entrevista comentada apareció en el Melody Maker de Enero de 1980. Holly Vincent dijo: “lo que pasa es que yo tuve una escena con Mark y llegó al punto en que no pudo con ello y tuvimos que dejarlo, lo cual hizo imposible a Ed Bicknell seguir siendo mi manager y el de los Straits. Fue en realidad una situación bastante desagradable”.
Paul también dice: “nunca pude decidirme si “Solid Rock” que fue escrita en el asiento delantero durante el segundo tour en Estados Unidos, también se refería a su situación con Holly. El momento donde dice “tienes otros tres dedos que te están señalando a ti” podían ser The Italians o podían ser John, David y Pick”.
La banda llegó a Wood Wharf en Abril para empezar los ensayos del nuevo disco. Según Ed: “era un grupo que temblaba. David se estaba recuperando de su periodo de enfermedad. John había resuelto sus problemas personales. Mark había estado volviendo a todo el mundo loco. Pick era bastante estable en este punto.
“Puedo recordar claramente el día en que bajé a verlos y me tocaron el “Tunnel of Love” por primera vez. Y la tocaron como si hubiese 10.000 personas allí delante. Era una habitación pequeña con un sonido muy intenso. Sonaba muy fuerte y yo estaba completamente aturdido. Pensé, este es un clásico. Entonces me tocaron “Romeo & Juliet” y dije: “Dios mío, increíble, preciosa. Y en ese punto es donde cogí el swing otra vez”.
Dave da otro punto de vista: “Después de Communiqué, yo no me encontraba bien. Simplemente sentía que el ángulo de acercamiento no era el correcto. Le dije a Mark: “me gustaría hacer música que me haga sentir como me sentía cuando era un crío, cuando estaba en el Octopus, dando vueltas. La música hizo una vez algo por mi, combinada con la sensación de estar en un carrusel de los de la feria”.
“Simplemente recordé todo esto en el Town Moor en Newcastle y el parque de atracciones allí, como te sentías cuando montabas en una atracción, y la música seguía sonando y la asociación de esas dos cosas se quedaban en tu mente y en tu imaginación. Yo estaba básicamente acosando a Mark para que escribiese algo que funcionase de esa manera. Me gustaría pensar que esa fue una de las razones por las que Mark escribió “Tunnel of love”. Pero estoy segura de que la experiencia era también parte de su propia memoria”.
En Junio, la banda se fue al Power Station de Nueva York para grabar el tercer album, que entonces se titulaba “Tunnel of love”. Ed retoma la historia: “El estudio estaba preparado y Jimmy estaba preparado , las canciones estaban allí, la banda preparada, el entusiasmo aumentaba otra vez. Y entonces Jimmy nos presentó a Roy Bittan, el teclado de Bruce Springsteen, y vino a los ensayos. Se sentó y se puso a tocar, y los efectos fueron increíbles. Se podía sentir en la habitación, se elevaba, era como el Concorde despegando.
“con lo que allí estaba, tocando todas esas cosas. Tuvieron unos cinco días de ensayos, y Mark ya tenía el trocito entre sus dientes. Fueron y cortaron el disco. Dos tercios del camino a través de Julio, es el turno de David de hacer su parte…”
Lo que pasó a continuación todavía no está claro. Las memorias difieren. Mark dice que Dave no podía hacer técnicamente lo que se le estaba pidiendo, con lo que se lo dijo. John recuerda una serie de cortes durante la grabación de “Romeo & Juliet”. Mark vió desde la sala de control a Dave luchando y le dijo de volver al hotel aquella noche y practicar. Al día siguiente Dave volvió, y era obvio que no había estado practicando. Durante la discusión, Dave insultó a Mark y los dos hermanos volvieron enfadados al hotel. Mark quería una disculpa de Dave pero este se negó a dársela. Finalmente Dave fue a John a pedirle consejo y John le dijo de irse a casa.
Paul recuerda un meeting sobre la carátula: “Entraron todos en la habitación, y David también entró, y Mark dijo: “No voy a discutir esto con él hasta que no se haya disculpado” y salió de la habitación. Con lo que David fue y se disculpó, entonces me llamó por teléfono y me dijo: “Mark dice que no es suficiente”.
Dave recuerda yendo al estudio mientras que la banda estaba haciendo un descanso: “Le dije al técnico de sonido: “quiero probar algo”. Estaba teniendo problemas con un determinado sonido y quería tener otra perspectiva. Empecé a hacerlo cuando Mark entró en la sala de control e inmediatamente empezó a apretar el botón para poder hablar, diciéndome que lo que estaba haciendo no era correcto. Yo le dije: “Mark, no estoy intentando tocar esa parte”. Básicamente Mark estaba en un estado que yo consideré de hiper-ansiedad, reaccionando demasiado, pulsando el botón cada siete segundos y haciendo comentarios que ayudaban bastante poco. Se suponía que ellos estaban haciendo un descanso. Yo básicamente quería un poco de paz y tranquilidad para volver a intentar ese trozo y quitármelo del medio.
“Le dije a Mark: “Por qué no cuentas hasta diez, te tomas un descanso, ve y cógete una cerveza a algo”. Porque tal y como lo veía, esto era como alguien que desprende esa ansiedad por todo el local y generalmente está enfadando a todo el mundo. Yo lo veía como el problema, y él me veía a mi como el problema. Bien, eso no era nada nuevo. Mark salió del estudio, canceló el día siguiente y quiso una disculpa, lo que me pareció que era la inversa de lo que realmente había pasado.
Cualquiera que fuese la causa exacta, Dave dejó la banda y voló de vuelta a Inglaterra. Dire Straits se convirtió en un trío.
TE HACES MAS GRANDE CONFORME ANDAS

Ni un incidente, ni un desaire, percibido o a posta, ni una pelea hizo que Dave Knopfler se fuese. Fue la culminación de un problema causado por dos hermanos que estaban en la misma banda, las presiones de la fama y el estar en lo más alto, y el cambio de naturaleza de la banda.
John dice: “creo que es muy raro que hermanos puedan trabajar juntos en una situación tan intensa como esa. Muchos de los hermanos pequeños tienen algo sobre sus hermanos mayores, especialmente si ambos tocan guitarra, quieren ser músicos, quieren ser compositores –hay mucha posibilidad de que sea conflictivo. Pero en aquel momento, era reconocido como parte de la banda, con lo que seguimos con ello”.
Dave admitió la existencia de un problema con Mark en el documental “Arena”. “Es la clásica situación entre hermanos y estamos llegando a esos términos. Dos años en la carretera ha sido muy duro para ambos y el resto de la gente ha estado también en la línea de fuego. –Pick, John, novias, Ed, Paul, el equipo de la carretera, todo el mundo. Ha sido un efecto carrusel en todos los sentidos. Pero es cosa de Mark y mía el resolverlo”.
Ahora, Dave niega vehementemente la idea de que el era el que siempre se quejaba –por lo menos, no más que los otros –o que él era técnicamente inadecuado. Pero sí que acepta que ni él ni Mark arreglaron su relación.
“Me fui porque no era posible para Mark ni para mi el seguir trabajando en la misma banda. Caminábamos por el estudio con los ojos pegados al suelo. Dejamos de comunicarnos. Una pena, pero es la realidad. Ese tipo de presiones pueden crear ese tipo de situaciones, como cualquier persona que haya estado en una banda sabe. Es como estar casado con tres personas más. Si al final decides que quieres el divorcio, entonces tienes que seguir y conseguirlo, sin pensar en lo que cuesta!.
La estructura de la banda había cambiado lentamente, hasta que con el “Making Movies” ya no era una “empresa” cooperativa. Se había convertido principalmente en la banda de Mark, y mientras que John y Pick (durante un tiempo) aceptaron aquello, Dave nunca pudo aceptarlo.
“Ya no era una banda amigable. Para mi, Mark seguía siendo mi hermano, mientras que para el resto del mundo era el Ayatollah. Era una difícil transición. Yo tenía dificultades para verlo como el Ayatollah hasta aquel día que le dije que se fuese a tomarse una cerveza o algo” y Paul me decía: “tu no le dices a la gente de hacer eso cuando están produciendo y haciendo un disco y tu simplemente eres un músico”. Nunca lo había visto de aquella forma hasta entonces”.
La partida de Dave calmó mucho la tensión en la banda, y la grabación continuó en calma, con Sid McGinnis, que había tocado (entre otros) con Peter Gabriel y Carly Simon, en la guitarra.
