Letras para 1992, Concierto de Vigo:
Concierto de Vigo, 1992




El Faro de Vigo
21/08/1992
Fernando Franco

El multitudinario concierto de “Dire Straits” colapsó Vigo

El concierto del grupo británico Dire Straits, que anoche congregó en Balaídos –pese a la lluvia –a unas 40.000 personas, colapsó a partir de media tarde los accesos a Vigo y su casco urbano. En la foto, momento de la llegada del líder Mark Knopfler (con visera), y otros miembros del grupo a Peinador, ayer.

Dire Straits y la lluvia produjeron en Vigo un inmenso atasco de tráfico
Seis horas antes del concierto estaban ya en Balaídos varios miles de personas.

El grupo Dire Straits, y la lluvia como maldito aliado involuntario, lo consiguieron. Fue como un colapso urbano que empezó a manifestarse con intensidad, como ola que amenaza, alrededor de las ocho de la tarde. Primero comenzó, una hora antes, en el centro del casco urbano y en dirección a Balaídos, para irse irradiando como ondas de una piedra que cae en el agua hacia las vías de acceso a la ciudad, tanto desde Pontevedra como desde Ourense.
Luego todo fue un caos, un inmenso atolladero urbano con el que no pudieron las previsiones de la policía urbana. Alrededor de las nueve de la noche las colas de vehículos llegaban desde el estadio y el corazón de la ciudad hasta unos seis kilómetros por la carretera de Pontevedra, y a la misma distancia por la autopista, casi en parálisis. El comentario de un taxista vigués, Juan López, lo evidenciaba: “Salvo alguna fiesta excepcional no recuerdo ver tanto atasco aquí y casi me atrevería a decir que en fechas como Año Nuevo o Reyes se concentra en la ciudad, pero no llega de tal modo a las periferias”.
A la hora de comer cientos de personas (muchos con bolsas de comida) esperaban ya que se abrieran las puertas del estadio para coger los mejores puestos, que se convirtieron en miles alrededor de las cuatro de la tarde. A las siete menos veinte se procedió a la apertura de las mismas, formado ya un nutrido y organizado filtro de acceso y seguridad constituido por el personal contratado por la organización, complementado discretamente con miembros del Cuerpo Nacional de Policía.
Decimos discretamente porque en realidad el acto, considerado por los responsables policiales de envergadura poco frecuente, contaba dispositivo policial para prevenir potenciales emergencias de seguridad, aunque se decidió que fuera lo menos aparatoso posible. En este operativo se contaba con un grupo de apoyo e intervención venido de A Coruña a petición del comisario de Vigo. Los mandos de la policía urbana habían diseñado también al milímetro su área de responsabilidad, cerrando alguna calle y eliminando el aparcamiento ante las puertas frontales del estadio y los laterales, aunque permitiéndolo a ambos lados y en el centro de la longitudinal zona franca.
Las características del revestimiento elegido para cubrir el césped, de plástico agujereado que no entraba en contacto con el mismo, evitaron que la lluvia originara un grave problema en esa área, al filtrar toda la que fue cayendo a lo largo de la tarde. Pero esa inclemencia del tiempo no permitía asegurar a las nueve de la noche la celebración del concierto, que por fin se celebró en muy malas condiciones climatológicas aunque tal imprevisto en nada arredró al público.

Letras para 1992, Concierto Vigo:
Concierto Vigo 1992


CONCIERTO VIGO 1992

La Voz de Galicia 21/08/1992
Cristina Melón

Cuarenta mil “fans” presenciaron el sobrio concierto de Dire Straits.

Al mediodía comenzaron a congregarse en las inmediaciones del estadio de Balaídos los “fans” de primera fila y los indecisos que intentaron en el último momento conseguir una entrada. Para su desgracia las 40.000 que se pusieron a la venta se vendieron y tendrán que esperar una nueva ocasión para ver y escuchar a Dire Straits. La banda del swing, han sido los únicos que han logrado llenar hasta los topes Balaídos. Vigo y admiradores de la banda que llegaron desde distintos puntos de Galicia e incluso Portugal, sucumbieron ante los toques de guitarra de Knopfler y el sobrio espectáculo del grupo.
Entre la duda de llueve y no llueve llegó la hora de escuchar en directo los temas con los que hasta el momento sólo los compacts, y para los menos pudientes los discos, se habían podido satisfacer los amantes del grupo de Glasgow. Valió la pena esperar. El concierto de la banda de Mark Knopfler carece de espectacularidad y se puede definir como la sobriedad en su máxima expresión. Sobre el escenario son ellos, ofrecieron su mejor música y Knopfler deleitó al público con su guitarra. El único accesorio fueron 80.000 watios de sonido y 60.000 de luz.
El césped de Balaídos se cubrió con un nuevo sistema protector, el terraplás, un producto natural que acaba de salir al mercado. Esta lona protectora permite transpirar perfectamente el césped y unicamente se apoya en el suelo en algunos puntos, lo que impide que se aplaste la hierba. Indudablemente todos los cuidados fueron pocos, para que las cuarenta mil personas impidieran que en el césped se dejaran sentir los efectos de la tormenta que allí se vivió.
El concierto de Dire Straits no por esperado dejó de tener interés en Vigo. Revolucionó la ciudad por un día, incluyendo unos grandes almacenes en cuyo supermercado se abastecieron ampliamente la tropa que arrastra tras de si la banda. A las nueve de la noche el tráfico estaba totalmente colapsado en Chapela, la principal vía de entrada a la ciudad.

Una llegada en plan divo

Mark Knopfler llegó a Vigo como lo que es, una gran figura de la música. Su avión privado aterrizó en el aeropuerto de Peinador a las cuatro de la tarde, con una hora de retraso sobre el horario previsto, como exigen los cánones en la llegada de cualquier divo. El resto del grupo pasó más inadvertido. Llegaron como cualquier viajero en un vuelo regular de la mañana.
Una gorra, al estilo de nuestra típica boina, y unas gafas oscuras ocultaron el rostro serio de Knopfler que no hizo ninguna concesión a la prensa ni a las pocas personas que esperaban expectantes una sonrisa del líder de los sultanes del swing. Tres jovencitas que más bien parecían fans de Alejandro Sanz, intentaron desesperadas poder hacerle una foto tras los cristales oscuros del coche.
Sin bajar del automóvil pasó el trámite de la aduana. Sólo tuvo que esperar lo justo para que revisaran su equipaje, en el que no podía faltar una guitarra, y en el Mercedes blanco que lo esperaba puso rumbo a su hotel con vistas al mar, donde esperó la hora del concierto.
Los Dire son indudablemente toda una institución, pero nada exigentes ni extravagantes. En su camerino no han pedido nada que se salga de lo normal, aunque la organización se ha encargado de acondicionarlo debidamente. El resultado final fue el de la mejor suite de un hotel.

Más de 40.000 personas se rindieron en Balaídos ante Dire Straits

Nunca antes un concierto había despertado en Vigo una expectación tan grande como el de Dire Straits. Cuando se pusieron a la venta las 40.000 entradas nadie pensó que Balaídos se llenaría, pero los sultanes del swing consiguieron que el estadio no pudiera colocarse ni una persona más. Las entradas se agotaron y algunos se quedaron sin poder ver y escuchar al grupo británico. El día llegó con la duda de la lluvia como protagonista, pero eso no impidió que los verdaderos amantes de la banda comenzaran a reunirse en las inmediaciones del campo de fútbol ya a mediodía. Mientras los fans hacían guardia para conseguir un buen sitio, Mark Knopfler llegó a media tarde como una gran estrella al aeropuerto de Peinador en su avión privado.