CRONICA REALIZADA POR EL PATROCINADOR DEL EVENTO "CADENA100"

09/10/2002 -Presentacion del albúm "The Ragpicker´s Dream" en Madrid

Cuando una guitarra cobra vida

Sólo unos pocos fueron testigos del milagro; tan solo 250 personas pudieron presenciar como una guitarra cobraba vida. Los privilegiados que se dieron cita en el Chesterfield Café de Madrid podrán contar a sus nietos: " Yo lo vivía a unos metros ". Y es que no es para menos. La guitarra forma parte del cuerpo de Mark Knopfler.

De la misma forma que el resto de los seres mortales tenemos brazos y piernas Mark Knopfler tiene una guitarra, una Fender Stratocaster. Fueron tres canciones, apenas veinte minutos, pero hubo tiempo más que suficiente para degustar la música de una leyenda. Cadena 100 brindó la posibilidad a unos pocos elegidos de ver en directo a la guitarra más brillante del planeta pero además, en este décimo aniversario, recibimos uno de los regalos más hermosas que jamás le hayan hecho a nadie por su cumpleaños: disfrutar de Mark Knopfler.

George Harrison, uno de los grandes guitarristas de la historia, decía que su guitarra gemía dulcemente. Mark knopfler va más allá, mucho más allá. La Fender es una parte más de su cuerpo; Knopfler toca la guitarra con la misma naturalidad que anda o habla. Puede que no sea muy técnico, tal vez tampoco sea académico pero amigo, nadie toca la guitarra como él. Rimg0008.jpg (18353 bytes)Sólo por esto el acontecimiento merecía la pena.

La gente ya guardaba cola bajo la lluvia a las seis de la tarde en la puerta del Chesterfield Café. La espera para conseguir las invitaciones de Cadena 100 una semana antes y las adversas condiciones climatológicas hicieron que la presentación del Sueño del Trapero cobrara tintes épicos. Tan sólo 250 personas tuvieron el privilegio de ver cómo Knopfler acariciaba la guitarra y le arrancaba las notas justas y necesarias para saciar su fino paladar.
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Ante el delirio de los allí presentes Mark Knopfler se subió al escenario, apareció ante los elegidos, se colocó su guitarra y se sentó en un taburete. Junto a él un gran elenco de músicos . " Tocaremos cinco o seis minutos " bromeó el escocés ". Preparó sus dedos y comenzó a acariciar la guitarra. Los primeros acordes que se pudieron oír en el Chesterfield Café pertenecían a Sailing to Philadelpia. What it´s this fue el tema elegido para comenzar a caldear un ambiente que tras las dosmadrid1.jpg (177298 bytes) primeras notas ya era el de las grandes
ocasiones. El tiempo se había detenido, sólo había ojos para ver al escocés y el público se encontraba casi en estado éxtasis. Mark Knopfler estaba tocando para ellos. El solo de guitarra levantó aún más los ánimos, la gente se miraba con cara de incredulidad, " ¡ Qué bueno es ! " se decían con la mirada. Tras este primer tema Knopfler eligió Quality shoe, una composición de The ragpicker´s dream, madrid11.jpg (187787 bytes)para continuar con la fiesta. Los allí presentes pudieron comprobar como Knopfler no ha perdido ni un solo ápice de su talento a la hora de componer y sigue construyendo las canciones de manera providencial. Con un público completamente entregado Knopfler cambió de guitarra e hizo enloquecer al público. Los acordes de Why aye man, el tema con el que presenta su nuevo álbum, se mezclaron con las palmas y los taconeos de los allí presentes que acabaron haciéndole los coros al escocés. La fiesta llegó a su clímax cuando los dedos de Knopfler - no utilizó púa - comenzaron a exprimir la guitarra en un solo de los de antes, de aquellos de su etapa con los Dire Straits.

Al finalizar la tercera interpretación el público comenzó a aplaudir hasta casi romperse las manos. Knopfler se levantó y educadamente, desposeído ya de ese elemento mágico que es su guitarra, convertido ya en un mortal más, agradeció al público su entrega. " Thank you " dijo el escocés escuetamente, para acto seguido, abandonar el escenario. El público aún vitoreaba al que fuera líder de los Dire Straits mientras se frotaba los ojos, quería más. Durante casi cinco minutos continuaron albergando la esperanza de que Knopfler volviera a escena. Tras comprobar que el escocés no iba a volver a salir comenzaron a tomar consciencia de lo que allí había ocurrido, comenzaron los comentarios, las manos comenzaron a mesar los cabellos y las sonrisas iluminaban las caras: habían presenciado a Mark Knopfler en directo.

Fueron veinte minutos pero veinte minutos eternos. Una leyenda del mundo de la música había demostrado en directo ante tan solo unos pocos elegidos toda su grandeza. Y la Cadena 100 estuvo allí


Esta foto no me salió muy bien dadas las circustancias del momento pero para mi es un gran tesoro
"Knopfler firmando a mi gran amigo y compañero Knopfleriano Victor Gomez"victor con MK en chesterfield.jpg (209986 bytes)