El album, cuando se completó, tenía vida propia hasta el intento de capturar la vida de la banda en un disco. Ya no podrían ser criticados por ser demasiado “cómodos”. Las comparaciones con J.J. Cale desaparecieron en un mar de alegre y triunfante sonido. Cada disco de que Dire Straits hace, tiene su sitio, y comparaciones meramente fundadas según los juicios de valores personales, pero no hay prácticamente dudas de que Making Movies era el sonido correcto en el momento correcto. Era como caído del cielo: “Hemos vuelto! Justo cuando pensábamos que habíamos acabado, hemos vuelto e incluso mejor que antes!”.
Es un album muy vibrante, entusiasta y positivo a pesar de la presencia de dos canciones muy tristes, “Romeo & Juliet” y “Hand in Hand”, las que debido a la fuerza de los arreglos, a duras penas se les puede llamar baladas en un sentido convencional. Vienen contrastadas con dos poderosas roqueras. “Expresso Love” y “Solid Rock”, ninguna de ellas parecida a algo que Dire Straits hubiese hecho antes. “Skateaway” está en algún lugar entre las dos y “Les Boys” va por su cuenta, un número de cabaret divertido.
Pero la pieza maestra es “Tunnel of love”, que va a través de una secuencia vertiginosa de tiempos y estilos, musicalmente evocando los carruseles de los parques de atracciones que es en realidad su base.
La forma de escribir en todas las canciones, ha alcanzado una nueva madurez: Mark finalmente ha encontrado la manera de combinar el “yo” de las experiencias personales (en todas las canciones menos “Les Boys” donde es un observador) con la separación que las hace más que extractos de su diario. En por lo menos un caso, “Skateaway”, que se alcanza al convertir dos canciones en solo una.
La canción más personal, “Romeo & Juliet” queda bastante patente que es algo más que sólo Mark. Tiene una calidad, tiene un mensaje que se aplica a cualquier persona que haya sufrido un corazón roto. En “Tunnel of Love”, hay diferentes niveles de significados. Infancia, memorias de parque de atracciones y ecos de un romance combinado con una referencia de la propia banda. “cantar acerca de los seis filos” refiriéndose a la canción “Six-Blade-Knife” del primer disco. Hay otra referencia a la pasada canción “Wild West End” en “Expresso Love”.
El album suena con una actitud positiva, un nuevo capítulo en la historia de Mark Knopfler y Dire Straits, mejor expresada en “Solid Rock”. “Bien, estoy harto de lo potencial/ Estoy harto de la vanidad de ahora/ Quiero aferrarme a la realidad esencial ahora”.
Pero la realidad era que no había en realidad una banda, y apremiaba hacer una gira por América que debería empezar siete semanas después de acabar el album. Había una presión por conseguir un guitarrista (Sid McGinis había sido rechazado porque su manager quería demasiado dinero por él) y también, si las canciones del Making Movies se querían tocar correctamente, un teclado, posiblemente dos.
Paul recuerda: “Conozco cientos de músicos, pero no podía pensar en ningún teclado conveniente. Entonces pensé en Alan Clark. Lo conocí una vez con Gallagher & Lyle. Lo vi tocar un par de veces pero en realidad no lo conocía bien. Pude ver que era bueno y sabía que Gallagher & Lyle tenían un nivel muy alto de músicos. Así que, personalmente venía de las bases correctas, no era conocido, no era una estrella y no estaba trabajando en esos momentos”.
Alan también es Geordie, nacido en Marzo de 1952 en Great Lumley, a dos millas de Newcastle, el segundo de cuatro niños. Su padre le transmitió el interés musical. “El era un músico frustrado, en realidad. Solía intentar tocar el piano, pero como nunca le enseñaron como hacerlo, nunca pudo con los pasos iniciales para tocar. Pero también cantaba a media jornada. Solía hacerlo en pubs por diversión”.
Su padre fue también rápido en apreciar un talento musical potencial. “Cuando tenía seis o siete años, mis padres me pillaron tocando intentando tocar el piano y en seguida me mandaron a clases. Eso hizo que no estuviese interesado en tocarlo”.
Pero el bichito musical vino de nuevo, “Empecé a interesarme otra vez cuando me operaron de apendicitis, cuando tenía trece o catorce años. Estuve fuera del colegio durante tres o cuatro semanas, y después de eso, empecé a tocar”.
Alan tomó clases y pronto aprendió lo suficiente para poder tocar en clubs de trabajadores. “Eran un beneficio para los teclistas que querían vivir. Solía tocar un órgano Hammond, utilizando pedales de bajo y todas esas cosas, trabajando con un batería. Empecé a hacerlo solo cuando tenía unos 14 años, y cuando tenía 16, toqué en un club durante un año y medio. Tenías que poder leer música, y la escena era que tocábamos unas cuantas canciones antes de que el artista invitado apareciese. Toqué con Matt Monro, the Bachelors, P.J. Proby. A él lo recuerdo particularmente. Tomaba dos botellas de brandy antes de salir al escenario.
“Desparramadas por todos estos actos de cabaret estarían todas estas bandas de los sesenta: Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick and Tich, The Merseybeats, Del Shannon. Incluso en aquellos tiempos solía considerarlo como lo hago ahora: ridículo. No era nada inspirado. Puedo pensar en mejores formas de aprender. Pero fue rentable. Cuando tenía 16 años ya tenía un coche y estaba ganando dos veces más que mi padre”.
Le llevó a través de Chester-le-Street al colegio Técnico de Dirham, donde principalmente estudió música, y fue aceptado por la Escuela de Música de Guildhall. Pero tenía mucho trabajo y Alan no sintió el impulso de seguir hacia el sur para una posible carrera como profesor de música.
“Simplemente dejé el colegio técnico. En aquel tiempo estaba trabajando en el Club Carrusel en Chester-le-Street, que fue el último de los clubs casinos. Los cabaretistas tocaban durante una semana allí –definitivamente un paso hacia arriba de los trabajos de una noche. Poco después de eso fui a trabajar a un barco crucero por el Caribe durante varios meses, y pasé unos 18 meses establecido en Miami. Luego volví y seguí trabajando en los clubs. Supongo que en muchos sentidos, me desarrollé tardíamente. Pasé la mayoría de mi juventud persiguiendo a las chicas”.
Cuando volvió a casa, tenía ese presentimiento que debía estar tocando en bandas. “Pero musicalmente, no había ninguna banda por ahí en la que estuviese interesado. Sólo tenía esa necesidad de asociarme más con bandas que con el trabajo del cabaret. Toqué con algunos músicos locales que tenían bandas –incluido un Geordie reformado con Brian Johnston, que está ahora en AC/DC –pero básicamente eran penosos”.
Entonces se me ofreció un trabajo con Splinter, que había firmado con la firma Dark Horse de George Harrison, pero que estaba perdiendo popularidad después de su único hit “Costafine Town” en 1974.
“Decidí que iba a tomármelo en serio. Este era principalmente el principio de mi carrera musical en lo que a mi se refiere, porque hasta ese momento, no estaba intentando llegar a ningún sitio. Con lo que empecé a practicar seriamente. Splinter estaba más inclinado musicalmente que otras bandas con las que había trabajado en el pasado. Fue mucho más enriquecedor para mi el trabajar con ellos”.
Splinter le dio a Alan una base en la forma de vida del rock´n roll: una gira como telonero de Gregg Allman y Cher, sesiones de radio, grabar un album (que no se editó), conciertos en Japón. Y durante los tres años que pasó con ellos, dio su primer paso para crear su propia música.
“El manager de Splinter sugirió que hiciese algunas demos, con lo que me uní con un cantante llamado Jimmy Lowry. Escribí la mayoría de las partes de las canciones, y entonces había algunas piezas instrumentales. Empezó como una aventura seria, pero terminamos cometiendo el error que todo el mundo comete, intentarlo con un single. Consiguió un poco de interés, pero muy poco para que llegase a ser algo”.
Alan se unió a Gallagher & Lyle durante un tiempo, y después pasó el verano de gira con Lindisfarne.
“Entonces estaba yo una mañana tumbado en la cama cuando sonó el teléfono. Era Paul Cummins. Me preguntó si estaba haciendo algo –nada –y me preguntó si habría una posibilidad de tocar con Dire Straits. Había escuchado la banda al principio. Un amigo mío compró el primer album, y por supuesto estaban todas esas referencias de Newcastle, así que me los colocó. Tengo que decir que no tenía mucho interés porque todo era guitarra. Pero aún así me gustaba.
“De cualquier modo, un par de semanas después de la llamada me fui a Londres, al Wood Wharf, y ya no volví. Dijeron que era para preparar durante un par de días como mucho, pero después de aquel tiempo me dijeron “tienes el trabajo”.
Paul continúa: “Y entonces necesitábamos un guitarrista. Buscaba a un chico y Hal telefoneó, así que pensé que le podríamos dar una oportunidad, antes que tener a la banda parada sin hacer nada”.
Hal es de California aunque sus padres son rusos. Su padre nació en Leningrad y su madre en Odessa. Se conocieron cuando eran deportados por los nazis a los campos de concentración en Alemania. Después de la guerra se casaron y emigraron a América, primero viviendo en Nueva York y luego en Monterrey, donde Hal nació e Junio de 1953.
“Lo que recuerdo es que siempre tenía esa cosa por la guitarra. Cuando tenía unos cinco años, mis padres me compraron mi primera guitarra de plástico blanca. En realidad era un juguete –tenía dibujos de cowboys. Tuve esa guitarra durante años y nunca conseguía hacerla funcionar; siempre sonaba terrible. Unos años después alguien mayor vino a casa y me dijo que tenía cinco cuerdas altas E y una cuerda baja E”.
Más formación musical formal vino después, cuando la familia se mudó a Washington DC. “Cuando tenía unos 9 años, empecé a estudiar piano durante un par de años. Estaba aprendiendo como leer música, pero no me gustaba mucho. Creo que era principalmente por los profesores que tuve, aunque yo estaba interesado en poder hacer algo enseguida, contrariamente a tener que hacer todo el proceso de aprender escalas y notas, así que me aburrí mucho. Me gustaba la idea de la guitarra porque podías aprender acordes de forma fácil.
“Entonces vinieron los Beatles y cuando empecé a escucharlos y a los Stones, dije: Esto es!, tengo que aprender a tocar la guitarra”.
Esto vino en unas vacaciones al complejo turístico de Delaware, donde un amigo de la familia pasó todo el tiempo enseñando a Hal a tocar la guitarra lo suficientemente bien para hacer creer a sus padres que esto era serio. Le compraron una guitarra acústica barata por 19.95 dólares, pero insistieron en que fuese a clases.
“Odiaba al profesor. Era un chico grande y gordo que era dueño de una tienda de discos y era realmente grasiento y olía fatal. Después de una clase horrible se giró y me dijo: “Nunca serás un guitarrista”. Y esto me lo dijo cuando tenía 11 años!”.
Pero en el colegio había más gente con ganas de tocar, y se formó una banda para un show de talentos en el colegio –H.A Lindéis. Con una Dan Electro negra prestada y una Fender Champ como amplificador. Hal hizo su debut público tocando “All my loving” de los Beatles.
Cuando volvió a casa esa misma noche, estaba esperándolo una Kent eléctrica completamente nueva, un regalo de su madre y su padre, especialmente por la repetición del show de talentos enfrente de los padres. Salieron los H.A. and the Lindéis, Hal empezó con los acordes de “All my loving” y entonces, el desastre. Todo el mundo estaba cantando medio tono más alto que la guitarra. Ahí fue cuando descubrí por primera vez, que puedes afinar la guitarra”.
Cuando se fue al Junior High School, Hal se juntó con otra banda, the Nightriders, que se ponían en la cafetería después de las clases y tocaban para cualquier persona que quisiese escuchar, un set de 5 ó 6 canciones. “Habían muchos greasers por allí, con lo que si no tocabas música soul solían quejarse”. El repertorio era principalmente Atlantic, Stax y Motown, Sam and Dave, Eddie Floyd´s Knock on wood, Wilson Pickett´s, In the midnight hour, instrumentals como Twine Time y Night Train de James Brown. Todas estaban allí junto con algunos hits del momento como Louie Louie y Hang on Sloopy.
Siguiendo con la High School, Hal encontró otra banda, Sudden Rush, pero el Sudden se eliminó después. “Fue mi primera banda seria –teníamos incluso un sistema de PA. Básicamente, ahí es donde aprendí en realidad a tocar. Tocábamos en universidades y colegios –creo que mi hermana nos consiguió el primer concierto, en su fraternidad en la Universidad de Maryland.
“Tocábamos 4 sets de media hora con un descanso. Eran versiones –Beatles, Stones, Chuck Berry, cosas inglesas. Eso significaba muchas canciones, con lo que lo hacíamos dos veces y luego improvisábamos –poníamos un largo solo. Recuerdo que yo hice “Feeling alright”, la canción de Traffic. Podías hacer que durase una semana, con largos y extendidos solos”.
Rush duró hasta que nos fuimos a la Universidad. “Habían presiones paternales, y en aquel momento en concreto yo no podía ofrecer ninguna alternativa, con lo que decidí intentarlo. Y lo hice –durante un semestre”.
Rush empezó a quitarme más y más tiempo. Habían cambios de personal en la banda y empezó a tocar más lejos: Pennsylvania y Delaware, cualquier sitio donde hubiesen conciertos. Inevitablemente los estudios fueron abandonados y Hal dejó la universidad.
Otra obsesión entró en juego. Quería ir a Inglaterra, en parte porque la música había sido mucha inspiración y en parte porque crecer en un ambiente europeo en América le hizo ser curioso y querer ver como era la otra parte del Atlántico.
“Ahorré el dinero y un día le dije a mis padres que me iba a Inglaterra. No me tomaron muy en serio. Con lo que cogí un avión y vine. Me quedé en un hotel pequeñito, un bed & breakfast en Kensington High Street. Empecé a conocer a gente enseguida. Inicialmente sólo iba a quedarme por un tiempo, pero alguna gente me ayudó a encontrar un piso…”.
Ojeando el Melody Maker, Hal vio un anuncio donde buscaban guitarrista. Era con una banda de pubs llamada Yellow Bird. Hal se unió a ellos y se recorrió el circuito de pubs londinense antes de ayudar a crear una nueva banda, Darwin. Tenían un manager que era millonario, un contrato para un disco con Carisma, que produjo el album “Put it down to Experience” y un montón de conciertos. Pero Hal no tiene recuerdos muy felices.
“Simplemente no salió de la forma que yo pensé que saldría. Cuando nos sentábamos juntos en los pisos de cada uno intentando conseguir material, todo iba bien, pero tan pronto conseguimos un manager, la actitud de la banda empezó a cambiar y no fue para mejor”.
“Nos abrió los ojos. Fue mi primera exposición a los negocios porque la mayoría de los músicos que no son famosos no se dan cuenta de que hay un gran negocio detrás de todo esto. Eventualmente me sentí como si ya hubiese tenido suficiente de ir de arriba abajo sin conseguir ninguna satisfacción, con lo que lo dejé”.
Él solo en casa, pasó seis meses escribiendo canciones, intentando descubrir donde estaba su potencial. Y luego, por suerte consiguió contacto con Al Kooper, cuya carrera se expandió con los Royal Teens, el cambio de Dylan en la música eléctrica, y el jazz rock con Blood, Sweat and Tears. Ahora era un productor importante. Kooper escuchó, le gustó lo que escuchó y decidió producir las canciones de Hal.
Entonces, por otra coincidencia, Hal escuchó que Dire Straits estaban buscando un guitarrista. “En realidad me encantaban los Straits con lo que pensé: Esto suena interesante. Hablé con Paul Cummins y me preguntó lo que había hecho, quien me gustaba, que tipo de guitarra estaba tocando. Le dije que una Strat, y creo que eso me dio unos cuantos puntos. Le pregunté si tenía que saberme algunas canciones, porque no conocía otras canciones de los Straits mas que las del disco. No tenía ni idea de cómo estaban construidos.
“Así que me dio cuatro canciones, tres de ellas estaban en el Communiqué, que no lo tenía. Colgué el teléfono –esto eran las 9 ó las 10 de la noche –y empecé a llamar a todo el mundo que conocía, intentando hacerme con el Communiqué. Finalmente lo conseguí y me senté toda la noche, escuchando las canciones”.
Al día siguiente Hal fue a Wood Wharf y entró con su 59 Strat blanca debajo del brazo. Paul dice: “Fue divertido porque llegó media hora tarde. Pero en cuanto entró en la habitación, Mark y yo nos miramos y afirmamos con la cabeza. Mark le dio a Hal unos walkman y le dijo: Escucha esto. No intentes sacar los acordes, simplemente escúchalo y siéntelo. Eso es todo”.
Hal recuerda ese día muy bien. “Era Tunnel of Love, la cual es casi 100 horas de larga. La primera cosa que estaba intentando hacer, era sacar los acordes para poder tocarla. La escuché tres veces y pensé: “hey, esto puede ser muy bueno, porque en aquel tiempo, mi forma de tocar era más como el rock, más agresiva, lo cual era lo que pasaba en el Making Movies”.
“Bien” dijo Mark, “vamos a enchufar las guitarras y la tocaremos entera”. Cogió su Sunburst Schecter (una de las favoritas que fue robada después) Mark entró con la intro del Tunnel of love, enseñando a Hal los acordes de las partes que tenía que tocar.
“Había una línea que predominaba en toda la canción, y Mark era el que tenía que hacerlo, con lo que las otras partes eran las que tenían que ser cubiertas. Lo que hace es, empezará tocando las líneas principales y a la mitad, pararía y tocaría las semi principales. El se giró hacia mi y me dijo: “vale, haz esto”. Me enseñó exactamente lo que quería que hiciese y yo básicamente intenté hacerlo lo mejor que pude.
“Obviamente, desde el principio tuve que trabajar mucho con la guitarra. Mark tiene mucho estilo cuando toca. No podías coger simplemente un acorde simple y tocarlo de fondo porque desentonaría; sería como intentar meter un cuadrado en un círculo. Con lo que tuve que refinar mi forma de tocar, casi como tomando un papel de lija y lijando las esquinas. Básicamente, yo era más un guitarrista de rock´n roll, con el molde de Keith Richards. Yo estaba más a favor de enchufar la guitarra en un Hi-Watt ponerlo al máximo y dejar a los altavoces y a los amplificadores gemir”.
Mientras tanto, Alan había estado estableciendo un papel crucial en la banda. No sólo estaban las nuevas canciones por aprender, si no las viejas tenían que ser adaptadas a los teclados. “Volvía a la casa de John donde me estaba quedando sobre las 9 de la noche, después de los ensayos, y me sentaba durante un par de horas escuchando la siguiente canción. Entonces escribía la parte del piano, nota a nota. Fue una forma genial de aprender lo que la gente había tocado. Y por supuesto, al día siguiente ponía la música y la tocaba inmediatamente, y así conseguía el ímpetu de la canción entera.
“Era como una combinación de Mark y de mi sacando las partes del teclado. El podía tener una concepción de un par de líneas de lo que el teclado tenía que hacer, entonces yo tocaba algo y él decía: “eso es, utilízalo”. Funcionó muy bien porque Mark tenía la mente muy abierta al respecto y el estaba muy bien orientado al teclado”.
Finalmente se decidió que un teclado sería suficiente, y después de unas cuantas cortas semanas de ensayos, unos Dire Straits nuevos y vigorosos se sentaban en unos camerinos en un pequeño club de Vancouver, Canada, escuchando las grabaciones retumbar en las paredes.
Para Hal, por lo menos, era una ocasión de nervios. “Hicieron un anuncio: “Señoras y caballeros, un aplauso para Dire Straits! (Ladies and Gentleman, will you please put your hands together for Dire Straits!) y el corazón me iba a mil y me preguntaba a mi miso: que estoy haciendo aquí?
“Una de las razones por las que estaba nervioso era por no saber demasiado de Dire Straits. No sabía como la gente reaccionaría hacia mí por estar sustituyendo a David. No sabía si habría algún resentimiento en plan de: “Quién es este chico” “Dónde está David?”. Pero entonces, cuando salimos al escenario todo el mundo pareció estar muy contentos de vernos.
“Con lo que empezamos con “Once upon a time in the west”. Alan hizo su silbido en el Prophet y en cuanto hice el primer D, la cuerda hizo”boing” y voló por la audiencia, Mark tuvo que pensar, oh dios mío, qué tenemos aquí? Pero sólo me miró y sonrió…”
Pero fue un buen concierto, un bonito comienzo y Dire Straits empezó a moverse por la costa oeste del Norte de América, tocando en clubs. San Francisco fue surreal. Tocaron ante una audiencia tranquila, con comida, bebidas y drogas. Pero sentados, esperando a ser impresionados, no disfrutaron en realidad del concierto, lo cual era bastante desesperante. De vuelta al hotel, situado en una sección gay estratégica en la ciudad, Hal se despertó la mañana siguiente viendo a un tonto, como Guy Fawkes, con la nariz pegada a su ventana.
Pero la música se estaba consiguiendo tan bien, que solo podía ser tomado como un buen presagio.
CIUDAD DE LA NOCHE… CIUDAD DE LA LUZ

Los Ángeles es un lugar extraño, una ciudad con una imagen, un teatro con mucho para vivir pero poco para construir después. Hogar de las estrellas, hogar de las industrias de discos americanas, y ahora no hay hogares visibles, sólo casas, hoteles, fábricas, tiendas, oficinas, urbanizaciones. Nada es más antiguo de 20 años, y se alarga más lejos de lo que el ojo puede ver. Es una ciudad impersonal, por lo menos para el que lo ve de fuera, una ciudad sin corazón. Quítale los suburbios con los nombres de las películas, y no te quedará nada.
Aquí hay ciudades dentro de ciudades –Culver City, Temple City, Universal City –como si toda la masa que se ha ido extendiendo, haya sido puesta por un niño jugando con trocitos de Lego. Las distancias son geniales; las reglas del automóvil. Blancos Rolls Royces sacan brillo a los parachoques con un montón de trastos viejos oxidados de Detroit., modernos Caddies se imponen sobre los pequeños Minis. En un extraño cambio de roles, solo los pudientes se pueden permitir los modelos europeos; el ordinario Joe se queda con su monstruo cromado y el apetito por la, cada vez más cara, gasolina,
“Un parking gigante” –es el veredicto de John de Los Angeles.
Los Straits han alquilado coches para la primera parte del tour por los Estados Unidos, y conducen por la autovía de la Costa hasta Los Angeles, pasando por Malibu, complejo turístico de playa de los ultra ricos, para llegar así al legendario Sunset Boulevard.
Siguiendo por Bel-Air para ver la arquitectura de Disneyland construida para satisfacer las grandiosas fantasías y egos gigantes de generaciones de estrellas de cine, vuelven a Sunset por el final, pasando por zona de shows de striptease (“garantizado el desnudo total, si no le devolvemos su dinero. Noche de amateurs el domingo”), y clubs de noche (“Miss Pat Collins, la hipnotizadora”), todo lleno de gigantes anuncios que muestran la última película de las estrellas. Escondido arriba de todo esto esta el Roxy Club. Es Jueves, 28 de Octubre de 1980. La temperatura es de 82 grados Fahrenheit y esta noche y mañana Dire Straits tienen lleno completo.
Unas 200 yardas hacia delante, en una calle hacia abajo, está el Sunset Marquis, un bonito hotel, elegante y discreto preferido por las bandas que están de gira. Llegada al hotel, una comida, un descanso y al Roxy para las inevitables pruebas de sonido.
Hay problemas con las entradas. En un club con capacidad solo para 500 personas sentadas, la Warners ha cogido 150 asientos. El personal de la compañía de discos no está reconocido por ser el público más receptivo, y habrán muchas figuras de la industria esta noche. “Ellos no aplauden aquí” dice Mark. “Sólo hacen sonar sus cucharillas de plata”.
Ryan O´Neal y Farrah Fawcett quieren mesas separadas (a quien creen que están engañando?) mientras que fuera, dos fans dedicados están haciendo cola ya para entrar, junto a sacos de dormir y termos, para el show de la siguiente noche. Encantado de ver a por lo menos dos fans dedicados en la audiencia, Mark insiste en que se les haga ya una buena reserva de mesa para así evitarles dormir en el suelo.
En una ciudad donde las películas han elevado al gangster a la figura de super héroe, casi sería de esperar que Ed fuese perseguido por una figura misteriosa tratando de romperle los brazos si no paga 5.000 dólares, una deuda imaginaria que viene de un concierto de los Talking Heads hace años.
“No te preocupes, joder” dice un amigo americano dispuesto a ayudar que parece que haya salido de Hollywood. “Ya me encargo yo de él”. Cara de susto. Este chico lo dice en serio. “Le podrías pedir por favor que se aleje un poquito?” pregunta Paul. Sin problema.
Después de este drama, el show parece que será un anti climax y de hecho, el veredicto en los camerinos después del concierto no fue bueno. Ha habido un problema con el sonido que se cortó a mitad de una canción., eventualmente provocado por un fallo en la fuente de electricidad, lo que fue lo mismo para las luces y para el sonido, totalmente inadecuado. Un camión generador se alquila para el siguiente concierto para asegurar la electricidad.
Como si esto no fuese suficiente, el aire acondicionado del escenario sólo empezó a funcionar a mitad del concierto, congelando el sudor de los músicos. Esa es una forma rápida de pillar neumonía.
Todavía las sonrisas y risas tienen que ser moldeadas en las caras de los Straits mientras que se preparan para conocer a los grandes, una lluvia de estrellas (su noche es mañana), y toda la gente de la compañía de discos, que todos quieren dar la mano a los Straits y decirles lo bueno que es su disco.
Les dan una lección de veinte minutos sobre los problemas de lo tormentoso que es buscar trabajo en la mitad oeste. La banda sale por la puerta en dirección al hotel, mientras que les aplauden.

Miércoles. Se ha encontrado un agujero en su itinerario., y Ed lo llena. Con lo que toca levantarse temprano para ir a la estación de televisión KTLA donde tocarán dos canciones, “Sultans” y “Skateaway” (el single americano de Communiqué), para un programa llamado “Solid Gold”. Sólo tienen que hacer mímica pero el programa sigue y sigue. Se deja a la banda tirada durante un rato, mientras que el director ajusta sus ángulos con la cámara e intenta resolver unas cuantas dificultades técnicas, forzados a escuchar a un supuesto cómico que tenía que entretener a la audiencia.
“Si os preguntáis de donde viene ese humo” dice señalando a un lado del escenario, “viene de un par de enanos que están fumando marihuana”. Genial, pero completamente perdido en una audiencia cuya edad media parece ser de unos 65 años. El mayor problema en Los Angeles es encontrar suficientes personas para crear una audiencia. Hay demasiados programas de televisión que se graban cada día.
Casi no les queda tiempo de comer antes de tener que volver al Roxy para las pruebas de sonido; esta noche están precisando una versión de “Skateaway” que tendrán que tocar en directo en otro programa de televisión, “Fridays” en dos días.
Hora del concierto. Y esta noche va todo como un sueño. Viejas canciones y nuevas canciones mezcladas en un mar de música memorable. “Once upon a time in the West” tirante y tensa… “News” amenazante bajo la batería de Pick…. “Sultans” haciendo una celebración. Y hay una sorpresa, al escenario sube Roy Bittan, en Los Angeles con Burce Springsteen para los conciertos en la ciudad, para recrear la parte de los teclados de “Tunnel of Love” que tocó en las grabaciones. Punto más alto. Bises. “Wild West End” y “Where do you think you are going” ven como los Straits se bajan del escenario.
Justo antes de que empezase el set, Bob Dylan se coló discretamente y ahora está en el backstage, esperando que los Straits se sequen el sudor y abran las puertas a las estrellas, semi estrellas, ejecutivos de la compañía de discos, hombres para la promoción, y una chica que come la oreja a todo el mundo que conoce sobre una opera rock que acaba de escribir. Con seguridad, Bob disfrutó del concierto, las luces no fueron muy buenas y pronto ya está en una conversación profunda con Mark.
La fiesta va terminando, va yéndose la gente y se llega un íntimo restaurante y sitios selectos de la noche. Alguien ha escuchado que Robert Redford está en la ciudad, y, si, estaría bien volver a ver al viejo Bob otra vez. Tengo esta pequeña propiedad en la que quizás podría estar interesado…
Unos cuantos músicos se van moviendo a la habitación de Mark en el hotel. Dylan se sienta en un sillón y habla con Pick esta vez. Entonces desaparece en una de las habitaciones con el bajista Tim Drummond y una cantante de color. Paul Cummins es mandado a recoger dos guitarras acústicas Ovation.
“Bob va a cantar y tocar algo” anuncia Paul a una habitación poco impresionada. Ese suave y super cool pueblo de Los Angeles siguen sus conversaciones. Ocasionalmente, los curiosos se acercan a la habitación para ser confrontados con Bob sentado en la centro de la cama, su cantante sentada en los almohadones, Tim Drummond tocando la otra guitarra sentado en el suelo.
Las canciones son nuevas, no se han grabado nunca, dulces melodías y preciosas armonías, la claridad del cristal del gospel que sale de la voz de la chica resaltando sobre los tonos nasales familiares de Dylan. Una larga jam por los clásicos del blues, “Baby, what you want me to do”, consigue que Mark vaya a la habitación. Coge la acústica que tenía Tim, y Mark y Bob empiezan ese pequeño baile con sus guitarras, instrumentales que descubren una melodía como si fuese independiente de sus dedos en las cuerdas.
Ahora mismo, la pequeña habitación se está llenando cada vez más. Mark persuade a Bob de ir al salón. Sentado en el brazo de una silla, está de cara a Mark, y tocando canciones y más canciones, sin títulos, sin volantes, sólo guitarra y voz haciendo que se llene de magia musical toda la habitación. Una canción, “Woman at the Well”, con esas armonías vocales por Dylan y su acompañante, les lleva a tocar un instrumental blues con Mark a la cabeza.
“Esa es una buena canción, Bob” dice Mark, cuando deciden que llegue el final de la canción.
“Si, cuál es?”
“Pensaba que era una canción tuya”
“No, no es mía. Pensé que era tuya”
Estaba en el aire aquella noche.
Una canción de Bob de Gospel, “Ain´t no man righteous enough” acompañada por whoop de Pick y Mark le urge a Bob tocar más canciones favoritas suyas de sus tiempos de antaño.
“Estamos tocando muchas antiguas ahora” dice Bob. “si, vamos a ver, tocamos “Fever”. Mark hace los acordes pero Bob se deja llevar.
“Toca esa de “Guns across the prairie” dice Mark pero Bob no quiere ir al pasado.
“Aquí hay una canción que puede que te guste” dice, y empieza con una canción de broma “A couple more years” que hace que la audiencia ría nerviosa, casi sin atrever a mover un músculo en esa atmósfera tan intensa. La tensión se disipa con otra canción “She´s not for you”.
La siguiente canción dura solo medio verso antes de que Dylan olvide las letras.
“Estoy teniendo problema con mis letras esta noche, Mark”
“Siempre escribiste demasiadas Bob”
Las canciones son empezadas y nunca acabadas, se sacan de la memoria personal y pronto, son las 3 de la mañana. Tiempo para que los músicos descansen un poco, y para la audiencia de hacer el baile de regreso a casa.
El día siguiente John, Alan, Pick y Hal todavía están brillando, a duras penas creen que vieron a dos músicos maestros hacer música para ellos mismos en circunstancias que difícilmente se repetirán, un poco de historia ante sus ojos y oídos.
Sólo Ed se sigue manteniendo cool: “la cosa es que las estrellas sólo son gente como nosotros. Todos tienen que levantarse por las mañanas e ir al baño”. Pero él estaba impresionado. Todos nosotros lo estábamos.

Un par de días después, Dire Straits salió para Dallas, el siguiente paso de la gira que lo llevó por el sur y hasta la costa este, tocando en clubs hasta que llegaron a Nueva York, donde tocaron en teatros, hasta llegar al Massey Hall en Toronto, Canadá el 23 de Noviembre.
Mientras tanto, Making Movies se había restablecido crítica y comercialmente. Hasta hoy se han vendido 3.3 millones de copias en todo el mundo. Y de vuelta a Inglaterra, hubo otra sorpresa: el single “Romeo & Juliet” estaba despegando.
Ed dice: “La primera cosa que hicimos con Hal y Alan fue grabar esa canción para Multi-Coloured Swap Shop, el programa que la BBC hacía para los niños los sábados por las mañanas. Había bastante gente de la BBC que dijeron: “Oh, que canción más bonita. Si la sacáis, la pondremos”. Con lo que dijimos que lo haríamos, porque originalmente “Solid Rock” era la opción para un single. Pero no era en realidad representativa del disco en el que estaba.; Making Movies es esencialmente la primera cara del disco.
“Phonogram quería en realidad “Romeo & Juliet” más que la banda, que pensó que no la sacarían. Y en realidad, sobrepasó al “Sultans”. Fue muy importante en otro sentido también. Se “quitaron de encima” el “Sultans” y mostró que la banda tenía más variedad. Se había hecho un comentario, quizás no del todo injustificado, de que todo lo que siguió al “Sultans” sonaba como el “Sultans”. “Lady Writer” no era muy diferente”.
Las fechas británicas comenzaron en Diciembre, y la banda continuó por todo el mundo hasta Julio de 1981. Irlanda, Italia, España, Australia, Nueva Zelanda, Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Francia, Suiza, Italia (una segunda vez), Bélgica y Luxemburgo; todos dieron a los Dire Straits una bienvenida gigante.
Hal todavía no ha bajado. “La gira británica fue en sitios más grandes que en América; hubo una gran producción, con las luces y empezaba a sentirme bien. Y para cuando llegamos a Irlanda, fue ya lo más y la audiencia fue increíblemente receptiva. Se podía sentir que la banda había subido de rango. Para cuando llegamos a Australia, la banda era ya increíble. En Nueva Zelanda hicimos un concierto al aire libre delante de 20.000 personas, que es para la mayor cantidad que he tocado en mi vida.
“Trabajo totalmente fuera de la audiencia, porque si es un concierto tranquilo, con una audiencia tranquila, tienes que intentarlo y crear algo que no está allí. In Suiza, donde pensé que la audiencia sería realmente reservada, se volvieron locos. Silbaban y gritaban como locos. Produjeron más decibelios que nosotros con todos nuestros amplificadores. Nos ensordecieron a nosotros en el escenario.
“Cuando miras al recinto y lo ves lleno de gente, digamos 12.000 personas, la única forma que tienen de aplaudir es poniendo sus manos sobre sus cabezas, así que ves todo ese mar de manos y los cuerpos balanceándose. Mucha atmósfera, mucha electricidad se genera, y yo simplemente me dejo llevar”.
Making Movies hizo su mayor impacto en Italia, donde vendió 600.000 copias (comparando, en América se vendieron 500.000 copias lo cual, no estuvo nada mal sin tener ningún single) y el single “Tunnel of Love” fue un éxito increíble. Cuando la banda estuvo en Turín para tocar delante de 90.000 personas en el estadio de fútbol, la fama de los Dire Straits había alcanzado la proporción de los Beatles.
Alan sonríe. Me aproveché un poco de que no me reconociesen. Me fui a dar un paseo por el estadio, y habías todos estos sitios donde vendían camisetas falsas, algunas de las cuales eran absolutamente horribles. Algunos habían intentado hacer un dibujo de Mark de una foto que estaba en una revista, y tenía entradas muy pronunciadas, grandes huecos entre los dientes, ojeras pronunciadas y una pequeña corona en la cabeza.
Bajo venía escrito “Sultans of Swim”. Obviamente tenían un pequeño problema con el idioma.
“De todos modos, salí por una de las entradas y cuando iba a mitad de camino hacia la otra, escuché esa voz de chica gritando: “Alan!” Y antes de que me hubiese dado cuenta, estaba rodeado de chicas adolescentes. Tuve que volver diciendo: “shhh, shhhh, no decir nada”, sino hubiese sido acosado”
El veredicto de Ed de toda la gira fue que restableció a los Dire Straits después de lo que pasó con el Communiqué. “La banda estaba incomparablemente mejor que antes, era un grupo con todas las de la ley. Me preguntaba como hubiésemos llegado a algún sitio tal y como era la banda al principio. Algunas personas sienten el paso del rockaboogie, pero tienes que moverte.
“Y ellos estaban muy feliz con si mismos, aunque Pick estaba obviamente menos feliz que el resto. Hal y Alan, desde su punto de vista, habían salido de la oscuridad y, siendo el precio que habían pagado muy bajo, encontraron la verdadera felicidad. Mark y John estaban como niños. Making Movies era lo más cercano a lo que Mark hubiese querido conseguir con un disco en aquellos momentos.
“Se había vuelto mucho más prominente. Ya no era en realidad el grupo democrático que una vez fue. Era una cosa muy sutil. El no iba de dictador; no era como tener a alguien haciendo arreglos todo el tiempo. Pero él tenía una idea muy clara de como quería que la canción fuese y sonase. Así que cuando terminaron la gira mundial en Luxemburgo, todo el mundo dio un suspiro. Pero era un tipo de suspiro sonriente”.
Un largo descanso era obvio y la banda volvió a sus respectivos hogares con sus respectivas familias. Mientras tanto, Ed escribió a una docena de productores ingleses británicos, envió una cinta del Making Movies, hizo que se fijasen en el éxito de Dire Straits y dijo que Mark estaba interesado en hacer una banda sonora.
“Tuvimos un par de intentos abortivos cuando quisimos hacerlo. Representantes de importantes estudios americanos desayunaron conmigo en el Ben Frank´s en Sunset Strip, y me sugirieron películas que Robert Redford produciría. Cuando preguntaba si Robert Redford sabía algo al respecto me contestaban: “Bueno, todavía no, pero lo sabrá”. Este tipo de cosas”.
Ed recivió tres respuestas de los productores británicos. Mark Shivas estaba haciendo una película sobre Maria Callas, la cual no era posible. Don Boyd nos ofreció “An unsuitable job for a woman” una película de misterio que se rechazó porque nadie podía descifrar el misterios. Pero la respuesta más prometedora venía de David Puttnam, que tenía el escrito de Hill Forsyth para Local Hero. Forsyth, cuya película Gregory´s Girl estaba a punto de convertirse en un éxito, dirigiría la película y Puttnam, también destinado a tener una película de éxito con Carros de Fuego, produciría la película.
Ed leyó el escrito, le gustó y se lo envió a Mark a Nueva York. Él le llamó: “Me parece genial. Cuéntame más al respecto”.
Ed dice: “nos involucramos antes de que tuviesen a los actores. Le doy a Puttnma todos los créditos por el hecho de que nos dio una oportunidad. Mark nunca había hecho una banda sonora. Resultó ser que el hijo de David Puttnam era un fan loco de Dire Straits y David estaba loco por como sonaba la guitarra en Tunnel of Love. El pensó que si Mark podía recapturar el efecto emocional de ello, entonces, sería la persona perfecta para lo que Hill quería crear en su película”.
Inevitablemente, la película se pospuso, con lo que en Enero de 1982 Mark juntó de nuevo a la banda. Reservaron en el Wood Wharf para ensayar para un nuevo album. Había sido un periodo de escribir canciones muy prolífico. “Telegraph Road” ya había aparecido en los conciertos a partir de Australia, pero había veinte canciones más. Mark quería hacer un album doble ante el horror de Ed.
“Es genial poder trabajar con música y no con trozos de coches, pero también tienes que tener una perspectiva comercial algunas veces. Un álbum doble hubiese sido muy difícil. Hubiese tenido muchos problemas con la compañía de discos y el precio hubiese creado un problema a la hora de vender”.
Las razones económicas prevalecieron y “Love Over Gold” fue un album solo. La banda voló a Nueva York el 1 de Marzo y grabó siete canciones, dos de las cuales, “The Way it always starts” y “Private Dancer” no se utilizaron. (“The way it always starts” fue regrabada por Gerry Rafferty para la película “Local Hero”). Otra nueva canción, “Posters, Badges, Stickers and T-shirts, un irónico comentario sobre el merchandising, se convirtió en la cara B del single de “Private Investigations”. Mark se sentía muy seguro consigo mismo para producir el album con la ayuda de Neil Dorfsman.
Love over Gold, se convirtió en otro paso hacia delante. Sólo cinco canciones, cada una de por lo menos seis minutos, y encabezando el “Telegraph Road” con más de 14 minutos. Ahora, la mezcla de experiencias personales y temas amplios se han plegado de tal forma que ya no era posible señalar un incidente actual sobre de que iban las canciones. El carácter de “yo” era los dos, un participante y un observador. Musicalmente, el rango de canciones desde la construcción épica del “Telegraph Road”, cambia de forma y de estilo alcanzando la canción un climax hasta la alegría de “Industrial Disease” , en realidad, el hombre extraño sacado en un album que es sombrío y serio y rico en invención melódica.
“Telegraph Road” fue inspirada originalmente por una calle actual en Detroit que la banda visitó durante su segundo desastroso tour en los Estados Unidos. Mark explica: “La canción es simplemente una combinación de circunstancias. Estaba sentado allí en el autobús, y esa carretera parecía no tener fin. La industria del motor no iba nada bien por aquel entonces. Estaba leyendo “Growth of the soil”, y la canción fue una combinación del libro y del lugar donde estaba en ese momento.
“Es un poco como un trozo de película, sobre querer un mundo mejor. Hay tomas largas, y hablaríamos sobre la sección del medio instrumental como esa sección de la película, porque es como si sintieras que la cámara se alejaría y entonces tendríamos una vista de las cosas como eran y como son ahora. Es como una película, con su propia gente y pequeños trenes y camiones, un lago y campos y edificios. No le tengo mucho cariño a esta canción, pero ahí está. Simplemente salió”.
La melancólica atmósfera de “Private Investigations”, como sacada de una película de Hollywood de los cuarenta o los cincuenta, se desarrolló a raiz de la forma en que la banda tocaba “News” en directo, con la batería acentuada al ritmo de pulso.
“Creo que “Private Investigations” es en parte sobre escribir canciones. Saltó la chispa por algo que leí sobre Philip Marlowe. Básicamente, él está en la parte correcta, pero, generalmente hablando en contra de ello e intentando hacer algo positivo en un ambiente extremadamente amargo. El mundo de Chandler era Los Angeles, que siempre fue en parte poco prometedor.
“La canción es entretenida. Escuchas diferentes interpretaciones de ella, pero para mi es deliberadamente una película. Una banda sonora pequeña, en realidad. No creo que sea nada del otro mundo. Es sólo lo que había allí. No intenta mistificar a la gente.
“Tenía esta melodía de una película al estilo italiano. Estaba tocando guitarras acústicas porque no estaba trabajando con la bada en esos momentos. Y tenía una banda sonora próximamente, con lo que estaba haciendo ese tipo de cosas. Tenía esta otra pieza instrumental y ambas estaban en la misma llave. Simplemente pegaban juntas”.
Mark mantiene que “It never rains” es sola y no tiene nada que ver con nada más, pero junto con Romeo & Juliet” y “Love over gold” parece formar una trilogía sobre el mismo romance. En “Romeo & Juliet” el hombre es un incurable romántico, con el corazón roto porque su Juliet lo ha abandonado por otro. “It never rains” se refiere a “tu nuevo Romeo” y es bastante claro que se habla de una chica músico, para la cual, ahora que ha caído en tiempos difíciles, no hay compasión: “Nunca te importó a quien recoges/ O a quien dejas tirado sangrando en el suelo/ Jodías a la gente en la subida / Porque pensabas que nunca caerías”. Con “Love over Gold” hay una aceptación de la realidad de lo que ha pasado.
El album se completó a principios de Junio, por los tiempos en que “Local Hero” empezaba a rodarse. La trama de la película es bastante simple: una gigante corporación petrolífera americana planea construir un refinería en un remoto y pequeño pueblecito de pescadores en Escocia. Un joven ejecutivo es enviado allí desde Texas, junto con el representante de la compañía en Escocia, e intentan comprar la tierra.
Los dos hombres se ven arrastrados a la vida poco complicada que se tiene allí. Mientras tanto, los habitantes del pueblecito están muy excitados con la idea de hacer fortuna y poder retirarse. Entonces, en el último minuto, la oposición aparece del lugar más insospechado, y el presidente de la compañía petrolífera, Burt Lancaster en la película, llega para aclarar las cosas –con sorprendentes resultados.
Es una película suave sin hombre malos, sólo gente normal con sus debilidades normales. Para Mark, representó un desafío. El tema principal, que flota durante toda la película, es una preciosa pieza de guitarra con un dulce fondo de teclados.
Mark incluso juntó una banda celta para una de las secuencias cuando visitó Escocia en Junio. Ed Bicknell estaba en la batería (aunque a él no se le ve en la película), Alan Darby de Fashion en la guitarra, Alan Clark en el piano y unas cuantas personas del lugar con los instrumentos tradicionales. Toda la banda sonora se grabó en Nueva York entre Julio y Agosto.
Para Mark era una nueva y estimulante forma de trabajar: “La diferencia entre hacer una banda sonora y un album de los Straits es que lo estás haciendo para alguien más. No es una cosa personal para ti. Es bueno para ti porque es posible que te puedan decir: “bien, no nos gusta” y tienes que pensar otra vez. No es normal para nadie en la banda decir que no nos gusta algo.
“Creo que es un buen entrenamiento y me gustaría hacerlo otra vez. Pero todavía no estoy seguro de si puedo hacerlo o no. Creo que tienes que hacer unas cuantas antes de que le pilles el truco. Como un tonto empecé a hacer cosas demasiado pronto. Eso fue de tontos, básicamente.
“Me enviaron muy pronto videos de la película y yo, siendo como soy, empecé a hacer música basándome en esos videos, ignorando el que cortarían muchísimo de todos esos videos, que de hecho, lo hicieron. Bill Forsyth me dijo: “He decidido cortar cada escena”, con lo que me fui y tuve que hacer la mayoría de las cosas otra vez. Pero fue genial porque puedes meter todas las diferentes partes de ti y trocitos de música que ya habías escogido e intentar unirlo. Tienes que utilizar muchísimo tu imaginación. Y a veces, tienes que buscar muy hondo”.
La película salió en Marzo de 1983, con muchas críticas favorables. Un single “Going Home” se sacó al mismo tiempo, y la banda sonora apareció en Abril. Como estas cosas son siempre, está insatisfactoriamente divorciada de las imágenes de la pantalla, pero aún así es una colección impresionante de temas suaves de belleza delicada con la guitarra de Mark y el teclado de Alan como instrumentos principales.
En comparación con los discos de la banda, la música aquí es muy simple, floreciendo cuando otros instrumentos se añaden como Mike Brecker en el saxo en “Going Home” y la voz de Gerry Rafferty en “The way it always starts”, el único tema no instrumental. Dire Straits aparecen en solo un tema, “Freeway Flyer”. Una vez que has visto la película, de cualquier modo, la música se convierte en algo integral, matizando en las imágenes.
Desde Marzo hasta Septiembre de 1982 Mark pasó la mayoría de su tiempo en los estudios, grabando “Love Over Gold” y “Local Hero”, compaginando con sesiones para otros artistas como Stevie Nicks, Van Morrison, Phil Everly, the McGarrigle Sisters. En ese periodo, Dire Straits perdió a otro de los miembros fundadores: el batería Pick Withers.
Ed dice: “En realidad, no sabemos por qué se fue Pick. Creo que fue una combinación de razones. Había estado viajando mucho tiempo que ya no estaba satisfecho con esto; no con el hecho de tocar, si no con el hecho de pasar tanto tiempo fuera de casa. Durante la grabación de “Love over Gold”, Pick concibió en su mente determinadas cosas que no creo que tuviesen mucho fundamento en realidad –por ejemplo, que la batería ya no jugaba un papel importante en Dire Straits. Otro comentario que me hizo fue que “si no puedo tocar la batería con Weather Report, me voy a retirar”. Pick completó su trabajo en el disco y dejó la banda el 23 de Junio.
Mark dice: “Está en Gales, con su bebé y su mujer y quiere aprender el piano. Dijo que no era feliz con la batería. Las giras son difíciles. Si hubiésemos tenido 18 años cuando empezó el primer album volviéndonos locos por todo el mundo, tendríamos mucha suerte de estar vivos ahora. Creo que es solo el hecho de que tuvimos algo de cordura con lo que conseguimos cruzar esto siguiendo más o menos intactos”.
John está de acuerdo: “Una de las cosas más importantes para recordar es que cuando la banda empezó a ser famosa, ni Pick ni David lo llevaban bien. Hay personas que pueden. Lo toman tal y como viene, se divierten y disfrutan de todo. Pero David nunca estaba feliz con esto, aunque le encantaría hacerse famoso como cantautor. Pick era igual. Es algo que sale contigo –prefieres pasar desapercibido, casi, que estar en lo más alto.
“Mark y yo disfrutamos realmente de ser famosos –y no estoy hablando sobre el dinero, estoy hablando sobre la idea del éxito. Y si no puedes vivir con ello, entonces tienes que dejarlo y eso fue lo que David y Pick hicieron. Mary y yo hemos terminado siendo los únicos miembros del grupo original, y no creo que eso sea coincidencia”.
Se encontró un sustituto de Pick, Terry Williams, el cual, como su predecesor, es un batería con experiencia metido en el rock´n roll.
El es el hijo de un músico y nació en Enero de 1948 en Swansea. Empezó a tocar con un grupo en el colegio y cuando tuvo 15 años, su padre le compró un batería. Terry se unió a un grupo local, the Commancheros, haciendo las inevitables versiones de los Shadows hasta que una cantante se les unió y el repertorio se expandió hasta incluir material de rock y blues.
En 1966 se hizo profesional con un grupo local, the Jets, que también tocaban Martin Ace y Deke Leonard. “Fuimos a Hamburgo durante una temporada en el Top Ten Club. Ahí fue donde empecé a hacer jams, porque tocábamos durante horas… desde las siete de la noche hasta las siete de la mañana”.
Cuando volvió al Reino Unido, the Jets se separaron, pero Terry volvió a Alemania durante cuatro meses con the Bobcats, también con Martin Ace. Esta banda se convirtió después en the Dream, una banda de clubs que tocaba por todo el Reino Unido desde 1967 hasta 1969. entonces siguió un periodo con la banda de Dave Edmunds, Love Sculpture, que tenía un single de éxito con una versión frenética de “Sabre Dance”, que lo llevó a una gira por América.
Cuando volvió de los Estados Unidos, Terry se juntó a Man, que se reunió con Martin Ace y Deke Leonard. El grupo, muy influenciado por el rock de la costa oeste americana, grabó varios discos y singles y se convirtió en una de las bandas británicas de clubs más populares durante el principio de los setenta, pero nunca llegaron a alcanzar la liga de los más grandes.
Cuando a Man finalmente le llegó el día, Terry volvió a encontrarse con Dave Edmunds en Rockpile, junto con Nick Lowe y Billy Bremner, la banda británica de buen rock y dura vida de finales de los setenta y principios de los ochenta, balanceándose con la combinación del talento formidable de Lowe para escribir de forma simple y la habilidad de Edmunds de convertir cualquier cosa en rock´n roll bailable. Pero aquella banda, también se separó, y Terry volvió a hacer sesiones y trabajo con contrato, después con Meat Loaf.
Alan dice: “Terry ha conseguido una diferencia tremenda. Obviamente es un batería muy diferente a Pick, por eso va a hacer una diferencia muy notable en la dirección de la banda. Es una cuestión de interpretación. Terry es un batería totalmente individual, por eso no quiere copiar a Pick”.
El también ha llegado en un momento crucial. “Private Investigations” salió antes que el album y se convirtió en el single más famoso de la banda en Inglaterra.
En parte para apaliar las críticas de que el album era demasiado melancólico, Mark decidió cambiar el humor para el siguiente single y volvió a la linea de rock´n roll del principio con “Twisting by the pool”. La banda reservó en los Estudios Jam en el norte de Londres y en tres días en Octubre, completó un LP de tres canciones que recordaba a los días del viejo boggie del Hope & Anchor: “Twisting”, “Two young lovers” con el estilo de Chuck Berry y “If I had you” una balada con beat. En Febrero de 1983 llegó a ser otro éxito del Top Ten.
El 30 de Noviembre de 1982, la banda empezó su gira mundial en Guildford. Se cortó a principios de la primavera para permitirle a Mark volar a Nueva York para coproducir el nuevo album de Bob Dylan, Infidels –una bienvenida al rock después del estilo más etéreo de los recientes trabajos religiosos de Dylan. Alan también fue, añadiendo su sonido distintivo del teclado al grupo de músicos renovados que habían en las sesiones.
Se había planeado para la gira de los Straits hacer también conciertos en Inglaterra. La oportunidad vino cuando fueron invitados a una gala real de beneficencia hecha por el Príncipe de Gales Trust en el Dominion Theatre, en Londres, ante el Príncipe Carlos y la Princesa Diana (una fan de los Dire Straits desde hacía mucho). También en la lista estaban Duran Duran, que tenían mucho éxito en aquellos momentos y que robaron toda la atención de los medios. Pero en el escenario, donde cuenta, los honores musicales fueron ganados sin duda por Dire Straits.
Las fechas finales vinieron unos días después, cuando la banda tocó dos noches en Londres, en el Hammersmith Odeon: fiestas de fin de la gira gloriosas que fueron grabadas para un posible disco en directo y también filmadas. El set fue virtualmente el mismo que cuando el tour empezó, pero los meses de tocar en vivo había hecho de cada canción un bramido, estridente, pero delicada y estilizada y sonando como un grito de gloria. Fueron recibidos con placer de delirio por audiencias llenas.
Cuando la banda llegaba a la canción final “Going Home”, Hank Marvin y Bruce Welch, héroes de un niño de Newcastle que hacía años pegaba la nariz en el escaparate de una tienda de guitarras ante la guitarra de los Shadows, salieron al escenario y ayudaron a Dire Straits a tocar esa despedida.
Para la banda, los siguientes mees significaron tiempo para calmarse, pero para un ex Dire Straits era el momento de empezar una nueva carrera en solitario. En Septiembre, David Knopfler sacó su nuevo single “Soul kissing”, seguido por un album “Release”.
David ha pasado tres años desde que dejó la banda escribiendo y produciendo material para el mismo y para otros. Consiguió un gran piano que resultó ser más fácil para trabajar que la guitarra, y formó su propia compañía, Paris Records. David lo está haciendo todo otra vez –aunque esta vez es con sus propias condiciones. Su album contiene muchos ecos de Dire Straits, y aunque es una mezcla de canciones y estilos, sigue su propia dirección. En “Soul Kissing” una canción transitoria que cubre el periodo desde que dejó la banda, John Illsley toca el bajo. Y en “Madonna´s Daughter” la cual David describe como su versión del “Expresso Love”, Mark contribuye en las líneas rítmicas. Una canción más, “Little Brother”, parece líricamente que es una referencia a los años de los Straits, pero David niega que tenga que ver con su hermano Mark.
Es un album memorable entretenido y comercial. Quien sabe, es posible que la gran rueda vuelva a girar para David otra vez.
EL SUEÑO CONTINUA

Dire Straits no son la clase de banda que pasa mucho tiempo preocupándose por el futuro. Rock´n roll no es como un banco. No hay estructura de carrera, ni ascenso, ni pensión de la compañía cuando has cumplido cuarenta años de servicios leales (a pesar de que Dire Straits, con típica minuciosidad, tienen su propio plan de pensiones).
Individualmente, son proyectos de canciones que pueden llegar a grabarse bien dentro o fuera de la estructura de la banda. Mark ha diseñado una banda sonora para un Western. También quiere pasar más tiempo disfrutando de los frutos de su trabajo con su mujer Lourdes –se casaron en Noviembre de 1983 –aunque con su capacidad para trabajar, esto parece que sea lo más poco probable.
Todos tienen ese vago presentimiento de que en un momento u otro tendrán que llegar a un punto donde se conviertan en parodias de ellos mismo en el escenario, hombres mayores tocando sus grandes éxitos para unos cuantos pensionistas. Pero hay rockerso mayores que los Dire Straits que todavía tocan y que mantienen su credibilidad ante gente joven.
Depende mucho de la música, y de si Mark puede mantenerla fresca. “Intento ser mejor como músico. No sé si conseguiré mejorar como escritor. Por ejemplo y tu aprendes un nuevo acorde una mañana sacado de un libro, entonces como un escritor, empezaré en seguida a utilizarlo.
“Sólo tendré la ventaja de un conocimiento extra y lo pondré a trabajar. En realidad no estoy hambriento de entrenamiento musical –no puedo leer música ni nada –pero todo lo que aprendo, lo utilizo. Quiere decir que puedes avanzar. Tengo muchas ganas de que lleguen estos años siguientes. Me sigo enamorando de la música todo el tiempo”.
Dire Straits están ahora en un estado por arriba de las modas musicales. Les fastidia de alguna forma que esos maniquís vestidos de forma extraña se puedan poner en un escenario, muestren una completa escasez de talento musical y que todavía consigan los titulares. Pero un día bueno, te puede llevar a un día malo. Si Dire Straits no están a la moda, entonces nunca podrán dejar de estarlo. Es mejor que agachen sus cabezas, y confíen en la lealtad de aquellos que les gusta su música. Aquí está el éxito duradero.
Todo lo que han conseguido, Dire Straits lo han hecho por ellos mismos. Cada titular que han conseguido ha sido gracias a la fuerza y el poder de su música. Ellos comunican las ideas sin intermediarios construyéndolas como personalidades. Hacen sus propios descansos, el éxito ha sido su recompensa. En el proceso, han creado música que durará incluso después de que la banda se deshaga o se retire.
Mark, por ejemplo, nunca se rendirá. “Si vivo hasta llegar a los 60 ó 65, me puedo ver diciendo: “Bien cariño, me voy a tocar con los chicos”. Me iría al pub de la esquina, me tomaría un vaso de vino o una cerveza con los colegas y tocaríamos lo que sea. La forma en la que me gustaría hacerme viejo es tener una banda llamada the Sultans of Swing. No sé lo que tocaríamos. Probablemente sonaríamos como unos locos. Definitivamente puedo ver que esto vaya a pasar”.

No perderlo de vista